U2: Where the Streets Have No Name (Barcelona 18/07/17)

El trasatlántico, el cuarteto dinosáurico de U2 ha pasado por Barcelona. Y esta pasada noche del 18 -cómo me hubiera gustado estar ahí- sonó en el Estadi Olímpic -en mi opinión, siempre en mi opinión- uno de los monumentos al rock de las últimas décadas: El tema Where the Streets Have No Name -me imagino que no necesita ni presentación- el corte que abre de forma apabullante su disco The Joshua Tree. En realidad, más de un monumento al rock, si tenemos en cuenta los otros superhits del álbum en cuestión, y en realidad hasta podemos extrapolar y considerar la totalidad de este disco como un monumento al rock. Es mi valoración, claro, pero también la de miles de fans y la de muchos críticos. Un clásico del rock, no entendido como un trabajo nacido en los 60 o los 70, sino como algo “más moderno”: Gestaron este monumental disco en 1987 y ahora, para conmemorar esos 30 años, han dado forma a este tour, como mucha gente sabrá. Una actuación en la que se interpretan sus 11 temas y por orden, pero también otras grandes canciones compuestas por la banda y presentes en distintos discos. Canciones que de hecho son, de nuevo, ya clásicos y hasta monumentos del rock contemporáneo -si ignoramos ese salto de 30 años-. Sí, el tiempo vuela, y lo de hace 3 décadas en realidad ya es viejo, aunque puede sonar vigente o fresco, como tengo la impresión que ocurre con este trabajo de los irlandeses.

Quiero dedicar esta entrada a los detractores de U2, que me consta que los hay, y no muchos, sino muchísimos. A todos los que muchas o repetidas veces, hablando en pasado o incluso en presente, se han mofado o se mofan de Bono y compañía. A todos los que les han criticado/critican, a los que se ríen, a los que les sacan pegas, a los que solo saben ver el lado negativo o criticable. A todos los que de alguna manera ponen en entredicho la importancia, aportación, valor o calidad de su música, sus temas y discos. Los que les cuestionan, los que les ningunean, los que hablan de ellos con la boca pequeña. A todos los que declaran que no les tragan, no los soportan, les caen gordos, no les pueden ni ver, se sienten hartos y hastiados de sus figuras y lo que es peor de oír sus temas. Cúan distinto es todo esto de decir simplemente “no me gustan” o “no me gusta su música”. Dedicarla a todos los que se inventan alguna expresión que sirva de marchamo para liquidar algo o etiquetarlo ya para siempre. Yo creo que más o menos me he explicado claro.

Tengo todo el derecho del mundo de hacer una entrada más o menos belicosa y, como me gustan, a defenderlos, a ellos, sus discos y sus canciones. Es más, yo creo que la cosa debería ir más allá -quizá tener dos dedos de frente- y aunque no te guste un grupo o su música ser honesto o más o menos objetivo y reconocer el valor de su propuesta, y esto puede aplicarse a gente a quien no les gusten o emocionen Radiohead, Prince, Frank Zappa, Björk, Kanye West o sea quien sea, da lo mismo.

Sí, soy fan de U2. Me gustan sus canciones, algunos de sus discos -los más conocidos, de hecho- y el sonido que han logrado tantas veces y que ya es un sello característico y les catapultó a la fama. No soy fan en el sentido de haber asistido a todos sus conciertos, ni siquiera en el de tener todos sus álbumes. Incluso confesaré que tengo como asignatura pendiente conocer a fondo esa trilogía discográfica de la que todo el mundo parece hablar bien: Boy, October y War, con la que irrumpirían en el panorama musical.

Voy a dedicar esta entrada también a los que, como el que escribe, les gustan sus canciones y se declaran fans. A todos los que se han emocionado en alguno de sus conciertos, a los que sencillamente sintieron -como me pasó a mí, la única vez que les vi en directo- que sus temas forman parte de nuestras vidas.

Que se haya machacado con sus discos -a cargo de los medios de comunicación y difusión, especialmente televisiones y radios- y muy particularmente con The Joshua Tree, que sonó hasta la extenuación o el aburrimiento, no es una cuestión estrictamente musical. O no es una cuestión que debiera llevarnos a torcer nuestra valoración de entrada objetiva de su obra.

