El continente de plástico / Plastic Beach / The Dream of the Blue Turtles

Otra vez partimos para un larguísimo viaje; un viaje que nos llevará por los océanos del planeta. Ojalá que te pueda aportar informaciones útiles o nuevas de la misma forma que yo he aprendido tantas cosas escribiendo esta entrada. Y ojalá sirviera mi esfuerzo para ayudar a difundir, aunque sea mínimamente, una preocupante realidad y un descomunal problema. ¿Vienes conmigo?

Cuando me enteré hace un tiempo de la existencia en mitad de los océanos de un inmenso “continente flotante” compuesto de basura y básicamente plásticos me quedé lógicamente muy sorprendido e impactado. La sola idea es horripilante y para dejarte en estado de shock. Mis oídos no daban crédito. Pero cuando en tiempos mucho más recientes he podido constatarlo visualmente y a través de las informaciones vertidas en internet, el bochorno y el mazazo han sido absolutos. Qué vergüenza. Porque como especie, la humanidad es una auténtica vergüenza, como mínimo en cuanto al respeto por la naturaleza y el planeta Tierra, nuestro hogar. Lo más suave y moderado que puedo decir de nosotros mismos como especie, insisto, es… qué guarros. GUARROS. Irrespetuosos, desconsiderados, desagradecidos, inconscientes, egoístas, ruines, miopes y ciegos, mezquinos, tóxicos, nocivos, peligrosos. Primitivos. PRIMITIVOS. Practicantes de un suicidio colectivo a largo plazo (podemos sumarle la emisión de gases, la contaminación y el calentamiento global, ¿verdad?; amén de cien mil cosas más).

Escribir sobre el también terrorífico y letal calentamiento global me hizo tropezar de nuevo con este tema, y decidí aplazarlo unas semanas para profundizar en él. Dios mío, jamás pensé que el problema fuera tan grave y la contaminación de los mares tan acuciada y extensa. Esta vez tengo que decir, echando mano del poco humor que inspira una cuestión así, que jamás creí que bucear en unas informaciones o navegar por internet pudieran producir tanto asco (por lo de meterse en el líquido elemento). Así que entremos en materia (pero con traje de neopreno)…

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La zona con una alta concentración de plásticos sobre la cual más han hablado y centrado su atención los distintos medios (televisiones, prensa escrita, internet… ) se encuentra en la parte norte del Océano Pacífico y se la conoce con distintos nombres: Great Pacific Garbage Patch, Pacific trash vortex, el continente flotante, la isla flotante, el séptimo continente, isla de basura, isla tóxica, remolino de basura del Pacífico, isla de la contaminación u otros nombres similares. Pero es el primero de todos ellos el más utilizado (patch = parche, pedazo, zona, mancha), mientras que trash significa basura o porquería y vortex significa vórtice. Otro vocablo utilizado es el de remolino (whirlpool). En cuanto a la extensión que ocupa, y aunque es difícil hacer mediciones precisas —luego veremos la razón—, se suele aludir a este particular haciendo distintas comparaciones: tiene dos veces el tamaño de Francia, es dos veces el tamaño del estado de Texas (twice the size of Texas) u ocupa una extensión equivalente a los estados de España, Francia y Alemania juntas, por ejemplo. En cuanto al lugar donde está situado el GPGP, se encuentra entre los estados estadounidenses de California y Hawái (prefiero usar Hawaii, la verdad): floating trash halfway between Hawaii and California

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Sin embargo, y pese a lo que vemos en las dos anteriores imágenes, donde los medios hacen énfasis en esa enorme mancha entre California y Hawaii, esto en realidad no es del todo exacto. Pues en esa vastísima área en el Pacífico Norte hay dos grandes concentraciones de plástico y basura bien diferenciadas…

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Y para entender esto totalmente, será mejor que empecemos desde el principio y expliquemos qué es un giro del océano (ocean gyre)…

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Esta espectacular imagen de un gigantesco “remolino” o vórtice en el océano está sacada de la página web de NATIONAL GEOGRAPHIC, donde en un magnífico artículo se nos explica con todo lujo de detalles en qué consisten esos giros y cómo se forman:

«An ocean gyre is a large system of circular ocean currents formed by global wind patterns and forces created by Earth’s rotation.

The movement of the world’s major ocean gyres helps drive the “ocean conveyor belt.” The ocean conveyor belt circulates ocean water around the entire planet. Also known as thermohaline circulation, the ocean conveyor belt is essential for regulating temperature, salinity and nutrient flow throughout the ocean.

Three forces cause the circulation of a gyre: global wind patterns, Earth’s rotation, and Earth’s landmasses. Wind drags on the ocean surface, causing water to move in the direction the wind is blowing.

The Earth’s rotation deflects, or changes the direction of, these wind-driven currents. This deflection is a part of the Coriolis effect. The Coriolis effect shifts surface currents by angles of about 45 degrees».

«Un giro oceánico es un gran sistema de corrientes oceánicas circulares formadas por patrones y fuerzas de viento globales creados por la rotación de la Tierra.
 
El movimiento de los giros oceánicos más importantes del mundo ayuda a impulsar la “banda transportadora oceánica”. La banda transportadora oceánica impulsa el agua oceánica en todo el planeta. También conocida como circulación termohalina, la cinta transportadora del océano es esencial para regular la temperatura, la salinidad y el flujo de nutrientes en todo el océano.

Tres fuerzas causan la circulación de un giro: los patrones de viento global, la rotación de la Tierra y las masas terrestres de la Tierra. El viento arrastra la superficie del océano, causando que el agua se mueva en la dirección en que sopla el viento.
 
La rotación de la Tierra desvía o cambia la dirección de estas corrientes impulsadas por el viento. Esta desviación es parte del efecto Coriolis. El efecto Coriolis desplaza las corrientes de la superficie en ángulos de aproximadamente 45 grados».

El Gran Cinturón Transportador, las corrientes cálidas y frías, la regulación del clima mundial, el Atlántico Norte y la Corriente del Golfo… bien, quienes hayan leído mi anterior entrada estarán ya familiarizados con estos importantes conceptos. Dicho esto, hay que añadir —todo esto es realmente fascinante— que existen cinco grandes giros en los océanos del planeta. Estos five major ocean gyres son: el Indian Ocean Gyre, el North Atlantic Gyre, el North Pacific Gyre, el South Atlantic Gyre y el South Pacific Gyre. Estos giros oceánicos se clasifican en tres grandes categorías: los tropicales, los subtropicales y los subpolares, quedando estos cinco mencionados englobados dentro de los subtropicales. Imágenes esclarecedoras…

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Si nos fijamos en la primera de esta cuatro últimas imágenes, veremos que el GPGP abarca desde las costas asiáticas hasta las norteamericanas, en la parte norte del Pacífico. Pero dentro de este gigantesco North Pacific Gyre hay realmente dos giros más pequeños. Y a su vez dos concentraciones de plásticos, una cercana a las costas de Japón y la otra a las de Norteamérica. De nuevo National Geographic nos lo explica de forma impecable en un artículo y nos lo ilustra con imágenes…

«The Great Pacific Garbage Patch, also known as the Pacific trash vortex, spans waters [extiende sus aguas] from the West Coast of North America to Japan. The patch is actually comprised of [se compone en realidad de] the Western Garbage Patch, located near Japan, and the Eastern Garbage Patch, located between the U.S. states of Hawaii and California. 

These areas of spinning debris [desechos que giran] are linked together by the North Pacific Subtropical Convergence Zone, located a few hundred kilometers north of Hawaii. This convergence zone is where warm water from the South Pacific meets up with cooler water from the Arctic. The zone acts like a highway that moves debris from one patch to another. 

The entire Great Pacific Garbage Patch is bounded [está delimitado] by the North Pacific Subtropical Gyre. (…) The North Pacific Subtropical Gyre is created by the interaction of the California, North Equatorial, Kuroshio, and North Pacific currents. These four currents move in a clockwise direction [en el sentido de las agujas del reloj] around an area of 20 million square kilometers (7.7 million square miles)».

Es decir, se trata de una “zona de convergencia” y ese giro del Pacífico está creado por la interacción de las cuatro corrientes que se citan al final. Como puede verse, las áreas donde hay acumulación de basura en realidad son dos: la occidental y la oriental. Es la Eastern Garbage Patch la que se encuentra entre Hawaii y California, y la que ha sido más estudiada y publicitada…

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The Dream of the Blue Turtles…

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The (broken) Dream of the Blue Turtles…  

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La peculiaridad de estos enormes giros que enlaza con la acumulación de plásticos es la clave de todo este asunto: en estas vastas extensiones de mar abierto se dan unas condiciones relativamente estables; son zonas de bajas presiones. Los vientos y las corrientes aminoran en su interior, y en estas aguas calmas se van acumulando más y más basura y plástico, que quedan atrapados en este “remolino” gigantesco. Los plásticos hacen un larguísimo periplo para llegar hasta aquí, partiendo de las diversas costas continentales y siendo arrastrados por las corrientes circundantes, más potentes, hasta entrar en estos giros y quedar ahí confinados, aumentando más y más la densidad conforme pasa el tiempo y conforme nos acercamos al centro (“winds and converging ocean currents funnel [encauzan] the garbage into a central location”). Por ejemplo se ha comprobado empíricamente que trozos de plástico salidos de las costas norteamericanas tardan unos seis años en llegar al GPGP.

Marcus Eriksen, científico del medio ambiente, educador, divulgador y cofundador de la organización 5 Gyres Institute, que se dedica a estudiar la contaminación causada por el plástico en todo el planeta, nos habla de los giros subtropicales en este vídeo…

Aquí tenemos otro interesantísimo vídeo. La agencia estadounidense NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) realizó un seguimiento científico soltando boyas en los mares y siguiendo el periplo de la basura desde las costas hasta esos giros. Creó una visualización de la contaminación de los océanos, consistente en un mapamundi que muestra el movimiento de las toneladas de residuos de plástico acumulados en las aguas marinas durante los últimos 35 años (“las boyas son arrastradas hacia los cinco giros oceánicos, el gran sistema de corrientes rotativas donde en los últimos 35 años se han concentrado las grandes islas de basura”). Recomiendo activar los subtítulos en inglés, en la parte inferior…

Se infiere de las anteriores informaciones y vídeos algo que quizá algun@s ya habréis intuido, supuesto o adivinado: sí, la triste y pésima noticia es que no solamente existe ese continente de basura en el norte del Pacífico, sino en cada uno de esos cinco giros subtropicales. Tenemos que hablar de continentes o de islas de basura en plural, por desgracia. Pero hablaremos de ese GPGP en concreto para extrapolar después algunas conclusiones generales…

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Plastic Beach…

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Escalofriantes imágenes de la isla de Henderson que le hacen a uno reflexionar y preguntarse qué le estamos haciendo a nuestro planeta…

En una noticia fechada en mayo del 2017, el New York Times nos habla de una remota isla en el sur del Pacífico: se trata de la isla de Henderson, un paraíso perdido e inhabitado; los asentamientos humanos más cercanos están a unas 120 millas. Lo terrible y lo chocante es que un lugar tan apartado ve cómo sus playas se hallan infestadas de basura y plásticos: un reciente estudio estima que hay allí unas 17,6 toneladas de desechos.

“The atoll’s white sand beaches are littered with tons of multicolored plastic junk, deposited there by ocean currents”. (“Las playas de arena blanca del atolón están llenas de toneladas de chatarra plástica multicolor depositada allí por las corrientes oceánicas”)

… se nos cuenta en la mencionada web. Jennifer Lavers, una científica investigadora de la Universidad de Tasmania, nos cuenta en ese artículo que ha visitado muchas islas remotas, pero que lo que vio en esas playas fue “the highest density of plastic I’ve really seen in the whole of my career”. Dichos investigadores estiman que la humanidad produce esas 17,6 toneladas de plástico cada 1,98 segundos. Es escalofriante.

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Un cangrejo ha hecho de un recipiente de plástico su refugio. ¿Y la música? La música ciertamente puede esperar

Cuando dichos investigadores examinaron las playas en el 2015, contaron más de 53 100 pedazos de basura procedentes de objetos manufacturados por el hombre. Casi todos eran de plástico y la mayoría estaban enterrados en la arena, así que la cosa es mucho peor de lo que muestran las fotografías. 

La isla de Henderson fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Se encuentra en el costado occidental del South Pacific Gyre, así que recibe la basura de entre otros lugares las costas sudamericanas. Cuando se examinaron parte de esos objetos, procedían de países como Chile, Japón o China.

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El inventor y emprendedor holandés Boyan Slat fundó a la edad de 18 años la organización Ocean Cleanup Foundation en el 2013. Esta fundación ha realizado en tiempos recientes un estudio detallado del Eastern Garbage Patch —la zona entre Hawaii y California, como hemos visto—, llegando a las siguientes conclusiones: el área contaminada abarca unos 1,6 millones de kilómetros cuadrados, y en ella se concentran ni más ni menos que 80 000 toneladas de plásticos flotantes. Es una barbaridad. Esto viene a ser el equivalente de unos 500 aviones tipo jumbo jet. Esta enorme masa ha resultado ser 16 veces mayor que la detectada en los últimos seguimientos realizados. He visto en algunos artículos que se estima que la cantidad de plástico se duplica en aproximadamente una década. Obviamente, el GPCP no deja de crecer. Como dicen los angloparlantes, and growing.

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El oceanógrafo Paul Lebreton fue el principal autor de este estudio. Para intentar medir las dimensiones de la mancha, densidad o concentración de los plásticos, masa en toneladas y otros parámetros se utilizaron treinta embarcaciones que peinaron la inmensa zona al unísono y dos aviones, uno de ellos un Hércules modelo C-130 equipado de modernos sensores que realizaron un escaneado en 3D. Todo esto se explica en un interesantísimo artículo en la web phys.org.

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Fauna marina bajo un verdadero manto de basura

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The Dream of the Blue Turtles…

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The (strangled) Dream of the Blue Turtles…

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Una imagen escalofriante. Una verdadera aberración

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The Dream of the Blue Turtles…

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Sigamos con ese artículo en phys.org

“The inflow of plastic to the patch continues to exceed the outflow” (“La entrada de plástico al parche continúa excediendo la salida”), declaró Lebreton a la revista Scientific Reports.

Calcularon en ese estudio que en la mancha se pueden contar 1,8 trillones de piezas o trozos de plástico. Se calcula a su vez que la producción de plástico a nivel mundial ascendió a 322 millones de toneladas en el año 2015, según un estudio de la International Organization for Standardization. Y que cada año ingresan en los océanos ocho millones de toneladas (según la Ocean Cleanup Foundation, porque otras fuentes hablan de diez millones), la mayor parte de las cuales va a… sí, a esos gigantescos giros.

Pero hago otro inciso para hacer una matización y aclaración importante, algo que señalan prácticamente todos los medios consultados. Lo verdaderamente horripilante, preocupante y peligroso no es esto…

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Plásticos en la bahía de Hanauma en Hawaii; una foto hecha en el 2008

Ni tan siquiera esto, que de por sí ya parece sacado de la peor de las pesadillas…

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Cinco fotografías sacadas de una entrada en steemit.com. Poco importa si nos están mostrando el GPGP u otros lugares

Aunque las anteriores imágenes pudiera parecer que desmienten la siguiente afirmación, diversos científicos afirman que al hablar de continentes o islas de plástico y basura no hemos de pensar en enormes extensiones de “terreno” o con una consistencia firme o sólida (aunque se han encontrado “parches” que por ejemplo miden 15 metros de longitud), sino más bien en una sopa, más diluida o más espesa según la localización. Algunos utilizan el término smog (“niebla tóxica”). Sí, una sopa de… microplásticos. Porque los microplásticos son la verdadera amenaza, por repugnantes que resulten las anteriores fotografías. El verdadero peligro es esto…

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Foto tomada por The Ocean Cleanup el 23 de marzo de este año en el GPGP

El plástico, un material inventado y que empezó a ser masivamente utilizado a mitad de la década de los 50, no es biodegradable. No se descompone debido a la acción de diversos agentes naturales. El plástico se queda ahí, y puede permanecer durante décadas e incluso centenares de años sin verse esencialmente alterado. No sufre biodegradación, sino que se parte, descompone y fragmenta en trozos más minúsculos…

«Biodegradable es un producto o una sustancia que puede descomponerse en los elementos químicos que se conforman, debido a la acción de agentes biológicos, como plantas, animales, microorganismos y hongos, bajo condiciones ambientales naturales. No todas las sustancias son biodegradables bajo condiciones ambientales naturales. A dichas sustancias se les llama sustancias recalcitrantes».

(Fuente: Wikipedia)

«El material utilizado para la fabricación de botellas de plástico es el “tereftalato de polietileno” o PET, un plástico indestructible. ¿Qué sucede con el plástico tirado en un basurero? No se deshace jamás, lo opuesto al material orgánico como madera y restos de alimentos que sufren un proceso de biodegradación cuando están enterrados, el cual es llevado a cabo por bacterias, actividades biológicas y químicas. El plástico nunca se biodegradará. La única manera real y efectiva de deshacer el plástico de botellas, bolsas de supermercado, envases de alimentos y anillos six-packs, es la ”fotodegradación”.

Para que el proceso de fotodegradación funcione necesita la luz del sol, no bacterias como en la descomposición de la materia orgánica. 

Cuando los rayos UV (ultravioleta) inciden en el plástico, rompen la cadena molecular y con el tiempo se puede convertir una botella en miles de pequeñas piezas. ¡No más que eso!

Esos pequeños trozos de plástico que suman millones de toneladas al año son productos químicos tóxicos como el bisfenol A(BPA) y el oligómero PS. Tales químicos tóxicos se depositan en el sistema digestivo de animales, aves, peces y el agua que tomamos, contaminados con toxinas».

(Fuente: EL FINANCIERO)

Por supuesto la contaminación de los mares con todo tipo de objetos de plástico, de muy diversos tamaños, es terrible y un hecho muy grave, pero la faceta más peligrosa de todo esto es el hecho de que el plástico no solamente no se biodegrada y no desaparece, sino que se fragmenta en trozos cada vez más pequeños. Puede llegarse a fragmentos de 5 mm e incluso más pequeños. Como indicaba Marcus Eriksen en su vídeo, la acción del agua del mar y sobre todo de la radiación ultravioleta del sol hace que los objetos de plástico se vayan rompiendo, pero no descomponiendo como podría hacerlo algo de origen orgánico. Y este es el gran problema. Mucho me temo que todos los mares y océanos se están convirtiendo poco a poco en una inmensa sopa de microplásticos, extremo que se ve exacerbado en esos enormes giros oceánicos. El propio Eriksen explica en otro vídeo que han estado tomando muestras al azar en diversos puntos de los mares, navegando con unas redes en forma de embudo que terminaban en unos cedazos, de manera que se filtraba el agua del mar y se recogían los sedimentos sólidos. En todas partes, en cualquier parte por donde hubieran navegado, insiste, se apreciaron micropartículas de plástico. Esas partículas ya se encuentran en cualquier punto de todos los mares del mundo. Son ya una sopa, tenuemente diluida en muchos lugares, pero más espesa en otros. Los océanos, sí o sí, ya son un ecosistema afectado por la contaminación causada por el ser humano.

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Vamos a ilustrar todo esto mediante distintas citas, de algunas webs mencionadas y otras. Extraigo y traduzco…

«Los microplásticos se dan en todos los tamaños, formas y colores. Algunas partículas son tan pequeñas que son invisibles sin un microscopio, mientras que otras son perceptibles como granos o fibras de diferentes tamaños.

Los microplásticos se definen como trozos de plástico que miden entre 1 micrómetro [también conocido como micra] (una millonésima de metro) y 5 milímetros de tamaño. Los nanoplásticos son partículas que son más pequeñas que 1 micrómetro.

Todos los plásticos son fabricados industrialmente. No existe el plástico “natural”. El plástico se compone principalmente de carbono e hidrógeno, que están unidos entre sí en largas cadenas llamadas polímeros. (…)

Alrededor del 75 por ciento de todos los plásticos que terminan en el océano se originan en tierra y son transportados a través de los ríos. El tratamiento insuficiente de la basura hace que los ríos en Asia y África sean particularmente vulnerables. La basura de las embarcaciones oceánicas, ya sea perdida o lanzada desde los barcos, representa el resto de los residuos plásticos en el océano. La basura, y especialmente el plástico, se acumula en cinco enormes giros oceánicos. Los efectos del sol, el viento y las olas, junto con la abrasión de la arena y la piedra, descomponen los plásticos en fragmentos más pequeños y crean enormes cantidades de microplásticos y nanoplásticos.

Tres atributos de los microplásticos en particular son motivo de preocupación:

a) Los plásticos son difíciles o imposibles de eliminar.
b) Los microplásticos pueden dañar organismos acuáticos y animales.
c) No sabemos lo suficiente acerca de cómo los microplásticos pueden afectar a las personas.
El plástico está diseñado para ser muy duradero. Esto significa que el plástico se descompone muy lentamente o nada en la naturaleza. El resultado es que el plástico se acumula rápidamente, especialmente en el océano. Puede ser factible eliminar partículas de plástico más grandes del océano, pero los microplásticos ya son imposibles de eliminar.

Los animales que ingieren partículas de plástico más grandes se ven afectados negativamente. (…) Los experimentos de laboratorio muestran que los microplásticos también pueden ser dañinos para animales como los copépodos, que son pequeños crustáceos. Cuando llenan sus estómagos con microplásticos, son menos capaces de absorber otros nutrientes, lo que ralentiza su crecimiento y desarrollo.

A medida que los animales más grandes consumen organismos más pequeños, los microplásticos pueden abrirse camino en la cadena alimentaria. En otras palabras, las personas también se vuelven susceptibles a ingerir microplásticos cuando comemos pescado y mariscos.

El plástico en sí es a menudo menos preocupante que los aditivos químicos que se encuentran en él. En muchos productos de plástico, los rellenos agregados y los productos químicos representan más del 80 por ciento del peso total. (…)

Los contaminantes, como los productos químicos industriales, los pesticidas y los metales, pueden en algunos casos adherirse a los plásticos que terminan en el océano o en ríos y otras vías fluviales. Y cuando los organismos vivos ingieren el plástico, los productos químicos lo siguen y luego pueden ascender en la cadena alimentaria.

¿Cómo puedo ayudar a reducir la contaminación por microplásticos? Al recoger una bolsa de plástico desechada, se eliminan millones de partículas microplásticas potenciales. Tomar decisiones conscientes como consumidor. Considere productos alternativos. (…) Podemos hacer mucho como individuos».

(En Gemini Research News)

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«Indonesia, que genera alrededor de 3 200 millones de toneladas de residuos plásticos, tiene la segunda contaminación plástica más alta del mundo, según un estudio realizado en 2015 por la Universidad de Georgia en los Estados Unidos.

Bali tiene una población total de 4,5 millones de personas y, sin embargo, se encuentra entre las regiones más contaminadas de Indonesia, ya que produce alrededor de 1000 toneladas de desechos plásticos todos los días, más que la capital del país, Yakarta, donde viven cerca de 12 millones de personas y que produce 750 toneladas por día.

El desastre ecológico que enfrenta la isla, que atrae al 40 por ciento anual de 15 millones de turistas extranjeros en Indonesia, ha empeorado en los últimos años debido a la indiferencia de los políticos.

Los desechos plásticos, como bolsas, botellas y envoltorios de alimentos, terminan en los caminos, en arroyos y manglares, lo que representa una amenaza para la salud.

El plástico finalmente termina contaminando el océano, donde miles de animales marinos mueren después de consumir residuos. (…) De acuerdo con los datos publicados por el Foro Económico Mundial, al ritmo actual, para 2050, los océanos podrían contener más residuos plásticos que peces (en términos de peso)».

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Las playas de la isla de Bali. ¿Se están terminando los paraísos terrenales? PLASTIC BEACH… 

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El hecho de que estas ingentes cantidades se estén acumulando en esos giros y que al mismo tiempo se estén desintegrando en fragmentos más pequeños, dando origen a una sopa de microplásticos, explica las dificultades de tomar mediciones precisas de cuán grandes son estas extensiones contaminadas. La densidad crece en el teórico centro, pero no es que se pueda hablar de una masa sólida como sería una isla de verdad. El resultado es que no puede detectarse muy bien desde medios aéreos. Tampoco desde fotos satelitales y con bastante dificultad mediante mediciones de radar. Además, hay otros dos hechos más que dificultan también las mediciones: el primero, que muchos de esos plásticos y fragmentos no se encuentran en la superficie; están varios centímetros por debajo o incluso varios metros, en lo que se denomina “la columna de agua”. El segundo de ellos es extraordinariamente preocupante: los microplásticos caen hasta el fondo marino y se depositan en él, de manera que se están alfombrando los fondos marinos, muy probablemente de todo el planeta, de fragmentos de basura plástica. No se sabe en qué medida, ni las repercusiones que pueda tener, pero no es difícil deducir que las consecuencias para los ecosistemas y la fauna serán fatales.

«Lo que es más, la escala del mayor vertedero de plástico en el planeta literalmente solo araña la superficie del problema.

“Los niveles de contaminación plástica en las capas de aguas profundas y en el lecho marino por debajo del GPGP siguen siendo desconocidos”, advirtió el estudio.

Los microplásticos, pequeños fragmentos de plástico de menos de 5 mm de tamaño que constituyen la gran mayoría de los artículos en el GPGP, pueden ingresar a la cadena alimenticia cuando son tragados por el pescado.

Los contaminantes que contienen se vuelven más concentrados a medida que avanzan a través de la red alimentaria, hasta los depredadores de nivel superior, como tiburones, focas y osos polares.

“El otro impacto ambiental proviene de los escombros más grandes, especialmente de las redes de pesca”, dijo Lebreton.

Estos fragmentos de red matan la vida marina al atrapar peces y animales como las tortugas en un proceso conocido como “pesca fantasma”».

(En phys.org)

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«Es deprimente, pero probablemente no sorprenda saber que hay más microplástico en el hielo marino del Ártico que nunca antes.

Muchas de las partículas de plástico en el hielo marino del Ártico son tan pequeñas que podrían ser ingeridas fácilmente por microorganismos del Ártico, y eso tiene a los científicos especialmente preocupados.
“Nadie puede decir con certeza qué tan dañinas son estas diminutas partículas de plástico para la vida marina o, en última instancia, también para los seres humanos”, señala la bióloga Dra. Ilka Peeken.
Peeken y sus colegas del Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina recolectaron muestras de hielo de cinco regiones durante tres expediciones durante la primavera y el verano de 2014/15. Todas las muestras se realizaron a lo largo de la Deriva Transpolar y el Estrecho de Fram, que transporta el hielo marino desde el Ártico Central hasta el Atlántico Norte.
Se encontró que estas muestras contenían hasta 12 000 partículas microplásticas por litro de hielo [¡aberrante, horripilante!; paraos por un momento a pensar lo que significa esto, a calibrarlo: en el Ártico; por litro]. Más de la mitad de las partículas tenían menos de una vigésima parte de un milímetro de ancho. Dos tercios pertenecían a la categoría de microplásticos de menor escala: “50 micrómetros y más pequeños”».

(En Australia’s Science Channel)

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Lo que muestra esta imagen creada digitalmente es ficticio. Ficticio, pero… Ese “pero” es lo que de verdad asusta

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«Para muchas personas, la idea de un “parche de basura” evoca imágenes de una isla de basura flotando en el océano. En realidad, estos parches están compuestos casi en su totalidad por diminutos trozos de plástico, llamados microplásticos. Los microplásticos no siempre pueden verse a simple vista. Incluso las imágenes satelitales no muestran un parche gigante de basura. Los microplásticos del GPGP pueden hacer que el agua se vea como una sopa turbia. Esta sopa se mezcla con productos más grandes, como artes de pesca y zapatos.

El lecho marino debajo del GPGP también puede ser un montón de basura bajo el agua. Oceanógrafos y ecólogos descubrieron recientemente que alrededor del 70% de los desechos marinos se hunden hasta el fondo del océano. (…)

Si bien muchos tipos diferentes de basura ingresan al océano, los plásticos constituyen la mayoría de los desechos marinos por dos razones. En primer lugar, la durabilidad, el bajo costo y la maleabilidad del plástico hacen que se utilice en más y más productos de consumo e industriales. En segundo lugar, los productos de plástico no se biodegradan, sino que se descomponen en pedazos más pequeños.

En el océano, el sol descompone estos plásticos en piezas cada vez más pequeñas, un proceso conocido como fotodegradación. Los científicos han recolectado hasta 750 000 pedacitos de microplástico en un solo kilómetro cuadrado del GPGP, que es alrededor de 1.9 millones de trocitos por milla cuadrada. La mayoría de estos desechos provienen de bolsas de plástico, tapas de botellas, botellas de agua de plástico y vasos de espuma de poliestireno.  

Los desechos marinos pueden ser muy dañinos para la vida marina en el giro. Por ejemplo, las tortugas bobas marinas a menudo confunden las bolsas de plástico con las medusas, su comida favorita. Los albatros confunden los gránulos de resina plástica con los huevos de peces y alimentan con ellos a los polluelos, que mueren de hambre o de órganos rotos.
 
Las focas y otros mamíferos marinos están especialmente en riesgo. Pueden enredarse en redes de pesca de plástico abandonadas, que se descartan más a menudo debido a su bajo costo. Las focas y otros mamíferos a menudo se ahogan en estas redes olvidadas, un fenómeno conocido como “pesca fantasma”.

Los desechos marinos también pueden alterar las redes alimentarias marinas en el Giro Subtropical del Pacífico Norte. A medida que se acumulan microplásticos y otra basura en o cerca de la superficie del océano, impiden que la luz del sol alcance el plancton y las algas que se encuentran debajo. (…)

Si las comunidades de algas y plancton están amenazadas, toda la red alimentaria puede cambiar. Los animales que se alimentan de algas y plancton, como los peces y las tortugas, tendrán menos alimento. (…)

Estos peligros se ven agravados por el hecho de que los plásticos al mismo tiempo sueltan y absorben contaminantes nocivos. A medida que los plásticos se degradan a través de la fotodegradación, desprenden colorantes y sustancias químicas, como el bisfenol A (BPA), que se ha relacionado con problemas ambientales y de salud. A la inversa, los plásticos también pueden absorber contaminantes, como los PCB, del agua de mar. Estas sustancias químicas pueden luego ingresar a la cadena alimenticia cuando son consumidos por la vida marina».

(En phys.org)

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Green turtle swimming in the Great Barrier Reef, Queensland.

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The Dream of th Blue Turtles

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El problema del plástico en los océanos empieza a ser alarmante. El problema no son “gigantescas” islas, ni extensiones ni continentes, sino los fragmentos como los de esta foto, y mucho más pequeños, incluso microscópicos. Esto es lo que está convirtiendo los mares en una grotesca “sopa” poco a poco…

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Hay aún otra frase en el anterior artículo (según mi criterio) que resulta tristemente clave para entender la problemática de estos enormes parches de basura. Y de paso, también tristemente, la naturaleza mezquina, egoísta, irresponsable y descuidada de la sociedad, del sistema, del tinglado político y económico por el que parece regirse la civilización moderna, tecnológica y cada vez más globalizada. Esta frase…

«Debido a que el Gran parche de basura del Pacífico está tan lejos de la costa de cualquier país, ninguna nación asumirá la responsabilidad ni proporcionará los fondos para limpiarlo».