Que puedan ser o hacerse pesaditos, ubicuos, y muy especialmente el señor Bono, con sus causas humanitarias, su activismo, sus declaraciones y actos, su presencia hasta en cumbres de líderes mundiales, su mesianismo, su imagen o que se tomen a sí mismos demasiado en serio -quizá especialmente Bono– no es una cuestión estrictamente musical. O no es una cuestión que debiera llevarnos a torcer nuestra valoración de entrada objetiva de su obra.

Que haya gente que se haya cansado de escuchar sus canciones, especialmente y de nuevo las de este disco, es algo que puedo entender. Hasta yo me canso de todo -de todo y de todos- y siempre estoy en pos de sonidos nuevos, propuestas nuevas, nombres nuevos, caras nuevas, sangre fresca. Pero mi cansancio nunca va a ser radical o definitivo, como para enterrar a muchos metros bajo tierra Where the Streets Have No Name o cualquiera de sus primas hermanas. Y si esto les llega a suceder a algunos aficionados a la música, no es una cuestión estrictamente musical. O no es una cuestión que debiera llevarnos a torcer nuestra valoración de entrada objetiva de su obra.

Y cualquier aspecto cuestionable que podamos argüir en torno a U2 y su propuesta, o a la imagen que dan o la impresión que nos causan no es una cuestión estrictamente musical. O no es una cuestión que debiera llevarnos a torcer nuestra valoración de entrada objetiva de su obra. O que se hayan convertido desde hace ya muchos años en un grupo llena-estadios o de consumo masivo y masificado. Los mismos razonamientos aplican exactamente igual. Sólo si pudiéramos considerarlos caducos, o repetitivos, o dinosaurios, que ya no aportan nada nuevo ni significativo -y como si esto no fuera aplicable también a cientos y cientos de viejas glorias- podríamos entonces valorar el conjunto de sus discos, especialmente los llegados tras alcanzar la cima y lógicamente iniciar el inexorable descenso. En ningún momento he argumentado aquí o voy a defender que sus discos son la quintaesencia de la genialidad creativa, porque está claro que no lo son. Incluso los más mediáticos, si apuramos. Pero aportaron algo y tuvieron y tienen un valor, en base a muchos otros parámetros que se tienen en cuenta en la música. De ahí mi dedicación con retranca e ironía, y vuelvo otra vez a dedicar la entrada a los detractores.

Sobre el significado de este tour conmemorativo y sobre lo que supuso la publicación de The Joshua Tree en su momento, suscribo totalmente las reflexiones de Jordi Bianciotto escritas en El Periódico:

“Una expedición a mayor gloria de un álbum que movió la foto del rock ‘mainstream’ de los 80 colocando el acento en las guitarras, apelando a la épica y ofreciendo unas texturas muy elaboradas que el paso del tiempo no se ha llevado por delante. (…) Sus productores, Daniel Lanois y Brian Eno, encontraron el modo de vampirizar tradiciones como el folk, el blues y el góspel en artefactos rockeros invasivos y con pinceladas de vanguardia. La sola introducción de ‘Where the Streets Have No Name’, un minuto y 46 segundos de ‘crescendo’ instrumental, expectante y anticomercial, explica por qué la construcción de esa pieza comportó la mitad del total del tiempo invertido en la grabación de ‘The Joshua Tree’.”

Y también suscribo y aplaudo las palabras escritas por Juancho Dumall en el mismo medio, a propósito de hacer “una defensa” de dicho álbum -todo es criticable y mejorable, pero me pregunto por qué los U2 y sus discos necesitan tantas “defensas” en comparación a otros. ¿Tienen la virtud de caer gordos, de cansar hasta a los más pacientes o tolerantes? Algo que tampoco es estrictamente musical…-. Argumenta Dumall con buen criterio:

“Que ‘The Joshua Tree’ sea uno de los más importantes álbumes en la historia de la música se debe, entre otros muchos factores, a su apabullante inicio. Tres grandes composiciones, como tres declaraciones de principios, como tres directos a la mandíbula: ‘Where the Streets Have No Name’, ‘I Still Haven’t Found What I’m Looking for’ y ‘With or Without You’.