Dicho en otras palabras, como esos cinco grandes giros y esas cinco grandes manchas de basura se encuentran en aguas internacionales, ninguna nación se preocupa realmente de ello ni se hace responsable. Muchísimo menos, de mover un dedo con dinero de un presupuesto nacional. Ninguna nación se preocupa del… ¿”marrón”? Sí, desgraciadamente marrón es un vocablo que se ajusta muy bien a esta realidad. El uno por el otro… la casa sin barrer los océanos sin limpiar.

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«El plástico puede bloquear el tracto digestivo, lo que lleva a una muerte lenta y agonizante por inanición.

A principios de este año, otra operación en Hawaii descubrió una tortuga muerta que tenía más de 1000 trozos de plástico en su estómago.

Y las estimaciones de Greenpeace dicen que la tortuga es uno de los 100 000 animales que mueren cada año al comer plástico o enredarse. Añade que un millón de aves marinas son víctimas.

El caso en Hawaii ilustra los peligros que el gran parche de basura representa para la vida marina en todo el Pacífico. (…)

Dentro del parche hay cientos de toneladas de basura, con los niveles de desechos plásticos en el área que superan el plancton en una proporción de seis a uno.

Se cree que el plástico contribuye a más del 90 por ciento de todos los desechos en los océanos del mundo y una estimación previa de la ONU sugiere que cada milla cuadrada de océano en todo el mundo contiene 46 000 piezas».

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La imagen es escalofriante: este era el contenido del estómago de esa tortuga en Hawaii que se menciona

(Artículo en el Daily Mail fechado en el 2011)

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«… los restos flotantes y desechos de la vida cotidiana: platos de picnic, botellas, encendedores de cigarrillos, juguetes, cucharas, chanclas, condones.

En conjunto, la masa virtualmente indestructible es ahora tan grande que está causando que ecologistas, funcionarios gubernamentales y la propia industria del plástico se sienten y tomen nota.

Muchos científicos creen que la contaminación plástica marina es uno de los principales problemas, junto con el cambio climático, que enfrenta el planeta.

El problema no es el plástico en sí. (…) El problema es la gran cantidad de cosas que hay ahí fuera. El plástico, de bajo costo, ligero y duradero, irrumpió en el escenario mundial en los años cincuenta. Según la asociación comercial PlasticsEurope, la producción anual de 1,5 millones de toneladas en ese entonces se ha incrementado a alrededor de 250 millones de toneladas.

La mitad del plástico producido se usa solo una vez antes de ser desechado. (…)

En América del Norte y Europa occidental, cada persona usa aproximadamente 100 kilogramos de plástico cada año. Se prevé que esa cifra aumente a 140 kilogramos para 2015. En los países asiáticos de rápido crecimiento, el promedio actual de alrededor de 20 kilogramos casi se duplicará, a 36 kilogramos, para 2015, estiman los investigadores.

La mayor parte de eso termina en vertederos. Algunos son reciclados. Pero una cantidad significativa termina en el mar. (…)

Tenga en cuenta que estas cosas no se biodegradan simplemente como residuos de alimentos, madera o papel. Los científicos creen que se necesitan décadas, si no siglos, para que la mayoría de los tipos de plástico se degraden. Eso significa que prácticamente todo el material plástico que alguna vez terminó en el océano todavía está ahí fuera. (…)

Algunos de los escombros se hunden en el fondo del océano. Algunos son devueltos a tierra, a veces en lugares remotos del mundo que una vez estuvieron impolutos. Pero la mayoría es barrida gradualmente por las corrientes oceánicas, que han reunido el variado revoltijo en cinco “giros” o parches de basura. (…)

Aunque estos pequeños fragmentos no atrapan ni ahogan a los animales como lo hacen las bolsas de plástico o las redes abandonadas, son cada vez más el foco de preocupación científica. La investigación ha demostrado que los microplásticos se tragan fácilmente y son propensos a absorber contaminantes químicos en el mar, como los pesticidas. A algunos científicos les preocupa que estos contaminantes puedan terminar en la cadena alimentaria. (…)

Por otra parte, no es realmente una opción pescar esa mugre espesa en el océano. Los costos de viajar cientos de kilómetros hacia el mar son prohibitivos, y la mayoría de los fragmentos son tan pequeños que no pueden ser recogidos simplemente.

Por lo tanto, el enfoque debe ser evitar que nuevos escombros entren a los océanos en primer lugar… ».

(En el The New York Times, artículo del 2011)

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«Limpiar los desechos marinos no es tan fácil como parece. Muchos microplásticos son del mismo tamaño que los pequeños animales marinos, por lo que las redes diseñadas para recoger la basura también atraparían a estas criaturas. Incluso si pudiéramos diseñar redes que solo pudieran atrapar basura, el tamaño de los océanos hace que este trabajo lleve demasiado tiempo para considerarlo. El Programa de Desechos Marinos de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera [NOAA] ha estimado que se necesitarían 67 barcos por año para limpiar menos del uno por ciento del Océano Pacífico Norte».

(En el artículo de National Geographic)

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«Eliminan 5 millones de kilos de basura y las tortugas vuelven a anidar 20 años después».

«Cada minuto llegan a los océanos dos camiones cargados de plástico. En total, entre 8 y 13 millones de toneladas anuales. Una cantidad que, para 2050, provocará que el plástico supere al número de peces en los océanos. En este ecosistema, las tortugas marinas son una de las especies más afectadas ya que, cuando no caen en redes de pescadores o fruto de la llamada ‘pesca fácil’, se encuentran playas llenas de basura donde no pueden anidar.

Esto sucedía en la playa de Versova, en Mumbai, al oeste de India, hasta que apareció en escena Afroz Shah, un abogado y activista medioambiental que lideró un movimiento de limpieza de playas que la ONU denominó como “el proyecto de limpieza de playas más grande del mundo” y que le ha valido el premio ‘Champion of the Earth 2016’ de Naciones Unidas.

Corría el año 2015 y Shah convenció a su vecino de 84 años, Harbansh Mathur, para que le ayudara a limpiar la playa, llena de basura a lo largo de sus más de dos kilómetros de extensión. Ambos comenzaron a limpiar poco a poco y sin descanso, pero se dieron cuenta de la ingente tarea que tenían por delante… ».

Foto: Ver playas llenas de plástico es algo habitual en India (EFE/Divyakant Solanki)

Las playas de Versova infestadas de basura

Todo esto nos lo cuenta un impresionante artículo en El Confidencial (septiembre de este año). El artículo nos sigue explicando: ante la colosal tarea, reclutaron un ejército de voluntarios. En 85 semanas limpiaron las playas y retiraron 5 millones de kilos de basura. ¿El resultado? Este…

Las tortugas han vuelto a la playa de Versova (Reuters)

¿Quieres sentir emoción? ¿Quieres constatar o quizá volver a creer en que hay gente con buenas intenciones, cargados de energía y voluntad, alimentados por hermosos ideales? Ideales que en el fondo se resumen en mantener “nuestra casa limpia”. Entonces tienes que ver este vídeo, porque es hermoso…

«Plastic is devastating for the ocean».

«We have to continue in a bigger scale».

(Afroz Shah)

Y la pregunta clave, quizá…

«What can I do?».

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¿Y la música? La música va a esperar un poquito…

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¿Y la música? La música ciertamente puede esperar…

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Spotted Oceanic Triggerfish, Canthidermis maculata, hiding in the middle of plastic garbage.

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Imagen contenida en el blog del periodista dedicado al medioambiente Stephen Leahy; por supuesto, se denuncian estas cuestiones y se intenta crear conciencia

«There are three to six kilogrammes of marine trash for every kilogramme of plankton…. California nearly became the first U.S. state to ban [prohibir] plastic bags, but a multi-million-dollar lobby effort by industry killed the proposed legislation».

… se nos cuenta en este blog. También se nos habla de Jean-Michel Cousteau, hijo del mítico Jacques Cousteau, y de lo que tristemente ha constatado a través de sus experiencias:

«On trips to the remote and uninhabited northwestern Hawaiian Islands, Cousteau found miles and miles of plastic bottles, cigarette lighters, television tubes, spray cans, broken toys, and thousands of other pieces of plastic on the beaches and thousands of tonnes of derelict fishing nets in the reefs [miles de toneladas de redes de pesca abandonadas en los arrecifes]».

De la boca de Jean-Michel Cousteau han salido afirmaciones como éstas:

“Every time I stick my nose in the water, I am shocked. I see less and less fish and more and more garbage”.

“We are using the oceans as a universal sewer [alcantarilla]”.

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La buena noticia, en medio de todo este panorama y estas noticias tan desoladoras y preocupantes, es que hay gente que se dedica a investigar estas cuestiones, a divulgar estos problemas e intentar concienciar a la opinión pública. Es más, hay personas que luchan activamente por reducir los niveles de contaminación…

«Charles Moore aún no ha puesto nombre a la que él descubrió. La más grande [isla de basura], que se sepa. Fue el 13 de agosto de 1997. El tiempo era soleado y hacía un ligera brisa en un área situada a unos 140 grados de latitud oeste y 40 grados de latitud norte, en el noreste del Océano Pacífico, a unos 1500 kilómetros de San Francisco.

El catamarán ‘Alguita’ navegaba por allí, dentro de la Espiral del Pacífico Norte, una región que va desde Japón hasta California, famosa entre los navegantes por sus calmas chichas. Es una zona en la que el agua tiene muy pocos nutrientes, lo que la convierte en casi un desierto marino, atrapado permanentemente bajo un área de altas presiones, donde el agua gira lentamente en el sentido de las agujas del reloj.

Allí hay muy poco plancton —microorganismos que constituyen lo que podría considerarse como la hierba del océano—, así que los peces escasean. Y, por eso, los barcos pesqueros no visitan la Espiral, en cuya superficie de 34 millones de kilómetros cuadrados caben unas 70 Españas. De hecho, el ‘Alguita’ estaba allí por pura casualidad.

El barco regresaba a California desde Hawai, a donde había ido a la ‘Transpacific’ —coloquialmente conocida como ‘Transpac’—, una regata de veleros que se celebra todos los veranos. “Como teníamos combustible, fuimos por una ruta poco transitada”, explicaba, en su castellano impecable, el comandante del ‘Alguita’, Charles Moore, a Crónica.

Pero esa mañana del 13 de agosto, Moore y los otros cinco tripulantes del velero vieron algo que iba a cambiar sus vidas, y también el concepto que el ser humano tiene del océano. Primero se encontraron con una hilera de bolsas de plástico flotando en el agua. Luego, masas de cuerdas y de redes. Más tarde, varios conos de señalización de tráfico procedentes de Japón. Después, una jarrita de plástico. Y juguetes. El océano se había llenado de basura».

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Así nos lo cuenta un artículo de elmundo.es, fechado en el 2008 (que conste en acta que he corregido varias metidas de gamba, ya que estamos en el medio acuático). Efectivamente, el capitán Charles Moore descubrió el GPGP en 1997, al regresar de una regata, la Transpacific Yacht Race. Después del descubrimiento, alertó al oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer, y fue éste quien de hecho acuñó la expresión “Eastern Garbage Patch” (EGP), denominación que ha tenido más calado y éxito en los medios que otras alternativas. He de decir que he investigado un poco sobre Moore y es fascinante todo lo que tiene que ver con este hombre. En el 2008 llevó a cabo un proyecto para llamar la atención sobre el problema del plástico, y en el 2009 otro proyecto con dos embarcaciones para estudiar la zona y la viabilidad económica de acometer su limpieza. Y de nuevo en el 2012 otro proyecto, involucrado con otras organizaciones. Todo esto nos lo cuenta en síntesis la wikipedia, por ejemplo.

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El catamarán Alguita

De toda esa información que uno puede encontrar en internet si se pone a buscar, ahí van cuatro pinceladas interesantes…

En este artículo tenemos una entrevista con Moore, donde explica su descubrimiento y entre otras cosas dice:

«En cierto sentido, el descubrimiento realmente tuvo que esperar hasta 1999, porque fue cuando realmente nos dimos cuenta de que el área estaba afectada con nuestra basura en la medida en que lo está. Me sentí perturbado cuando lo crucé en 1997.

1997 fue el mayor episodio de El Niño; tenía el agua de superficie más cálida del Pacífico y el huracán más grande jamás registrado en el Pacífico: el huracán Linda. La zona de alta presión que caracteriza a este giro era extremadamente grande y extremadamente estable entonces».

Tenemos otro interesantísimo artículo, escrito por Erica Cirino para el blog de National Geographic. Cirino nos cuenta que se embarcó en una expedición en noviembre del 2016 para estudiar el GPGP. Nos habla de Moore, y lo sorprendente es que el capitán no solo descubrió el parche del Pacífico Norte, sino también el del Pacífico Sur…

«A pesar de mucha investigación, el tamaño y la importancia del parche de plástico en el Giro del Pacífico Norte aún no se comprenden del todo bien. Pero aún menos entendido [o conocido] es el Giro del Pacífico Sur, un área que abarca una corriente en sentido contrario a las agujas del reloj que gira entre Sudamérica y Australia. Un día después de que mi barco partiera, 20 millas al sur en Long Beach, otro velero salió del puerto para un viaje en busca de plástico a través del Pacífico Sur. Fue el ORV [Oil Recovery Vessel] Alguita de Moore, un catamarán asociado con Algalita (su organización sin fines de lucro).

En abril, Moore anunció desde su barco que él y su tripulación habían descubierto una colección de plástico similar, posiblemente incluso más grande, en el Pacífico Sur. Esto hace de Moore un descubridor por dos veces de parches de basura».

Las entradas que National Geographic le dedica a todo este problema merecen mucho la pena. En una de ellas Laura Parker, redactora especializada en el cambio climático y los océanos, afirma:

«¿Un mar de plástico?
La publicación del estudio del parche de basura coincidió con un nuevo informe de Foresight Future of the Sea, de Gran Bretaña, que descubrió que la contaminación plástica en el océano podría triplicarse para 2050 a menos que se organice una “respuesta mayor” para evitar que el plástico llegue al océano. El informe declaró que la contaminación plástica era una de las principales amenazas ambientales para los mares, junto con el aumento del nivel del mar y el calentamiento de los océanos.

El estudio incluyó dos inspecciones aéreas en octubre de 2016 que tomaron 7000 imágenes y 652 redes de arrastre en la superficie del océano [que lo “peinaron”] en julio, agosto y septiembre de 2015 a cargo de 18 embarcaciones».

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Moore muestra sus espeluznantes “capturas”

En fin, mucho más podríamos seguir hablando sobre el descubridor de dos parches de basura en el océano. Moore fundó en 1999 la Algalita Marine Research and Education (algalita.org). En esta página web podemos leer…

«We connect young people with scientists, experts, politicians and businesses to have real conversations about plastic consumption».

El plástico también contribuye al calentamiento global, pues retiene el calor de los rayos solares y lo transfiere al agua del mar. Dos vídeos son más que suficientes después de todo lo explicado. El primero sintetiza el problema y en el segundo se habla del parche en el Pacífico Sur, desde un informativo televisivo en el que se entrevista a Moore, que habla bien el castellano…

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Hablemos un momento del giro oceánico del Atlántico Norte. Está “delimitado” por cuatro corrientes que lo circundan, creando un sistema circulatorio análogo a los otros ya vistos. En realidad el North Atlantic Gyre viene a coincidir con el famoso Mar de los Sargazos o Sargasso Sea… 

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El plástico se halla allí presente también, ya que queda atrapado en el centro. En lugar de una extensa explicación os invito a ver unas fotografías que lo dicen todo. En una formidable web que se ocupa de los giros oceánicos y de la contaminación marina por el plástico, Plastic Reef, se nos habla de una recogida de basura plástica en esa zona: 29 cajas y bolsas conteniendo casi 400 kilos, que llegaron a Holanda para su posterior análisis (la entrada es del 2010). ¿Queréis verlo? Allá va…

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Un viejo conocido, Marcus Eriksen, se aventura con una embarcación y con su organización 5 Gyres Institute en esa zona del mundo. Esto es lo que encontraron tras 45 minutos de recogida. La evidencia clara, directa e innegable…

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Trash on a beach in Thailand.

Aquí tenemos un enésimo ejemplo: una playa en Tailandia. La web ThoughtCo. analiza este descomunal problema y las consecuencias para los ecosistemas marinos, al tiempo que señala uno de los muchísimos aspectos que no he mencionado: fue la NOAA la que predijo en 1988 la existencia del GPGP, después de monitorizar durante años el vertido de basuras a los océanos (el 90% es plástico)

[Ya tenía la entrada terminada, de hecho. Esto lo añado a posteriori. Ayer, 6 de diciembre, releí y revisé casi en su totalidad el texto. Ayer, Día de la Constitución. Veo en la televisión disturbios en varias ciudades catalanas: correrías, cargas de y contra la policía, sendas manifestaciones de signo contrario, violencia, heridos, crispación, bandos enfrentados, radicalización por todas partes y convivencia muy deteriorada. Y no se trata de que aquí y ahora tenga yo que expresar si estoy a favor o en contra de la Constitución; a favor o en contra de una Cataluña independiente; a favor o en contra de la unidad de España; o de la monarquía; o si me parece bien o mal la irrupción de la extrema derecha en el panorama andaluz; etcétera, etcétera, etcétera. No se trata de que me decante ahora por unas posiciones políticas o ideológicas, que lógicamente tengo. Y la televisión dando parte de todo ello (con la excusa de que han de informar y sí, de hecho es su deber), pero a la vez se hacen partícipes de toda esta mierda. Tampoco se trata de que eche la culpa de toda esta crispación a los independentistas o al otro bando, los llamados unionistas. Porque los responsables de esta situación son todos, del primero al último, y no se trata de que tome partido. Menciono todo esto porque me ha parecido todo este circo tan patético, tan triste, lamentable y ridículo… Después nos obsequian con otro plato del menú: la detención de la hija del fundador de Huawei. No es que me importe demasiado, sino que a continuación enlazan con que estos acontecimientos no han hecho más que agravar las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China. Y claro (es ahí donde quiero llegar) la (santa) economía se tambalea: Wall Street abre con pérdidas y el Ibex 35 se desploma un 2,75%. Uy, cuidado, cuidado, cuidado, esto —y no todo lo referido en esta entrada— sí que es grave, grave, grave (¿reímos?). La economía… qué sería de nosotros sin ella… Ambas noticias por supuesto me sumen en una mezcla de asco, depresión, decepción, tristeza, perplejidad, risa (mucha) y rabia (y sensación de sentirme un marciano). Conclusión: el ser humano en conjunto —como mínimo— parece bastante, bastante imbécil (lo sé, no todo el mundo piensa, es o funciona dando tanta importancia a determinadas cosas). Pero una segunda conclusión me dice que puedo terminar esta entrada como terminé la anterior: (respecto a la contaminación en los océanos) la humanidad parece andar en otras cosas]. 

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El sueño de las tortugas azules… quizá sea volver a nadar y jugar, a vivir en unos mares completamente azules y limpios.

—Como hacíamos antaño, antes de que esos puercos y puercas de allá arriba empezaran a esquilmar los océanos, a cazar y aniquilar especies, a diezmar la fauna marina y a ensuciar y contaminar los mares de mil maneras: con vertidos de crudo, con todo tipo de sustancias nocivas o tóxicas, con aguas residuales, con toneladas de basura y de plástico, que nos embrutece, nos atrapa y nos mata (porque también nos lo comemos)… —me susurró una tortuguita al oído. Me dejó tan impactado y tan abochornado que no supe qué contestarle. Y para más inri añadió—: Y no se puede decir precisamente que el deterioro del planeta y de los océanos avancen a paso de tortuga…

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Miles de tortugas y otros animales marinos muertos tras verse atrapados en redes abandonadas, en el golfo de Carpentaria, situado en la costa norte de Australia. Un desgarrador artículo en la web abc.net.au

Quizá la denuncia en clave ecológica ha llegado a este blog para quedarse. Ojalá que esa iniciativa para limpiar el Pacífico y retirar esa descomunal mole o sopa de plásticos —todas ellas— llegara a buen puerto, que pudiera realizarse con éxito aunque se tardaran años para ello. No será nada, nada fácil. Es David contra Goliat. Sería algo realmente hermoso, admirable, hasta heroico. Algo que aplaudiría, algo que con toda seguridad me causaría una gran emoción.

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¿Queremos esto? Creo que no…

Cuando he dicho esto último, la tortuga se me ha quedado mirando. Y… no sé… me ha parecido… ¿las tortugas pueden sonreír?

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Puede que la tortuga haya sonreído, pero la verdad es que estoy bastante apesadumbrado, afectado e impactado por las realidades que he descubierto y las cosas que he aprendido con este artículo. Es difícil no sentir tristeza y preocupación —y más si le sumamos todo lo relatado en la anterior entrada—. Sabía por supuesto de los peligros y los enormes problemas que acarrea al medioambiente el plástico, al no ser biodegradable. Pero la magnitud de la contaminación de los océanos le deja a uno aplastado. Una bolsa, una botella, un recipiente o bandejita de comida… Jamás volveré a mirarme de la misma manera estos y tantos otros objetos de plástico…

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(10/12/2018)

Escribir esta entrada obviamente me ha supuesto un enorme trabajo e invertir bastantes horas estos últimos días. Después de descansar del tema, vuelvo a ello. Porque la información al respecto realmente es muchísima, e infinidad de aspectos o datos se han quedado fuera para no alargar más el texto. Pero una de las cosas que más me sorprendieron justo anoche, es que pese a ver unos cuantos vídeos ya, hay muchísimos en YouTube que tratan el tema del “continente” o “parche” de plástico, de la contaminación de los océanos, y algunos de estos vídeos son muy buenos y específicos. Un complemento de lujo a todo lo ya relatado. Así que me animo a añadir ni más ni menos que cinco vídeos, por si a alguien realmente le interesa…

El primero de ellos es realmente bastante bueno. Un reportaje del canal televisivo FRANCE 24 Español. Se nota que la reportera que lo explica ha hecho muy bien los deberes. Se habla de The Ocean Cleanup, aparece Boyan Slat aclarando algunas cuestiones y se explica en qué consistió el estudio de esta organización. Muy explicativo, allá va…

Segundo vídeo: dura apenas un minuto pero Greenpeace nos cuela un duro alegato contra la gran amenaza que representa el plástico para nuestro futuro y el del planeta. Breve pero con muchísima fuerza, chapeau…

Excelente de verdad este vídeo de Tendencias Tecnológicas. Se explica con detalle en qué consiste ese titánico plan de limpieza que llevará a cabo The Ocean Cleanup, cómo piensan hacerlo. Muy detallado. Para quien pueda estar interesado de verdad en esos detalles, imprescindible…

Cuarto vídeo: una exposición muy aclaratoria y didáctica en un programa televisivo del canal vasco EiTB. Lenguaje y conceptos asequibles para todos los públicos. Además se introducen algunos detalles no mencionados en esta entrada. Muy bien…

El quinto y último, buenísimo. La Sexta hizo un reportaje y nos vamos nada más ni nada menos que hasta California para visitar la organización Algalita y hablar con Charles Moore, descubridor del GPGP. Moore es demoledor y claro, y avisa sobre el oscuro futuro que le espera a la humanidad si no reaccionamos y atajamos el problema de la superproducción de plástico. Sus frases son definitivas, y de hecho la segunda de ellas es la que me quedó en la retina para ahora volver sobre ello. Charles Moore:

«Hemos creado un producto que la naturaleza no puede digerir».

«En un futuro, los médicos medirán el plástico que tenemos en el cuerpo».

Esta última en referencia cómo no a esa inquietante posibilidad de que acabemos ingiriendo microplásticos a través del pescado y el marisco que se sirve en nuestras mesas. Eso si no lo estamos haciendo ya…

Finalmente y esta vez sí para concluir, esta misma tarde he escrito y le he enviado un microrrelato a Lídia Castro (el reto es escribirlo con un máximo de 100 palabras, incluyendo algunas como requisito; éste es el reto del mes de diciembre). La problemática de los océanos me ha inspirado este relato corto. Y, por supuesto, una vez más muchas gracias a todos/as por leerme…

“La profundidad del problema”

Apuró su café de un trago. Les esperaba muchísimo trabajo por delante.

—Las estrellas, la luna, respirar aire puro… —pensó suspirando con nostalgia John. Pero se encontraban en un batiscafo a 7000 metros de profundidad. El modernísimo observatorio científico enfiló las profundidades, horadando la oscuridad con sus faros y linternas.

Las peores estimaciones quedaron confirmadas: la fosa de las Marianas medía ahora solamente 9500 metros. Los 1500 metros perdidos estaban ahora sepultados y rellenos de toneladas de plástico y basura.

Lentamente ascendieron por la sopa de plásticos. Ahora tenían la evidencia, las pruebas, las filmaciones.

—¿Creéis que ahora por fin nos escucharán?

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+ 1,5 grados centígrados, alerta fatídica / Koyaanisqatsi / Baraka

Esta entrada es extremadamente larga. Sé y soy consciente de que el tiempo libre es un bien valioso y escaso para tod@s nosotr@s. Así que anticipadamente quiero dar las más sinceras gracias a l@s valientes que se la lean entera; eso suponiendo que alguien lo haga. Quiero suponer y creer que sí (me maravillaría si alguien lo hiciera de un tirón). Invito a que sea leída. El potencial lector puede tomárselo como si fueran 5, 10 o 20 entradas, y volver tantas veces como sea necesario. Es una entrada densa, que requiere un esfuerzo en muchos sentidos, y también es abrumadora. El sentido común aconseja leerla por partes: hay mucha información, contiene muchos datos y puede resultar mareante. Todos los vídeos incluidos tienen asimismo bastante miga. Muchas gracias de nuevo. Acompañadme en un viaje tormentoso y nada agradable…

La noticia saltaba a los medios informativos y a las televisiones el pasado lunes 8 de octubre:

«Los científicos asesores de Naciones Unidas advierten a los Gobiernos de que se necesita una transformación sin precedentes para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados. (…)

«Las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el hombre han elevado aproximadamente un grado centígrado la temperatura global respecto a los niveles preindustriales, concluye el grupo de científicos asesores de la ONU en materia de cambio climático, conocido por sus siglas en inglés IPCC. La cuestión ahora es hasta dónde se llegará y qué impactos se está dispuesto a asumir.

El IPCC advierte en un informe presentado la madrugada de este lunes en Corea del Sur (hora española) de que el calentamiento es probable que lleve a un aumento de 1,5 grados centígrados entre 2030 y 2052 si el mundo sigue el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero. Esto supone que se está en riesgo de incumplir el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París —quedar por debajo del 1,5 en 2100— en poco más de una década.

Para evitarlo se necesita una transición “sin precedentes” y cambios “rápidos” y de “gran alcance” en la electricidad, la agricultura, las ciudades, el transporte y la industria, apunta el informe. Si se quiere cumplir la meta del 1,5 se requiere una disminución en 2030 del 45% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) —el principal gas de efecto invernadero— respecto al nivel de 2010. En 2050, esas emisiones —que mayoritariamente proceden de los combustibles fósiles— deben haber desaparecido, algo realmente complicado.

De hecho, las políticas que los países pusieron sobre la mesa cuando se cerró en 2015 el Acuerdo de París —que obliga a todos los firmantes a presentar planes de reducción de emisiones— llevarían en estos momentos a que el calentamiento llegue a los 3 grados a final de siglo. De ahí los cambios “rápidos, profundos y sin precedentes” a los que apunta el informe del IPCC, en el que han participado casi un centenar de científicos de 44 países. (…)

Cuando los representantes de casi 200 países cerraron en 2015 en París el pacto contra el calentamiento, todos tenían claro que la batalla para evitar el cambio climático se había perdido. Revertir el calentamiento es inviable por la acumulación en la atmósfera de los gases expulsados desde la Revolución Industrial… ».

(En EL PAÍS)

Sinceramente, he estado pensando durante varios días si escribir algo sobre este grave problema o no. Hace tiempo que estoy preocupado por el cambio climático y el calentamiento global, por el paulatino deterioro del medio ambiente y las nefastas y catastróficas consecuencias de ese aumento global de temperaturas; consecuencias que cada vez se hacen más palpables en fenómenos meteorológicos más extremos y violentos. Me sorprendían y me impactaban —como me imagino que a todos/as nosotros/as— la noticia y las imágenes de las brutales torrentadas en Mallorca y de la tragedia allí acaecida. Pero no ha sido lo sucedido en Sant Llorenç de Cardessar lo que me ha llevado a decidirme. Ese “simple” anuncio hecho por la comunidad científica ya es de por sí lo suficientemente grave y preocupante. Lo confieso, hace mucho tiempo que tengo un amor “secreto”: el planeta Tierra. Con cada luz que apago, cada papel que reciclo o cada trozo de plástico que separo pienso en él. O en ella (la madre Gaia).

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La fuerza de las riadas en esa localidad mallorquina fue brutal. La imagen habla por sí sola…

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No es la zona del Caribe ni la península de Florida: es el Leslie frente a las costas portuguesas…

Pero sí, más allá de las brutales riadas de Mallorca y de la llegada del exhuracán Leslie entrando por Portugal y atravesando la península, me decido a escribir motivado por esa preocupación y aguijoneado por un impulso. Creo que la gravedad del asunto lo merece, así que ésta no va a ser una entrada “normal”; mucho me temo que no va a transmitir ni propiciar buen rollo, ni sonrisas. Ni tan siquiera creo que haya cabida para las buenas noticias o un optimismo moderado —no desde mi punto de vista y desde mi feeling al respecto—. Así que ante ese panorama nada alentador que se esboza en ese artículo —por ejemplo— de El País, me hago obviamente la siguiente pregunta y toda una batería de ellas, por lógica (la preocupación, la urgente necesidad de respuestas y el instinto de supervivencia disparan una ráfaga inevitable): ¿qué van a hacer los putos gobiernos? ¿qué piensan hacer? ¿a qué están esperando? ¿a qué —biiiiiiiíp— esperan para tomar decisiones valientes y firmes y adoptar medidas y políticas drásticas que sean efectivas? ¿a qué esperan? ¿a que los océanos empiecen a engullirnos? ¿a que huracanes cada vez más destructivos comiencen a barrernos? ¿a que ya no haya vuelta atrás en una dramática subida de temperaturas? ¿a que se deshagan los hielos “eternos”? ¿a que los recursos naturales se agoten, los alimentos empiecen a escasear y las cosechas a fallar? ¿a que tengamos que comer plástico? ¿a que el agua potable se convierta en un bien escasísimo y preciadísimo? ¿a que millones de refugiados por el cambio climático huyan de las zonas afectadas y busquen refugio en nuestro mundo, el rico y privilegiado? Podrá sonar a demagógico, o podrán parecer preguntas o escenarios exagerados, precipitados o catastrofistas, pero esas son ni más ni menos algunas de las consecuencias que se derivarán de un imparable aumento de la temperatura global del planeta. No serían los primeros estadios de la tragedia, sino los graves efectos que se acabarían materializando.

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La República de Kiribati es una serie de 33 atolones de coral, situados en mitad del Pacífico. Es una de las pequeñas naciones insulares que podrían desaparecer si siguen subiendo las aguas. El caso de Vanuatu ya es “célebre”: este archipiélago de 83 islas se está hundiendo poco a poco. El nivel del mar sube 6 milímetros por año desde 1993, el doble del promedio mundial

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Como muestra de todo ello este breve vídeo…

«Cada día 62 000 personas abandonan sus casas por los desastres provocados por fenómenos meteorológicos, según la ONG Centro de Monitorización de Desplazamientos Internos (IDMC). Son unos 22 millones de desplazados al año. En 2100 el número se habrá disparado a los 2000 millones».