El disco, aparecido en 1987, todavía bajo el imperio del vinilo, se oía en orden. No era una obra concebida para el picoteo de Spotify. Por eso el arranque era tan importante, como sin duda sabían los cuatro músicos de U2 y los dos productores estrella del trabajo, Brian Eno y Daniel Lanois. Y, como se ha dicho en muchas ocasiones, ese principio, dominado por la guitarra de The Edge, es hipnótico, inquietante. (…) La banda se salía del minimalismo nuevaolero y entraba en un sonido nuevo. Grandilocuente, como han señalado sus críticos, pero de un gancho incontestable.”

Sí, sonó todo un monumento, un homenaje al rock, un himno, un grandísimo tema. El rasgueo de guitarra de The Edge es absolutamente impagable, esa intro, el ritmo imprimido, la instrumentación. Una absoluta gozada. Eso pensarán los convertidos a esta particular religión. Y me gustaría pensar que también los que no puedan/quieran incluirse en esa categoría. Me gustaría pensar que más allá de “absurdas” polémicas y debates. No. Antes que eso. Antes del pensar y el juzgar viene el escuchar.

Perdonad, perdona la retranca. Sí, dedicado a ti, seas quien seas, que amas este pedazo de canción tanto como yo. La pantalla gigante, por cierto, un pasote absoluto. El siguiente vídeo es una toma más lateral, pero interesante por dos cosas: Se enfoca a los músicos mucho más de cerca, y en un momento dado se ve a todo el gentío allí congregado. Impresionante…

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14 respuestas a U2: Where the Streets Have No Name (Barcelona 18/07/17)

  1. Carmen dijo:

    No soy una superfan de U2,pero tampoco una hater.Me gustan algunas de sus canciones y me parece que es un grupo que marcó una época.
    Impresionante la vista del concierto en Bcn.
    Where the Streets have no name me parece una gran canción y además me trae muchos recuerdos,así que me alegra que la hayas traído.
    Estupendo post.

    Besos y ya casi,casi,buen fin de semana.

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    • Gracias Carmen, entiendo tu postura, que es la de muchos aficionados. Me hace gracia que uses la palabra hater, porque nunca la utilizo ni ha salido por aquí, pero cuadra con muchas de las actitudes de las que he hecho detallado inventario. A veces es una intransigencia creo que algo irracional y por eso abogo por la valía de su música y canciones. Sí, marcaron una época y me engancharon a mí y a muchos con ese sonido de guitarras. Yo creo que The Joshua Tree es un muy buen álbum, desde luego no una obra maestra (o un poquito).
      Gran canción, de las emblemáticas. La vista de esas miles de personas es espectacular, y me dio por pensar si uno puede disfrutar con algo de intimidad de esas canciones. Supongo de cómo te lo tomes y lo interiorices, pero es difícil. Aunque me he visto en conciertos similares en el Nou Camp, por ejemplo. La definición grupo o rock de masas cobra aquí pleno sentido. No me gustan aforos tan bestias, pero ante la disyuntiva de los veo o me lo pierdo está claro que mucha gente ni se lo piensa. Sucede igual que con Bruce.

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  2. lrotula dijo:

    Yo soy de los que cuestiono a U2 sobretodo en sus últimos trabajos y en la actitud mesiánica de Bono (cosa que también tu dices).
    Pero cuidado si se habla del árbol de Joshua pongo la rodilla en tierra.
    La verdad es que Bono es un facil objetivo de bromas y chanzas.