(Cita tomada de elindependiente.com. Este artículo es absolutamente demoledor)

«¿Apátridas y sin derechos? Las víctimas del Cambio Climático pasan a tener la categoría de apátridas con derechos legales dudosos y potencialmente percibidos como cargas, para cualquier país anfitrión. Coloquialmente, el término “refugiado climático” se utiliza para describir a cualquier persona que abandone su hogar debido a los efectos del Cambio Climático: sequía, inundación o condiciones climáticas extremas. Transnacionalmente, el término no tiene influencia legal. Eso significa que los refugiados climáticos podrían no tener derechos humanos cuando emigran a una nueva nación».

(Tomado de consumidoresorganicos.org)

Después de esa inicial batería de preguntas, hemos seguido y enlazado directamente con el tema de los refugiados climáticos. Como puede verse, esa alusión a “millones de refugiados” no es nada demagógica ni exagerada: el cambio climático ya hace tiempo que está entre nosotros, y ya hace tiempo que afecta dramáticamente a muchísimas personas. Sencillamente el impacto de las informaciones asociadas a esas fotografías me ha llevado a ello. No importa por dónde seguir, en cierta manera. Hay muchísimas más consecuencias derivadas de ese aumento de las temperaturas, porque el asunto no se limita solamente a una mera cuestión de subida de termómetros, de nivel de las aguas o de deshielo de las grandes masas polares. Un artículo de abc.es hace una rápida enumeración de las consecuencias de una subida de 1,5 ºC*: efectos en plantas y cultivos, efectos para la salud humana (transmisión de enfermedades por insectos), pérdida de especies, más sequías, inundaciones y días de calor extremo, etcétera…

*El nombre científico y correcto es “grado Celsius”, aunque se admite también “centígrado” porque ha tenido un uso histórico y sigue siendo utilizado corrientemente. “Centígrado” porque se divide esta escala en 100 grados: el cero corresponde al punto en que el agua pasa de sólida a líquida, mientras que los cien grados corresponden a su punto de ebullición.

«Medio grado más de calentamiento global será la diferencia entre la vida y la muerte, la hambruna o las catástrofes naturales para millones de personas. Cuando el planeta ya se encuentra en 1 ºC de calentamiento sobre los niveles de la época preindustrial, algunas de las consecuencias del cambio climático han comenzado a manifestarse: el deshielo del Ártico, las inusuales olas de calor, la fuerza de los huracanes».

Sigo escribiendo (hoy es 15 de octubre), y este lunes nos golpean en primer plano las noticias sobre las terribles inundaciones en el sur de Francia por el paso de la ya tormenta tropical Leslie: al menos 10 muertos en estos momentos. «El nivel del agua aumentó en Trèbes ocho metros en solo cinco horas. No se registraban cifras similares desde 1891». En unas cinco horas ha caído el agua equivalente a tres meses de precipitaciones…

«Las lluvias torrenciales no son un fenómeno extraño en el sur de Francia en esta época del año, pero los meteorólogos han indicado que el agua del mar excepcionalmente cálida en la costa mediterránea del sur del país las puede estar intensificando. Francia ha experimentado el que es hasta ahora el año más cálido desde 1900, según Méteo France… ».

(El País)

Indudablemente, ahí lo tenemos otra vez: el cambio climático ya hace tiempo que nos afecta y los fenómenos meteorológicos son y serán cada vez más virulentos. Pero volvamos al principio: ya que se ha mencionado ese Acuerdo de París del 2015 sobre el clima, hagamos memoria de lo que supuso en el momento de su ratificación:

«El pacto abre un camino, pero no es la meta, como resaltaron los negociadores. Los esfuerzos que hay ahora sobre la mesa no son suficientes para impedir que el aumento de la temperatura a final del siglo se quede “muy por debajo de los dos grados”, el objetivo que persigue el pacto. Todos los países firmantes deberán limitar sus emisiones, aunque los desarrollados tendrán que hacer un mayor esfuerzo y movilizar 100 000 millones de dólares anuales.

Ante el fracaso hasta ahora de los intentos por fijar metas obligatorias individuales a cada país —el Protocolo de Kioto apostó por esa fórmula y solo logró cubrir el 11% de las emisiones mundiales— ahora se le da la vuelta al proceso. Se pone una meta obligatoria: que el aumento de la temperatura media en la Tierra se quede a final de siglo “muy por debajo” de los dos grados respecto a los niveles preindustriales e incluso intentar dejarlo en 1,5. Luego, cada país pone sobre la mesa sus aportaciones voluntarias para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero nacionales. Y lo hacen todos. 187 de los 195 países reunidos en París han presentado ya sus programas nacionales. Todo el que firme y ratifique el pacto —algo que ocurrirá a partir de la próxima primavera— deberá aportar contribuciones con las limitaciones de gases.

Pero el acuerdo de París, que entrará en vigor en 2020, por sí solo no es suficiente para lograr el objetivo de los dos grados. Según se reconoce en la “decisión”, la segunda parte del texto, los programas de recorte que han presentado esos 187 Gobiernos no bastan. “Se requerirá un esfuerzo mucho mayor”, se indica. Por eso se establecen mecanismos de revisión al alza de los compromisos cada cinco años. También, herramientas de transparencia, como los inventarios, para intentar que el control sea lo más efectivo».

(En EL PAÍS)

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Pero mi visión sobre todo este tema y sobre los posibles acuerdos internacionales ha de ser dura, exigente e inconformista, por necesidad. Y esa visión me hace sobrevolar sobre las bambalinas y los entresijos de la política y la diplomacia. También, por qué no decirlo, sobre la hipocresía, las verdades a medias, la palabrería, las promesas que después no se cumplirán (especialidad de la clase política) y la discutible y efímera gloria de quedar bien en la foto, para centrarme en el punto realmente importante, ya esbozado antes: esa cumbre de París llegó a acuerdos claramente insuficientes, que tres años después ya es evidente que se quedarán desfasados: «Las políticas que los países pusieron sobre la mesa cuando se cerró en 2015 el Acuerdo de París llevarían en estos momentos a que el calentamiento llegue a los 3 grados a final de siglo».

Esta última observación es importantísima, porque viene a “demostrar” que los acuerdos a los que se llegó fueron demasiado blandos, y si vuelven a acordarse medidas que sean demasiado blandas después de la seria advertencia que supone el informe recientemente presentado en Incheon, Corea del Sur (728 páginas, firmado por 91 expertos de 40 países y con más de 6000 referencias científicas) entonces nos encaminaremos hacia el desastre de forma (aún) más irreversible y acelerada. Por esta razón deben tomarse medidas drásticas. Nunca estará de más “curarse en salud” y ser ambiciosos y precavidos en las medidas a adoptar, y eso quiere decir entre otras muchas cosas dejar de utilizar combustibles fósiles: adiós para siempre al petróleo, el gas y el carbón, por contundente que suene y difícil que parezca.

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Volviendo a las bambalinas de la política y los entresijos del poder, es de prever que si se adoptan medidas para reducir el consumo de esos combustibles y también las emisiones de gases de efecto invernadero, se haga poniendo plazos y porcentajes que siempre serán parciales e insuficientes. Siempre “con un calendario”, “por plazos” y “poco a poco”, con “recortes y reducciones” paulatinas. Y me da igual que no se emplee este lenguaje claro de forma explícita, porque al final el espíritu, la praxis y los resultados vienen a ser los mismos: insuficiencia, inoperancia, mezquindad, miopía política, intereses económicos, geoestratégicos y de los grandes lobbies y corporaciones, cobardía, inercia, egoísmo, y por qué no decirlo, infinita estupidez. Y por qué no decirlo también, terrorismo medioambiental institucionalizado, porque las malas políticas medioambientales matan seres humanos. Rescato una frase de cierto artículo, ya que me pareció muy acertada:

«La limitación del calentamiento global a 1,5 grados todavía es técnicamente posible, aunque sea un terreno políticamente minado».

(En scidev.net)

Y basta para constatar este punto con darse una vuelta por la prensa. Mucho no tenemos que rebuscar, más bien al contrario. Aquí tenemos una muestra de ese espíritu presto por parte de los gobiernos de tomarse la advertencia del IPCC en serio y actuar sin que les tiemble la mano:

«La ambición en la lucha contra el calentamiento global de Alemania se ha desdibujado. Y ahora lidera el grupo de países de la UE que quieren ralentizar el proceso de recortes de emisiones de CO2 (el principal gas de efecto invernadero) del transporte por carretera por el temor a dañar la industria automovilística. Enfrente, un conjunto capitaneado por Francia y en el que están Países Bajos, Luxemburgo, Dinamarca, Irlanda, Grecia y Eslovenia aboga por acelerar esa lucha. España ha evitado hasta ahora alinearse públicamente con ninguno de los dos bandos e intenta hacer equilibrios entre su compromiso contra el calentamiento global y la industria del automóvil. Este lunes la patronal española Anfac ha avisado de la “enorme preocupación” con la que está siguiendo las negociaciones sobre los recortes futuros de emisiones en los turismos y furgonetas».

Ahí lo tenemos: la enorme profundidad de miras de la clase política, la sagaz perspectiva a largo plazo que busca ante todo el bienestar y la seguridad presente y futura de la especie humana. Tristísimo, patético e indignante. Ahora se entenderá mejor mi pregunta inicial y ese apelativo cargado de desconfianza: «¿qué van a hacer los putos gobiernos?».

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No sé cuántos de vosotros/as habréis visto la película The Day After Tomorrow (se tituló El día de mañana en España y El día después de mañana en Hispanoamérica). Se estrenó en el 2004; una obra del director alemán Roland Emmerich, y que a diferencia de otros films del mismo autor (Independence Day o 2012) que a mí me parecieron auténticos bodrios infumables desde el punto de vista de la ciencia e inclusive del guion, alcanzaba cotas a mi juicio notables de dramatismo y realismo. A mí personalmente me impactó bastante, me gustó muchísimo y no la encontré en absoluto exagerada. Planteaba un escenario catastrófico derivado del calentamiento global producido por el ser humano, un escenario donde el clima definitivamente se desbocaba y arrojaba toda su implacable furia sobre la civilización. Repasemos en esencia lo que ocurre desde el punto de vista estrictamente climatológico: el paleoclimatologista Jack Hall (interpretado por Dennis Quaid) se encuentra junto a unos colegas, tomando mediciones y muestras en una expedición en la plataforma de hielo Larsen, en la Antártida, cuando ésta se desprende…

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Se rompe y se parte la Antártida, y esto a su vez debería partirnos el corazón; me temo que es algo más que un juego de palabras. Aquí tenemos un artículo entre tantos sobre esta terrible noticia

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La situación de la plataforma o barrera de hielo Larsen con respecto al continente helado. Tres fragmentos: Larsen A se desintegró en enero de 1995. Larsen B colapsó y se quebró a principios del 2002. Anteriormente la barrera de hielo había estado estable durante unos 12 000 años. Sorprendió a los expertos la velocidad de la ruptura: tan solo tres semanas. Uno de los efectos más nocivos fue el del agua líquida estancada en la superficie durante las horas de luz diurna, ya que actuó como multitud de cuñas fragmentando el hielo. Finalmente, Larsen C, el trozo más grande, se desprendió en julio del 2017, dando origen al iceberg A68, uno de los icebergs más grandes de la historia, de unos 5800 kilómetros cuadrados. A68 es de grande diez veces la ciudad de Madrid, cuatro veces como Ciudad de Méjico. Quizá es el principio del fin, quizá es la señal de que los acontecimientos van a precipitarse en la Antártida. Estas barreras ya desprendidas actuaban como muros de contención frente al empuje de los glaciares. Este gigantesco bloque de hielo se encontraba en uno de los lugares con mayor calentamiento del planeta. Lo peor no es eso, sino que puso rumbo hacia el mar de Weddell, cuyo aumento de temperatura se sitúa por encima de los 5 grados de media: esto va a acelerar la descongelación del A68

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No he “podido evitarlo”: todos estos datos y estas cuatro fotografías no son ficción, no pertenecen a la mencionada película, sino que son total y absolutamente reales

Ya que la película empieza de esta manera, hablemos un poco precisamente de todo esto: del lentísimo deshielo y resquebrajamiento de la Antártida, del deshielo en general, de una hipotética gran subida de los mares y de cuestiones de esta índole, según datos de los que se dispone y de estudios científicos (merece la pena y nos situaremos totalmente en contexto; después seguiremos con el film).

«¿Está subiendo el nivel del mar? La evidencia científica indica que sí. Y lo ha venido haciendo a un ritmo de 3.2 mm al año en las últimas dos décadas, más o menos el doble de la velocidad media de los 80 años precedentes. (…) El Nivel Medio del Mar (GMSL, por sus siglas en inglés) aumentó entre 10 y 20 centímetros. Esto puede parecer poco pero cabe considerar que una subida de tan sólo 1 metro del nivel del mar puede suponer la afectación de 146 millones de personas en el mundo. (…) Y según una encuesta de expertos 1 metro podría ser la subida que el mar experimentaría para el año 2100 si las emisiones continúan subiendo al ritmo actual».

Esta cita pertenece a un artículo publicado en muhimu.es, donde se nos muestran mapas del mundo en el terrible e hipotético escenario de que todos los hielos continentales se deshicieran. Quedarían afectadas y anegadas importantísimas ciudades costeras en todo el planeta y además…

«Según muestra el mapa ciudades como Venecia, Londres, Shanghai, estados como Florida y países como los Países Bajos y casi enteramente Dinamarca se encontrarían bajo el mar.

Los mapas se basan en que todo el hielo continental se ha derretido y ha drenado al mar, elevándolo unos 65,8 metros (216 pies), desplazando la línea de costa hacia el interior y expandiendo la línea de los mares interiores. Hay más de cinco millones de kilómetros cúbicos de hielo en la Tierra, y algunos científicos creen que el deshielo tardaría más de 5000 años en completarse. Si seguimos añadiendo carbono a la atmósfera posiblemente lograremos crear un planeta sin hielo, con una temperatura promedio de unos 26.7 ºC (80 ºF) en lugar de los 14.4 ºC actuales (58 ºF)».

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En el caso que más nos afectaría, aquí tenemos el continente europeo. La línea blanca delimita las costas en la actualidad. Obsérvese en especial la zona norte…

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Un hipotético deshielo total de la Antártida. Sencillamente terrorífico. Mapas elaborados por National Geographic

Terrorífico también ese último dato, el de una temperatura media global superando los 26 grados. Un eterno verano. Pero todo esto es solamente ciencia-ficción, y nunca mejor dicho. Ni nuestros hijos ni nuestros nietos ni las futuras generaciones verán ese deshielo total, porque como se ha apuntado, tal proceso podría tardar unos 5000 años. Pero los dos hechos son incontrovertibles y ya andamos en esa senda, pasito a pasito: el planeta se está calentando y el nivel de los mares subiendo…

«Ni usted, querido lector, ni quien escribe estas líneas, ni nuestros hijos, ni nuestros nietos, ni, seguramente, sus respectivos hijos y nietos, llegarán a ver una Antártida libre de hielo, pero sí una pérdida creciente de agua congelada, que ya está en marcha. Los científicos ya han encontrado pruebas fehacientes del cambio que está empezando a producirse allí. (…)

Recientemente, se ha publicado el estudio más completo llevado a cabo hasta la fecha sobre los cambios de la masa de hielo experimentados en la Antártida en los últimos 25 años y las conclusiones son claras y demoledoras. Desde 1992, la pérdida neta de hielo ronda los 3 billones de toneladas, lo que ha contribuido en casi 8 milímetros a la subida global del nivel del mar. Los científicos no solo han logrado cuantificar la cantidad de hielo que ha perdido la Antártida, sino también el ritmo al que lo ha venido haciendo y la conclusión es clara: el deshielo se está acelerando, siendo especialmente crítica la situación en la Antártida Occidental.

Desde el año 2012, la Antártida pierde hielo tres veces más rápido que como lo hacía al inicio del período que se ha analizado. (…)

En un escenario de bajas emisiones, en 2070 la temperatura media de la Antártida subiría 1 ºC, las aguas que rodean el continente blanco se calentarían en 0,7 ºC, se perdería del orden del 8% del hielo y dicha pérdida contribuiría a subir 6 centímetros el nivel medio del mar. El impacto no es pequeño, pero es mucho menor que el que habría si se considera un escenario de altas emisiones. (…) En dicho escenario, la subida de temperatura del aire en la Antártida alcanzaría los 3 ºC, las aguas del océano antártico se calentarían casi 2 ºC, la pérdida de hielo alcanzaría el 43% y eso se traduciría en unos 27 centímetros de subida del nivel del mar, a los que habría que sumar los debidos a la fusión del hielo de Groenlandia (cuya contribución es mayor en la actualidad) y la dilatación térmica del agua oceánica».

(En EL PAÍS)

Buff, menos mal que todo esto es solo ciencia “ficción” y menos mal que todavía nos queda “lejos”. ¿Menos mal? ¿Podemos relajarnos, volvernos indulgentes e irresponsables, no acometer las acciones necesarias y enrocarnos en dicha actitud?

Todavía en otro artículo de EL PAÍS se analizan estos mismos datos desde otro punto de vista, explicándonos que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) calculó en primera instancia que el nivel del mar se elevó a un ritmo de 1,7 milímetros por año durante el siglo XX. Durante el siglo XXI hicieron la estimación de que el océano ascendería, de media, entre 0,22 y 0,44 metros respecto a los niveles de 1990. Estos datos fueron corregidos a la baja por la Universidad de Harvard, que recalibró los modelos matemáticos con las últimas técnicas disponibles y calcularon que el nivel del mar subió solo 1,2 milímetros al año entre 1901 y 1990. Sin embargo esto no es tranquilizador para nada, ya que…

«Los investigadores, encabezados por la física Carling Hay, advierten de que la aceleración de la subida del nivel del mar en las últimas dos décadas es mayor de lo que se pensaba, alcanzando los tres milímetros al año entre 1993 y 2010. El nivel del mar asciende porque el agua se expande a medida que se calienta y por el derretimiento del hielo terrestre».

En suma, el dato preocupante es que «la subida del nivel del mar se ha acelerado más de lo que se pensaba. El océano pasó de ascender 1,2 milímetros por año hasta 1990 a 3 anuales hasta 2010».

Volviendo a la ruptura de la plataforma Larsen C, que se estima que se desgajó el 12 de julio del 2017, podemos encontrar diversos vídeos previos que lo anuncian. Por ejemplo este…

En este otro se hace una recreación de la grieta, proceso que fue monitorizado por varios satélites…

En este otro artículo se habla de diversos proyectos científicos que han seguido de cerca este desprendimiento y que estudian con mucha precisión los efectos del calentamiento global en las masas de hielo polar. Tenemos por un lado el proyecto Midas, liderado por el glaciólogo Adrian Luckman, de la Universidad de Swansea (Reino Unido). Este científico «ha asistido al imparable avance de la grieta en la barrera de hielo». Por otro lado tenemos a la ESA (Agencia Espacial Europea), que mediante la misión Cryosat y un satélite es capaz de detectar cambios de dos milímetros en las capas de hielo antárticas. «Utiliza un instrumento de radar que detecta cambios ínfimos en el grosor del hielo mediante señales de radio que rebotan en la superficie. (…) La ESA estudia los hielos del Ártico y de la Antártida para comprender los verdaderos efectos del cambio climático en los polos». A pesar de todo este seguimiento y del innegable aumento del nivel de los mares, hay que ser estrictamente rigurosos…

«Sin embargo, el desgajamiento en Larsen C no tiene por qué estar relacionado con el calentamiento global. “No tenemos ninguna prueba que apoye un vínculo con el cambio climático”, reconoce Luckman. “La grieta ya era una característica bien establecida en la barrera de hielo Larsen C en la década de 1980, según los datos de satélite”, subraya».

Recordemos que el iceberg A68 resultante tiene 190 metros de espesor y 1155 kilómetros cúbicos de hielo, y que Larsen C es (ya era) una plataforma de hielo flotante pegada al continente (y por tanto no tendría un impacto relevante en la crecida de los mares, aunque innegablemente se derretirá). “El desprendimiento debilita el frente de la barrera, su muro de contención. Y se puede acelerar el empuje de los glaciares que están detrás. Ese hielo sí que está sobre el continente y puede aumentar el nivel del mar si se derrite. Ahí está la relevancia de este fenómeno”, alerta por otro lado el geólogo Jerónimo López.

Para dar por finalizado este largo inciso y hacernos una idea de la situación en la que se encuentra la Antártida, echemos mano de un artículo en La Vanguardia; las noticias no son nada, nada, nada esperanzadoras…

«Un equipo internacional de investigadores ha llevado a cabo el primer mapa global de los principales ríos que llevan agua —procedente del deshielo— desde las grandes masas heladas de la zona continental de la Antártida hasta sus costas.

Uno de estos estudios, en concreto, analiza cómo estos sistemas fluviales podrían influir en las grandes plataformas de hielo que rodean el continente, que algunos investigadores temen que podrían colapsar, provocando aumentos catastróficos del nivel del mar a escala global. (…) En el estudio se habla del descubrimiento de cerca de 700 sistemas estacionales de estanques interconectados, canales y corrientes trenzadas que bordeaban el continente por todos lados».

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«De momento, la escala de estos ríos —en relación al total de hielo antártico— es muy pequeña pero el proceso puede ser realmente importante en las próximas décadas».

Los artículos que acabo de consultar y citar datan en su mayoría del 2017. Pero el agravamiento y aceleración de todos los acontecimientos implicados en el calentamiento global (es decir, el deshielo y el resto de procesos naturales) se notan incluso en los estudios científicos y en la prensa en el escaso margen de un año. Y aquí viene la prueba, porque si los anteriores artículos son preocupantes, el que acabo de leer (de agosto de este año, El desastre de un mundo sin hielo) es demoledor. Se empieza hablando de los ríos europeos, que cada vez se hielan menos, tanto en extensión como en duración temporal, para continuar hablando del Ártico y de un preocupante fenómeno que se da allí:

«Pero en esta región del planeta el calentamiento es más acusado: se produce un fenómeno conocido como amplificación ártica. Simplificando, el calentamiento es aquí comparativamente mayor (hasta tres veces) que en el resto del hemisferio norte. El hielo derretido expone amplias zonas de aguas abiertas que absorben un extra de radiación solar. En paralelo, al haber menos hielo, éste refleja menor porción de radiación, lo que acaba retroalimentando el proceso. La consecuencia más reciente la han observado los satélites de la NASA. Los inviernos de 2015, 2016, 2017 y este pasado, la porción helada del océano Ártico ha sido la menor desde que hay satélites».

“El calentamiento significa que se formará menos hielo y se derretirá más, pero también, al haber menos, se refleja menos radiación solar incidente y esto contribuye al calentamiento”, puntualiza la investigadora climática de la NASA, Claire Parkinson.

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Se sigue hablando de otras cuestiones, como por ejemplo del tráfico marítimo que se generará o se está ya iniciando en pasos hasta ahora permanentemente helados. Y si hasta ahora la Antártida parecía inmune o al menos resistir mejor el calentamiento global, el mazazo demoledor llega al final del artículo:

«Hasta no hace mucho la extensión de su hielo marino no dejaba de crecer mientras el acumulado sobre el continente se mantenía relativamente estable. En un continente tan inmenso (27,7 veces la extensión de España o 7 la de México) la dinámica es mucho más compleja que la del Ártico. En realidad hay tres grandes regiones antárticas: la península antártica, la más al oeste, la Antártida Occidental y la Oriental, que, desde un punto de vista geológico, bien podrían ser dos continentes diferentes. Hasta ahora, infinidad de estudios habían mostrado que las dos primeras perdían hielo de forma acelerada y algunos consideran que el proceso es irreversible. Sin embargo, la parte oriental, la más grande y la que por sí sola podría hacer que el nivel del mar se elevara en torno a 50 metros, seguía ganando hielo y, por tanto, tirando a la baja el nivel del mar. Eso ya se ha acabado. En junio pasado, 84 científicos de 44 organizaciones publicaron un estudio en Nature que confirma que la Antártida también está perdiendo más hielo del que gana. El trabajo estima que el deshielo antártico ha elevado el nivel del mar en 7,6 milímetros desde 1992. “Unos pocos milímetros al año pueden sumar un metro en 100 años”, recuerda la investigadora de la Universidad Técnica de Dinamarca y coautora de esta investigación, Valentina Barletta».

«El problema es que, aunque se empezaran a reducir las emisiones mañana mismo, el nivel del mar seguirá subiendo ya que los GEI [gases de efecto invernadero] acumulados en la atmósfera desde que empezamos a quemar el carbón al inicio de la Revolución Industrial seguirán calentando el planeta al menos hasta 2300», remacha un reciente estudio.

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Ante todo esto, casi no tengo palabras. Es desolador, la verdad es que me deja hecho polvo, y qué más da si no llego a verlo porque estaré criando malvas. Qué queréis que os diga, aunque no sea científico y aunque el deshielo total de la Antártida pudiera tardar hipotéticamente 5000 años, todo este asunto no me hace la más mínima gracia. Y añadiré que aunque pueda suponer para el lector un auténtico tostonazo leer una entrada tan larga, la intención de la misma —aparte de expresar concienciación y preocupación— es recopilar y ensamblar una parte de las informaciones existentes en la red para hacernos una idea del problema del calentamiento global. Desde luego está lejos de ser un estudio o una especie de ensayo, pues carezco de la formación académica, los conocimientos o los medios para llevarlo a cabo.

Creo que después de este extenso y doloroso inciso podemos seguir narrando el argumento de The Day After Tomorrow

Después de la ruptura de la plataforma Larsen, Jack da una conferencia en la ONU donde presenta sus conclusiones: el calentamiento global se está acelerando. Poca gente le cree, y entre quienes no le creen se encuentra el vicepresidente de los Estados Unidos —un personaje en esta película que es una clarísima réplica de Dick Cheney, uno de los halcones de la administración Bush y oscuro eslabón con las multinacionales del petróleo—.

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Pero el profesor Terry Rapson (interpretado por el actor Ian Holm) sí cree en las teorías de Jack. Rapson telefonea poco después a Jack desde una estación de seguimiento en Escocia, para explicarle alarmado que una serie de boyas en el Atlántico Norte han detectado una bajada brutal de las temperaturas. Parece claro: el hielo polar se está fusionando e interrumpiendo la corriente de esa zona del océano. La película continúa mostrándonos una serie de eventos climatológicos muy virulentos en distintos puntos del planeta: el clima mundial parece haber enloquecido y quizá los hechos estén conectados. Poco después Rapson le presenta su modelo paleometeorológico, que muestra cómo los cambios climáticos provocaron la primera Edad de Hielo, y a partir de ahí Jack usa la computadora del Departamento de Climatología de Estados Unidos para elaborar un modelo matemático y climatológico que ayude a tener una previsión de lo que podría pasar en un futuro cercano. Pese a albergar algunas dudas cada vez parece estar más claro lo que puede suceder, extremo que es confirmado por la Estación Espacial Internacional: sus tres astronautas ven un enorme sistema de tormenta que atraviesa el hemisferio Norte. Desde el espacio se puede observar la formación de tres tormentas con forma de superhuracán. Este superhuracán provoca una bajada extrema de las temperaturas, congelando todo a su paso. En otras palabras, una glaciación afectará a todo el hemisferio norte terrestre, sepultando de hielo y nieve todo a su paso, haciendo caer el termómetro en picado y provocando la muerte de millones de seres humanos, de todos aquellos que no puedan huir o refugiarse a buen recaudo del frío. Y así sucede, una descomunal tormenta arrasa la mitad del planeta, durando entre 6 y 8 semanas. Incluso su propio hijo (interpretado por Jake Gyllenhaal) se ve atrapado en Nueva York, viéndose obligado a refugiarse en la Biblioteca Pública. Pasada la tormenta, la humanidad se enfrentará a una nueva glaciación, o como mínimo todos los habitantes del hemisferio norte. Todos los que pueden huyen o son evacuados, produciéndose una emigración masiva de estadounidenses hacia Méjico y países más cálidos; todo un mensaje en clave el que encierra la película, también irónico y aleccionador: una inmigración a la inversa de un país teóricamente más rico a otro teóricamente más pobre, y todo ello debido a la estupidez de sus gobernantes, que no han oído las advertencias de los científicos y han ignorado y desestimado toda la cuestión del cambio climático…

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Estas dos imágenes anteriores pertenecen a la película. Ahora vamos a jugar un poco, a un juego que me parece bastante inquietante. También voy a hacer dos preguntas que podrían y seguramente habrán dado para mucho debate: ¿es esta película exagerada? ¿es esta película profética en muchos sentidos, se la puede considerar así? Juguemos y observemos esto…

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¿De la película? No. Son imágenes satelitales del huracán Florence, un poderoso ciclón tropical de categoría 4 que se formó sobre el océano Atlántico y que tocó las costas estadounidenses y diversos estados en la primera quincena de este pasado mes de septiembre: con vientos máximos de hasta 220 km/h; dejó 53 víctimas mortales. En este enlace de infobae.com pueden verse unas fotos satelitales absolutamente escalofriantes, de verdad que me han dejado pasmado. “El huracán Florence es tan grande que solo pudimos fotografiarlo con un lente súper gran angular desde la Estación Espacial Internacional, a 400 km directamente sobre el ojo”, afirmó el astronauta alemán Alexander Gerst desde dicha estación.

Claro, podrán aducir muchos —o algunos—, dos superhuracanes siempre se verán muy similares vistos desde el espacio, no importa que uno sea un producto de ficción de una película catastrofista. Sí, pero yo por lo menos no puedo dejar de pensar en o de ver la inquietante similitud…

Está bien… —hoy sigo escribiendo—, seamos rigurosos y no mezclemos las cosas ni nos confundamos: una cosa sería un superhuracán que cubre ni más ni menos que todo un hemisferio norte terrestre y otra muy distinta un huracán “normal” como puede ser el Florence, pese a que sea a su vez monstruoso. De acuerdo. Pero no es tan fácil ser riguroso, así que en aras de la reflexión voy a permitirme la licencia de seguir jugando a las similitudes y especulando. Ya sabemos, por otra parte, que internet es el ámbito perfecto para que circulen todo tipo de teorías (asombrosas, descabelladas, conspiranoicas, absurdas… ), estupideces, magufadas, especulaciones y un largo etcétera. Pero entre tanta paja también se cuentan verdades. Como ejemplo aquí va otro interesante dato, porque seguimos “analizando” lo que nos cuenta dicha película… El portal chileno portalnet.cl nos habla del hipercan (“el posible nuevo tipo de ciclón tropical”) y nos dice:

«En la palestra de casi todos los medios televisivos ha estado el eco de lo que ha venido siendo un desastre natural para los países del Caribe, los huracanes Irma, Katia y Jose. Y cierto es que desde hace sólo 2 años se han registrado los huracanes más poderosos de la historia; Patricia e Irma, con una categoría Saffir-Simpson F5, con un tamaño que superan a un país entero, dejando a su paso destrucción pura con vientos de más de 250 a 300 kilómetros/hora. Sin embargo, estos huracanes no serían más que un bizcocho de niños, comparado a lo que los científicos han denonimado Hipercan. Un Hipercan es un hipotético mega-huracán, y ya que dadas las condiciones para que solo en los últimos 2 años se hayan registrado los huracanes más poderosos de la historia, no estaría lejos de la realidad que aquellas condiciones se reuniesen aún con más fuerza y vertiginosidad en los próximos 50 años. La existencia de hipercanes fue propuesta por Emanuel Kerry en una serie de artículos publicados en los 90 en diversas revistas especializadas de geofísica y meteorología».