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    • Me pasé ya a las tantas de la madrugada por tu post sobre cosmic jazz, siempre suelo hacerlo, será que me van esas horas con tus contenidos algo golfos. Tus entradas son flipantes, volveré con calma para leer y escuchar. Me quedé con el señor de los 90 años tocando, Marshall, creo.
      Sobre U2…por supuesto The Joshua Tree me parece un grandísimo álbum, con algunas canciones soberbias, no suele comentarse mucho pero por ejemplo Red Hill Mining Town me parece un pedazo de canción. Pero también me encantaron muchos temas del anterior, The Unforgettable Fire. El problema empieza a venir después. Rattle and Hum me supuso cierta decepción, un álbum donde quizá quisieron reflejar muchas influencias, o acercarse más a un sonido americanizado, y sin embargo no es un mal disco. Esa colaboración con B B King es fantástica. Después vendría Achtung Baby, me parece otro disco fantástico, no en vano creo que ahí está el tema One y otras joyas, fue en esa gira que fui a verles. Zooropa ya es un disco menos asequible, y supongo que el declive ya siguió sin disimulos. Recuerdo que una compañera de un trabajo me regaló el CD de All That You Can’t Leave Behind, y como mucho lo escuché 3 veces. Ni rastro de esos temazos que los encumbraron. Sin embargo han seguido haciendo cosas decentes, como el tema Vertigo, claro que supongo que comercializándose. Pero pese a escuchar estos discos, en realidad la mayoría de ellos, mi momento cumbre con ellos fue en este discazo que nos ocupa, como supongo que le pasó a casi todo el mundo.
      Lo que pasa es que no me gusta que se ensañen con la gente, U2 tendrán sus defectos, se harán pesados y repetitivos, pero tampoco son una mierda. No me gusta la crítica gratuita y que se aprovechen sus aspectos que como he señalado repetidamente son extramusicales, como su imagen o su mesianismo, para desprestigiar su estilo y sus discos.

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  3. evavill dijo:

    A mí no me entusiasman demasiado, What, lo tengo que admitir. Pero tampoco me encuentro entre sus detractores y mucho menos cuestiono su valía musical. Tienen temas muy buenos y que ya se pueden considerar clásicos pero tal vez porque se han oído demasiado no logran emocionarme.
    Yo no podría estar en un concierto tan masivo porque me soy un poco, o un mucho, fóbica a tanta gente junta, creo que ya te lo comenté una vez hace tiempo. Aunque por escuchar a Bruce tal vez sí haría el esfuerzo.
    Así que esta entrada no va para mí porque ni soy fan ni detractora. (Retranca, eh).

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    • Leí tu comentario regresando en el metro, una sensación un poco extraña…Vale, tu postura es razonable y más o menos “normal”. En lo que no acabo de estar de acuerdo es en ese aspecto, que muchos comentáis, de que uno se cansa de ciertos temas y entonces el encanto, o el impacto o la belleza parecen disminuir. Que uno se cansa es cierto, pero como te dije hace días eso jamás ha hecho que una canción me guste menos. Es más, cuando un tema me entusiasma puedo oírlo muchas veces seguidas o muchas veces en pocos días. Todo este rato me ha dado por pensar en algunos puntos: La verdad que hace años me dio por escuchar algunos discos muchas, muchas veces a lo largo de un día, hasta acabar cansándome, lógico. Pero siempre me quedan ganas de volver. Lo significativo es que en esos años era aún con más alevosía, porque era yo el que ponía físicamente el vinilo en el tocadiscos.
      Pero desde la era digital y ya desde que tenía bastantes cedés, creo que he estado vacunado a eso que tantos de vosotros llamáis la putr…es que no va conmigo esa forma de pensar, lo siento. Vacunado contra ese aburrimiento. ¿Y sabes por qué? Yo creo que por tener muchísimos discos y por escuchar muchísimas cosas diferentes, eso es lo que me salva, lo cual no quita para que algunos discos los machaque. Confieso por ejemplo los discos de Arcade Fire, no podía dejar de escucharlos…
      Y después otra reflexión…Teniendo en cuenta además que en temas clásicos de U2 y otros autores ya estamos hablando verdaderamente del paso de años, te puedo asegurar que cualquier tema suyo emblemático, pongamos ahora por caso With or Without You u otros, me puedo pasar perfectamente meses y meses sin escucharla. Lo mismo me ha pasado con los grandes clásicos de Police o Dire Straits, otros grupos que he escuchado muchísimo. Así que ya ves, chica con retranca, estas son algunas reflexiones sobre lo del machaqueo sonoro. Y bueno, amo a U2, sin caer en el fanatismo pero bastante, y creo que tienen canciones impagables y bellísimas, y además con mucha fuerza.
      Y sí, recuerdo que comentaste lo de tu cierta fobia a las grandes multitudes, fue justamente cuando Eme explicó tambien que le daban fobia esas grandes aglomeraciones y que le afectaban. La verdad que esa toma donde se ve a tantísima gente impresiona, es un verdadero mar de personas y creo que tanta masificación no juega a favor del disfrute. Pero es relativo, yo he estado en conciertos multitudinarios y he salido encantado, así que creo que depende de la actitud y ganas de disfrutar.