Inquietante, tan solo harían falta condiciones mucho más extremas para la formación de dichos monstruos (por ejemplo, el agua de los mares más caliente). Dicho artículo adjunta la siguiente imagen, apuntando acertadamente que aparece en la película que nos ocupa…

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(Imagen hipotética de la apariencia de un Hipercan. En este sentido, vemos 3 hipercanes abarcando 3 continentes enteros en la película “El día después de mañana”).

(Por cierto, digo yo que si huracán es palabra aguda y va acentuada, hipercan debería acentuarse igual… aunque lo he dejado tal y como lo han transcrito estos señores; quizá lo han tomado literalmente del inglés).

Muy bien, pues ahora veamos otra asombrosa “curiosidad” que uno puede encontrar por internet (porque a algunos no se les escapa detalle)…

the-day-after-tomorrow-2004-katia-rma-jose-september-6-2017-27611644Obvia decir, la parte inferior retrata tres huracanes perfectamente reales. De nuevo la similitud es pasmosa. No es de extrañar que muchos consideren la película de Emmerich profética. No olvidemos todo lo explicado antes: nos cuenta la ruptura de la plataforma Larsen, cuando la película es del 2004 y Larsen C se separó en el 2017. Es cierto, pudo “inspirarse” en el suceso de Larsen B, en el 2002. Y además, visto el estúpido y destructor comportamiento de la raza humana (y la existencia de esa grieta desde los 80), era fácil olerse una catástrofe mayor.

Pero no hemos terminado. Rescato ahora unas interesantes explicaciones referentes a la película, en un análisis de ésta hecho en la sección “Blogs” de “El País Semanal”:

«Al principio de esta magnífica película, Quaid expone una teoría fascinante: el calentamiento global dará lugar, en una primera fase, a un enfriamiento progresivo en algunas zonas del planeta, incluidos los Estados Unidos. Su explicación es que el agua fría y dulce de los polos, más pesada, terminaría provocando un cortocircuito en la corriente marina del Atlántico norte, que lleva el calor desde las zonas tropicales a las más templadas. Este cinturón de calor comienza con la famosa corriente del Golfo que termina transportando la energía hasta aguas del Atlántico. Proporciona un efecto que amortigua algo el clima más frío de los países del norte, que sería de otra forma bastante más duro. Y no es una invención. La teoría de Quaid está basada en un excelente trabajo de investigación publicado en la revista Nature. Así que Emmerich y sus asesores se documentaron bastante bien… »

Ahí tenemos otro detalle nada, nada tranquilizador: “basado en un excelente trabajo de investigación”. Claro que después se añade de forma crítica y acertada:

«El propio Quaid explica al principio que su modelo predice cambios en 1000, o quizás hasta 10 000 años, y que en realidad “nadie lo sabe”. Claro que Emmerich lleva el asunto al extremo de toparse con una era glacial en cuestión de una semana, el tiempo cinematográfico de la película»

Yo diría que ni siquiera hace falta ser científico ni climatólogo para sacar esta conclusión: ¿qué pasaría si millones y millones de metros cúbicos de agua gélida y dulce, procedente del deshielo de los dos polos, son inyectados a los océanos y las corrientes marinas? Es de sentido común, las consecuencias pueden ser catastróficas y en cierto modo impredecibles. Ya no solamente nos enfrentamos a una cuestión del derretimiento de billones de toneladas de hielo (brutal) y a otra cuestión de la subida paulatina del nivel de los mares (brutal), sino también a la cuestión de la temperatura de las aguas y a la propia dinámica de los océanos… y su papel crucial en el clima mundial. A mí esto me da miedo solo de pensarlo.

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Las glaciaciones… o los períodos más fríos de lo habitual… no son algo tan raro. Si la última era glacial terminó hace unos 12 000 años, en realidad no hace tanto de eso. Pero tenemos otros períodos, en lo que parece una alternancia de frío y calor. Me refiero a lo que se conoce como la Pequeña Edad de Hielo: “un período frío que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX. Puso fin a una era extraordinariamente calurosa llamada óptimo climático medieval (siglo X al XIV). Hubo tres mínimos: sobre 1650, alrededor de 1770 y hacia 1850”. Es algo que francamente me sorprendió cuando me enteré de ello hace un tiempo, me pareció insólito. Sin embargo, pese a que la principal causa de este fenómeno parece resuelta por la ciencia, también jugaron un papel los océanos (es ahí donde quiero llegar). Leamos:

«El PEH es un período de clima frío que se produjo en Europa y América del Norte desde el año 1300 hasta la década de 1850. La Pequeña Edad de Hielo (Little Ice Age) corresponde a varias mínimas de temperaturas medias muy claras a esta época. 
En Europa, este fenómeno se acompaña de una serie de malas cosechas, hambrunas y desastres naturales. El comienzo exacto de la Pequeña Glaciación es bastante vago. 

No hay consenso científico sobre las fechas y las causas de la Pequeña Edad de Hielo. Para algunos científicos, las causas de la Pequeña Edad de Hielo sería menor radiación solar. Otros explican el fenómeno por las erupciones volcánicas que oscurecieron un poco la atmósfera. (…) Cuatro erupciones volcánicas, en el espacio de cincuenta años, serían responsables de este fenómeno. Polvos volcánicos que reflejan la radiación solar, de una manera sostenible, en realidad disminuyen el calor total recibido por la superficie de la Tierra. (…) Los efectos acumulativos de las descargas darían a luz a la Pequeña Edad de Hielo. Refrigeración, expansión del hielo marino, cambios de la circulación del agua y disminución del transporte de calor a la costa atlántica, este es el escenario más probable… ».

(En astronoo.com)

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(Río Támesis congelado en 1677)

«Desde el final de la Edad Media hasta casi acabado el siglo XIX, la Tierra pasó por un largo período de enfriamiento que los científicos denominan Pequeña Edad de Hielo, una época en la que pueblos alpinos quedaron arrasados por el avance imparable de los glaciares y los ciudadanos londinenses, aunque parezca increíble, podían patinar sobre el Támesis. (…) Comenzó repentinamente entre los años 1275 y 1300 d. C. tras sucederse cuatro erupciones volcánicas masivas en el trópico, unos episodios que duraron unos cincuenta años. La persistencia de veranos fríos tras las erupciones se explica por la posterior expansión del hielo marino y un debilitamiento de las corrientes del Atlántico relacionadas, según las simulaciones computacionales realizadas para el estudio… ».

Dicha investigación la realizó la Universidad de Colorado Boulder en EE. UU., dirigidos por Gifford Miller. También intervino una baja actividad solar durante ese período, algo reflejado en la escasez o incluso ausencia de manchas solares en algunos años. La relación no acaba de estar clara pero la ciencia sospecha que este tuvo que ser otro factor. A pesar de todo ello, las corrientes oceánicas y su papel en el clima, como en este ejemplo de la Pequeña Edad de Hielo, son mencionadas constantemente. «Las erupciones podrían haber provocado una reacción en cadena, afectando al hielo y a las corrientes oceánicas de una manera que disminuyó las temperaturas durante siglos», dice otro científico del equipo.

(En abc.es)

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Dicho todo esto, voy a poner sobre la mesa diversas piezas de un puzzle. La claridad y la contundencia de los siguientes textos y estudios son una vez más demoledoras y terroríficas, e infunden como mínimo bastante inquietud. Las piezas van a ensamblarse en un escenario nada halagüeño, como se verá…

«El océano Atlántico es un agente de importancia global en lo referente al clima, ya que de sus corrientes depende en buena medida el clima de los continentes ribereños. (…) El clima del océano Atlántico y sus tierras adyacentes está influido por las temperaturas de las aguas superficiales y las corrientes de agua, además de los vientos. Debido a la gran capacidad de los océanos de retener el calor, los climas marítimos son moderados y sin variaciones estacionales extremas. (…) Las corrientes oceánicas contribuyen al control climático transportando aguas cálidas y frías a otras regiones. Las tierras adyacentes están afectadas por los vientos que son enfriados o calentados cuando soplan sobre estas corrientes. La corriente del Golfo, por ejemplo, calienta la atmósfera de las islas británicas y el noroeste de Europa… ».

«La corriente del Golfo es una corriente oceánica que desplaza una gran masa de agua cálida procedente del golfo de México y que se dirige al Atlántico Norte. Es una corriente superficial (por la temperatura cálida de sus aguas) y disminuye gradualmente en profundidad y velocidad hasta prácticamente anularse a unos 100 m, cota donde la influencia del calentamiento por los rayos solares desaparece en la práctica. Tiene una anchura de más de 1000 km en gran parte de su larga trayectoria,​ lo que da una idea aproximada de la enorme cantidad de energía que transporta y de las consecuencias tan beneficiosas de la misma. Se desplaza a 1,8 m/s aproximadamente y su caudal es enorme: unos 80 millones de m³/s. La circulación de esta corriente asegura a Europa un clima cálido para la latitud en que se encuentra».

(Fuente: Wikipedia)

«El calentamiento del planeta podría sumir a Norteamérica y a Europa en una congelación profunda, probablemente en sólo unas pocas décadas.

Esta es una teoría que va ganando credibilidad entre muchos científicos que estudian el clima. La descongelación del hielo marino que cubre el Ártico podría alterar o incluso detener las grandes corrientes del Océano Atlántico. Sin el inmenso calor que proporcionan estas corrientes marinas —comparables a la producción de energía de un millón de centrales nucleares— la temperatura media europea podría descender de 5 a 10 grados centígrados (9 a 18 grados Fahrenheit), y algunas zonas de Norteamérica se enfriarían sólo un poco menos. Este cambio en la temperatura sería similar a las temperaturas medias del planeta hacia el final de la última era glacial… ».

«Algunos científicos creen que este cambio en las corrientes marinas puede surgir pronto, de un modo inesperado —en un período de tiempo tan corto como de 20 años— según Robert Gagosian, presidente y director de la Institución Oceanográfica Woods Hole. Otros dudan que esto llegara a ocurrir. Aun así, el Pentágono ha tomado nota. (…) “Es difícil predecir qué pasará realmente”, advierte Donald Cavalieri, científico principal en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de NASA, “puesto que el Ártico y el Atlántico Norte son sistemas muy complejos, con muchas interacciones entre la tierra, el mar y la atmósfera”. Los resultados de investigaciones recientes, sin embargo, sugieren que los cambios que estamos viendo en el Ártico podrían afectar potencialmente a las corrientes que calientan Europa del Este, y este hecho mantiene a mucha gente preocupada».

«La vista desde la órbita muestra claramente un descenso a largo plazo del hielo “eterno” del Océano Ártico (la parte que permanece congelada durante los meses cálidos de verano). Según un informe de 1992, de Josefino Comiso, científico del Clima en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de NASA, ese hielo ha estado disminuyendo desde el comienzo de las observaciones satelitales en 1978, a un promedio de un 9% por década. Los estudios con base en datos más recientes sitúan el índice en un 14% por década, sugiriendo que la desaparición del hielo del Océano Ártico se está acelerando».

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«Algunos científicos temen que el hielo que se funde en el Océano Ártico pueda verter una cantidad de agua dulce al Atlántico Norte suficiente como para interferir con las corrientes marinas. Parte de esta agua dulce procedería de la propia masa de hielo que se derrite, pero el principal contribuyente sería el aumento creciente de lluvia y nieve en la región. La capa de hielo que se contrae deja al descubierto una cantidad mayor de superficie oceánica, permitiendo que una mayor cantidad de humedad se evapore en la atmósfera y dé lugar a un mayor número de precipitaciones.

Debido a que el agua salada es más densa y pesada que la dulce, este “endulzamiento” del Atlántico Norte haría las capas superficiales más livianas o boyantes. Y esto es un problema, ya que el agua de la superficie necesita hundirse para impulsar un modelo primario de circulación oceánica conocido como el “Gran cinturón transportador”. El agua que está a un nivel bajo con respecto a la superficie fluye a través del suelo oceánico hacia el ecuador, mientras que las aguas superficiales cálidas de las latitudes tropicales fluyen hacia arriba para reemplazar al agua que se hunde. De esta manera el transportador se mantiene activo. Un aumento en la cantidad de agua dulce podría evitar el hundimiento de las aguas superficiales del Atlántico Norte, disminuyendo o deteniendo esta circulación. (…)

Aunque una vez fue impensable, hoy en día la noción de que el clima puede cambiar rápidamente se está convirtiendo en una teoría respetable. En un informe del 2003, Robert Gagosian cita una “evidencia que avanza rápidamente (desde, por ejemplo, los anillos de los árboles y los núcleos del hielo) de que el clima de la Tierra cambió abrupta y enormemente en el pasado”. Por ejemplo, mientras que el mundo se calentó al final de la última era glacial hace aproximadamente 13 000 años, las capas de hielo derretido parecían haber provocado un alto repentino en el transportador, devolviendo el mundo a un período de 1300 años de condiciones tipo era glacial… (…)

Mucho depende de la rapidez del calentamiento del Ártico. En sus modelos, un calentamiento más rápido podría cerrar por completo la principal corriente del Atlántico, mientras que un calentamiento más lento sólo provocaría una disminución de la velocidad de la corriente durante unos cuantos siglos.

Inevitablemente, la discusión apunta a los humanos. ¿La actividad industrial humana tiene mucho que ver con el calentamiento del Ártico? ¿Podríamos revertir la tendencia, si quisiéramos? No todos los científicos están de acuerdo. Algunos afirman que los cambios que están ocurriendo en el Ártico son consecuentes con los largos y lentos ciclos de comportamiento oceánico que la ciencia conoce. Otros ven un componente eminentemente humano.

Si el Gran cinturón transportador se detiene de pronto, no importará la causa. Los europeos estarán pensando en otras cosas, por ejemplo, cómo hacer que crezcan cultivos en la nieve».

(Artículo completo en ciencia.nasa.gov; la relevancia de estos informes es que están redactados en el 2004)

«Lo que poca gente sabe es que la razón del equilibrio climático no reside tanto en la atmósfera, sino en los océanos. Y algo está yendo mal. Para comprenderlo, empezaré por el principio.

A pesar de haber bautizado a nuestro planeta como Tierra, vivimos en uno azul, y así es visto desde el espacio. Lógico, ya que aproximadamente el 70% de su superficie está cubierta por el agua, representada en casi un 97% por los océanos. Por eso, tantísima radiación solar que recibe nuestro planeta debe influir sobremanera en ellos. Y en efecto, la energía solar mueve a los océanos de la misma manera que la atmósfera. En este sentido, océanos y atmósfera son parecidos, ambos fluidos y se rigen por leyes comunes. Sin embargo, ya notamos que son fluidos muy diferentes: el agua es prácticamente incompresible y unas mil veces más densa que el aire, lo que provoca que las corrientes oceánicas sean mucho más lentas y tengan mayor inercia que los vientos. Además, el aire apenas está confinado pero sí el agua oceánica debido a la existencia de los continentes.

Bien, bajo esta premisa, veremos que la forma en la que se calientan los diferentes puntos del océano influyen sobremanera en el clima global. El agua más fría se encuentra en los polos, ya que debido a la inclinación terrestre apenas les llega radiación solar. El agua fría y salina es muy pesada, por lo que en los polos se hunde y desciende hacia los fondos oceánicos hasta el ecuador. Esa gran corriente descendente libera una enorme cantidad de energía, alrededor de unos 600 millones de megavatios por segundo, que hace que la temperatura de Europa noroccidental sea entre 5 y 10 oC más elevada que si no se produjera este fenómeno. Además, en dicho descenso, el agua fría arrastra una parte importante de CO2 atmosférico en disolución, contribuyendo así a la disminución del efecto invernadero.