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      • evavill dijo:

        Hola, What. No te quería desinflar la entrada con mi comentario, te ha quedado muy bonita y apasionada.
        Pero es que es cierto lo que he escrito. A mí sí me pasa eso del desgaste con las canciones que me pongo mucho o que se oyen por todas partes.
        Lo que sí tengo que admitir es que U2 me trae buenos recuerdos de juventud, pese a que no me vuelvan loca.
        Me acuerdo de lo que contó Eme, qué será de ella? Era un encanto de mujer.

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  4. evavill dijo:

    “Me soy”, no, “soy” a secas. Perdón.

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  5. lrotula dijo:

    Voy a seguir con el comentario pues lo dejé a medias. Ya en 1996 – 7 vi un reportaje en el que desde la propia Irlanda se hacia broma de U2. Era el lanzamiento de un disco de la banda. En la puerta de una tienda de discos un individuo vestido de Nazareno, hacia como si repartiese
    pro paganda del nuevo disco

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    • Y todas las bromas, el cachondeo y el humor me parece muy bien. La verdad que es un aspecto sobre el que no he estado muy al tanto, y es verdad que Bono con sus aires de grandeza y sus grandes ideales para salvar al planeta y la humanidad se presta a que se cachondeen de él. De hecho se ha caricaturizado a Prince, a Michael Jackson, a Bruce, a los Rolling, parece que nadie se escapa. Pero repito que una cosa es el humor y otra el tomar esos temas referentes a su imagen para mezclarlos con las valoraciones musicales.

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  6. pangeasonora dijo:

    Corroboro todas tus palabras y me reafirmo en ellas…Esta semana he estado repasando un poco sus discos y solo puedo decir: que mala es la envidia….He vuelto a cambiar mi espacio musical espero verte pronto….https://pangeasonora.wordpress.com/

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    • Muchas gracias, Vidal, te reconocí enseguida por ese “huevo de Pascua” jajaja…Me gusta el vocablo “pangea”. Pues me alegra mucho toda esa coincidencia de opiniones sobre U2, y más cuando me quedé un poco inquieto e insatisfecho al publicar, por ese carácter fuerte, agresivo y punzante que le di a esta entrada. Pero es que hay cosas que me dan rabia…
      Ya te he visitado en tu nuevo espacio, saludos.

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      • pangeasonora dijo:

        Y dale con el huevo que es una huella,pero hay que usar lupa ja,ja,ja…..De todas maneras a punto estuvo Mike oldfield de poner un huevo en su primer disco obligado por el de la Virgin y que luego lo puso en uno de sus discos cuando se fue de la misma compañía, a modo de indirecta al Sr Branson….
        Por cierto te recomiendo un disco de U2 que he escuchado esta mañana y me ha parecido sublime “No line on the Horizon” del 2009 y que ya les gustaría a muchos conseguir un 10% de la calidad que tiene…..

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        • Es que ese avatar tuyo, en pequeñito parece un huevo, fue cuando entré en tu anterior web que vi que era una huella y cobró sentido. De todas formas mola mucho la forma que tiene, de verdad. No sabía eso de Oldfield y Virgin.
          El disco de U2 que mencionas creo que lo tengo y no le he prestado atención, así que anoto la sugerencia, lo escucharé. Sublime es un adjetivo que no me deja indiferente…

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