Como todos los mares y océanos de la Tierra están comunicados, una vez esas aguas llegan al Índico y Pacífico en latitudes tropicales, el agua se va calentando e incorporando aguas menos salinas. Pierden así densidad y emergen hasta varios centenares de metros de la superficie, dirigiéndose desde el Pacífico, pasando entre Australia y Asia, y el Índico hasta llegar finalmente al Atlántico Norte. 

Una vuelta completa de esta circulación oceánica tiene una duración de varios cientos de años. Una interrupción, incluso una ralentización, tendría efectos dramáticos sobre el clima global. A priori, según lo expuesto se deduce que una primera consecuencia sería un enfriamiento del hemisferio norte, especialmente de Europa, al no recibir el calor que se libera en la generación del agua profunda noratlántica.

Parece que en los últimos 100 000 años la circulación global se ha interrumpido varias veces. Hace 13 000 años estuvo interrumpida durante 200 años por un calentamiento del Ártico provocado por variaciones en el eje de rotación de la Tierra. Al recibir más calor el Ártico se fundió más hielo y esto disminuyó notablemente la salinidad y, por tanto, la densidad de las aguas, afectando la generación de la corriente profunda.

Ahora, dos estudios distintos publicados en Nature confirman que una de estas corrientes oceánicas, concretamente la del Golfo (ver imagen de arriba), se está debilitando. Concretamente, un 15% en mil años.

No obstante, aunque la conclusión es la misma, ambos estudios discrepan en cuándo empezó el proceso de estancamiento. Mientras unos relacionan el proceso con los últimos 150 años (y establecen una relación con las emisiones de CO2), los otros creen que el proceso empezó hace más de 1500 años y nuestra acción no ha hecho más que acelerarlo. Varios estudios confirman que el agua dulce que proviene de la fusión de la capa de hielo de Groenlandia probablemente sea la que esté perturbando la circulación. Con el agua del deshielo hay menos agua salina en la superficie, y ésta tiende a no hundirse, por lo que enfría más la Corriente del Golfo.

En cualquier caso, si la corriente sigue debilitándose podrían verse alterados los patrones climáticos de Estados Unidos, con un aumento más rápido del nivel del mar en su costa este, y también de Europa hasta el Sahel africano, llenando los inviernos de metros y metros de nieve y acentuando las olas de calor durante los veranos».

(Escrito por Mikel Rivero en la web masscience.com)

Ha quedado claro a qué nos enfrentamos. Pero para acabar de redondearlo que sea ni más ni menos Al Gore el que nos ilustre un poco más, desde el documental Una verdad incómoda (“película documental del director Davis Guggenheim acerca de la campaña del exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore para educar a los ciudadanos sobre el calentamiento global a través de una exhaustiva presentación de diapositivas; desde su lanzamiento, se le ha atribuido el despertar la conciencia del público internacional sobre el cambio climático”).

Estamos en el 2018. Lo que explica Al Gore en el 2006, hace ya 12 años, es espeluznante respecto a las grandes masas heladas del planeta. No quiero ni pensar en los estragos en estos 12 años…

No puedo evitar hacer una mención. Es un detalle al que doy mucho valor y que me hace mucha ilusión. Hace unas semanas le comenté a Cristina mis intenciones al respecto de esta entrada. Ella, como bióloga marina que es, me señaló con muy buen criterio la importancia capital de la Corriente del Golfo, e hizo dos observaciones con las que no puedo estar más de acuerdo: “la mayoría de personas subestima el poder de la naturaleza” y “a veces se nos olvida aquello de que las 3/4 partes del planeta es agua salada”.

A la vista de todo lo expuesto hasta ahora podemos volver a esa pregunta sobre la película: ¿es The Day After Tomorrow una película que peca de exagerada? Se puede considerar exagerada en muchos aspectos, claro que esto va a gusto del consumidor. Probablemente lo más exagerado es el tempo de los acontecimientos, el ritmo vertiginoso y la manera tan rápida y acelerada en que se consuma la tragedia, en esa cadena de causas y consecuencias: el calentamiento del planeta, el deshielo masivo, la formación de esa monstruosa tormenta, cómo golpea ésta y la posterior “edad de hielo” que se cierne sobre medio planeta. Claro que todo esto puede matizarse, y por lo menos en mi caso si empiezo a pensar en ello no lo encuentro tan exagerado. Además, cuenta como ya hemos visto con bastante fundamento científico, y como se dice en la película “nadie sabe lo que pasará”. A fin de cuentas, un huracán se forma en cuestión de días, no se precisan ni siquiera meses para ello; y por otro lado esa alteración de las corrientes oceánicas también podría devenir muy rápida. Jamás nos hemos encontrado en esa situación en el estadio actual de la civilización (exceptuando quizá la mencionada Pequeña Edad de Hielo, donde la ciencia estaba en sus inicios). Ese componente de incertidumbre, de enfrentarnos a algo que no podemos predecir ni controlar, es algo muy inquietante. Está claro que el director usa el lenguaje cinematográfico y “de acción” buscando impactar más, y por ello comprime los plazos temporales presentándonos una catástrofe casi a toda velocidad. Pero… ¿quién nos asegura que no podrían producirse esos hechos en unos tempos y con una intensidad muy parecidos?

Se entiende por tanto perfectamente, en base a esas explicaciones científicas, que pese a ser una película que habla del calentamiento global “el malo” de la misma acabe siendo el frío extremo… Impresionante la siguiente escena, cuando todo se hiela —inclusive el aire— al paso de ese superhuracán (al parecer especialmente en su ojo). Quién sabe si acercándose a lo que se conoce como cero absoluto…

La otra cuestión es si este film puede considerarse profético. De nuevo se prestaría a multitud de matices, interpretaciones y opiniones. Muchas personas consideran que esta película es profética en muchos sentidos. Muchas de las cosas descritas y predichas se están cumpliendo en la realidad, aunque sea a un ritmo más lento. Por ejemplo, obvia decirlo, la ruptura de la plataforma Larsen, pero también la formación de huracanes cada vez más potentes y destructivos, o las olas de frío con nevadas y heladas pasmosas que han ocurrido no hace tanto tiempo tanto en los Estados Unidos como Canadá. Quizá para ser rigurosos hay que decir que estos acontecimientos apuntan hacia un cambio y radicalización del clima, mientras que la película ya nos muestra una situación realmente extrema de la que estamos en teoría “lejos”.

Personalmente sí que la encuentro profética: no en el sentido de que las cosas, de pasar, fueran a pasar exactamente de la forma mostrada en la cinta, sino en el de que —una vez más— esa consecución de acontecimientos y concatenación de causas y efectos es perfectamente plausible. Aquí tenemos otra escena realmente impresionante. Es puro cine de catástrofes, eso está claro, y quizá es de nuevo otra de las escenas teóricamente más exageradas. La tormenta se cierne sobre Nueva York, pero en el aspecto de que el océano arremete contra la costa como si se tratara de una enorme pared de agua. Debo confesar que no acabé de entender esta escena, las causas que motivan este aparente tsunami (¿acaso un desprendimiento descomunal de hielo que provoca una onda brutal?). Algunas opiniones apuntan a que se trata simplemente de la crecida del mar que acompaña a ese huracán (storm surge en inglés). Parece muy peliculero, en efecto: la crecida de las aguas es brutal —como motivada por algo concreto, insisto—, mientras que el aumento actual del nivel de los mares parece paulatino y no abrupto. Esa es la teoría y yo no las tengo todas conmigo, pues ni los científicos pueden predecir qué y cómo pasará… Claro que en la película ya no simplemente se pinta un “calentamiento”, sino la afectación de los mares, de los hielos, del clima, de las corrientes, de posibles huracanes. Espeluznante en todo caso…

Para concluir y dejar atrás ya la película —que desde luego no es la protagonista de esta entrada— ahí van dos reflexiones. La primera, que pese a sus posibles exageraciones, inexactitudes y golpes de efecto dramáticos, me parece una herramienta magnífica para la reflexión, simplemente empleando el lenguaje cinematográfico. Y la segunda, que pese a su evidente valor —para mí— hay una cuestión de fondo, una razón aún más poderosa que es la que me ha llevado a hablar de ella y a recordarla todos estos años; en la película subyace una idea muy perversa, que no es otra que la sucesión de acontecimientos, de causas y efectos, ese brutal efecto dominó en el clima global, pero sucediendo a un ritmo acelerado y en esencia superando las predicciones y estimaciones de la ciencia. Quizá llegue un momento en el cual las condiciones empeoren tanto que la cosa se desboque completamente en todos los sentidos, también en el de los plazos. De nuevo, la pregunta: ¿es exagerada? Pues para mí no tanto, y no lo digo por capricho. Volvamos a poner sobre la mesa algunos datos reales: el ritmo al que se están derritiendo las masas polares ya supera las predicciones iniciales. El ritmo en que está subiendo el nivel de los mares ya supera las predicciones iniciales. Y el ritmo al que están subiendo las temperaturas ya supera las predicciones iniciales, puesto que se alcanzará antes de lo previsto ese aumento global de 1,5 grados y probablemente de 2. En la realidad en la que vivimos, los hechos superan, como dice el dicho y en este caso concreto, no la ficción sino la ciencia ficción estimativa. En fin… ¿acaso no es esto lo que está planteando la película, aunque esta tenga su propia trama? Esto combinado con ese efecto dominó donde todo se precipita: esta es la idea perversa e inquietante de la cinta… Por estas razones merecía un papel destacado en esta entrada y por estas razones ando tan “mosqueado”.

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Pero el problema del calentamiento global es tan grave, vasto y complejo, y las consecuencias derivadas tan numerosas, que desde luego no van a ser expuestas en esta entrada, porque entonces esto se convertiría en algo equivalente a un “informe” o una relación de cientos de páginas. Sin embargo uno lee y lee y lee y las aristas de esta cuestión se antojan interminables y muy preocupantes…

«… se denuncia un calentamiento de las aguas de la Tierra en consonancia con la subida general de las temperaturas del planeta. No se calientan sólo las aguas de superficie, sino que también las más profundas, un hecho nuevo y potencialmente muy desestabilizador para el equilibrio térmico. (…)

La fuerte relación entre el calentamiento de la atmósfera y el de los océanos es consecuencia de los mecanismos que regulan la eliminación del CO2, uno de los responsables del efecto invernadero. El aumento de dióxido de carbono significa agua más ácida, con repercusiones directas, por ejemplo, hacia aquellos organismos que se construyen un caparazón calcáreo y que lo tendrán cada vez más complicado. (…)

Según varios estudios, la cantidad de CO2 liberada en la atmósfera desde la revolución industrial hasta hoy habría tenido que causar un aumento en la temperatura atmosférica más alto de lo registrado. ¿Donde estaría ese calor que falta? En los océanos. Se estima que las masas oceánicas hayan almacenado hasta el 50% del calor producido por la humanidad en toda su historia. En cierto sentido, se puede decir que los mares nos están advirtiendo y que aguas más cálidas anuncian un futuro tórrido».

(En La Vanguardia)

«En unas pocas décadas, la mayor parte de la ciudad de Miami, Florida, acabará sumergida por las aguas del Océano Atlántico. Muchas otras ciudades costeras, como las de Bangladesh, terminarán bajo el agua en un proceso que los científicos ya consideran inevitable, incluso si dejáramos de quemar combustibles fósiles en la próxima década.

Las Naciones Unidas esperan que el aumento de la temperatura media mundial sea de 4 °C a principios del próximo siglo. El acuerdo de París intentaba poner un límite de 2 grados, pero los EE. UU. del Presidente Trump ya se han desmarcado. La última vez que la Tierra tuvo cuatro grados más de temperatura media, los océanos eran decenas de metros más altos. Ya ha ocurrido y puede volver a ocurrir.

Se estima que hasta ahora en nuestro planeta ha habido cinco extinciones masivas, que borraron gran parte del progreso evolutivo de las especies animales y vegetales. Hace 252 millones de años una mayor cantidad de dióxido de carbono causó una subida de las temperaturas de unos 5 °C, con un fenómeno que se autoalimentó gracias a la emisión de grandes cantidades de metano del Ártico, justo después de la disolución de permafrost y hielo.

Aquel cambio climático fue tan devastador y repentino que determinó el fin del 97 por ciento de la vida en nuestro planeta. Ya estamos avisados, pero tal vez no sea suficiente».

(En La Vanguardia)

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Burbujas de metano emergiendo del fondo del océano

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(Sigo escribiendo hoy, 14 de noviembre. Nos golpean las noticias de los devastadores incendios en California. 48 muertos ya y 200 desaparecidos. Otra consecuencia más del calentamiento global. Extrema sequedad en el ambiente, en los bosques y vegetación, dramática escasez de lluvias, vientos fortísimos. Aunque esos vientos fuertes y secos procedentes del desierto son un fenómeno natural habitual en esta época del año… «desde finales de 2017, California se ha dado cuenta de que los incendios se han hecho cada vez mayores y más destructivos. Los fuegos baten récords en pocos meses. El gobernador del Estado, Jerry Brown, llamó a esta situación “la nueva normalidad” el pasado diciembre. (…) El consenso científico es que California está sufriendo las consecuencias del cambio climático pero más a largo plazo. Estos fuegos se producen después de que hubiera cinco años de grave sequía… »(Aquí). Y no es la primera vez que California se ve azotada por el fuego últimamente. Como lo han sido también Australia o Grecia y Portugal en fechas más recientes. Sequía, temperaturas altísimas… este planeta ya parece un horno por momentos y estos incendios no hacen sino agravar más el calentamiento y la polución).

Sí, el metano en las zonas polares, en la tundra y en el fondo de los océanos y su posible liberación a la atmósfera… Leí sobre ello hace unos años y me alarmó muchísimo. Hablemos del metano…

«Una nueva investigación liderada por la NASA revela que el permafrost del Ártico y la liberación de gases de efecto invernadero a la atmósfera podrían acelerarse por un proceso conocido como ‘descongelación abrupta’. El fenómeno ocurre en ciertos tipos de lagos árticos conocidos como lagos termokarst o lagos de colapso.

Las conclusiones de la investigación, que se ha publicado en Nature Communications, son una advertencia de que el proceso implicaría que se liberase a la atmósfera el metano contenido en el interior del permafrost, capas de hielo ártico que nunca se derriten, a mediados del siglo XXI. Ese metano no se tiene en cuenta a la hora de calcular cómo será el clima en el futuro, por lo que este podría ser peor de lo esperado.

Los parajes helados del Ártico son la reserva natural de carbono orgánico más grande del planeta. El día que su hielo se derrita, los microbios de su interior podrán convertir ese carbono en CO2 y en metano, que más tarde ascenderán a la atmósfera y agravarán el calentamiento global, explica la NASA en su página web.

La investigación la ha liderado Walter Anthony, de la Universidad de Alaska. (…) Su equipo (…) combinó modelos por ordenador y mediciones de campo para descubrir que el descongelamiento abrupto duplica las estimaciones previas de efecto invernadero derivado del permafrost. También aumenta la cantidad de carbono que se libera y que se encuentra almacenado en el suelo, entre 125 y 190% comparado con la descongelación gradual.

El permafrost del Ártico es hielo que dura todo el año. Puede llegar a medir hasta 80 metros de profundidad y, debido a la acción del hombre y al calentamiento de la atmósfera que de ella se deriva, se está derritiendo. El proceso, explica la NASA, descompone la materia orgánica del suelo ártico y los microbios se comen el carbono almacenado, de unos 2000 y    43 000 años de antigüedad».

(En mundo.sputniknews.com)

«Una investigación llevada a cabo por la NASA reveló que en los próximos dos siglos prácticamente todo el permahielo —capa de suelo permanentemente congelada— en Siberia y Alaska comenzará a derretirse repentinamente, lo que causará la liberación de una cantidad récord de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

De acuerdo con el estudio, liderado por el científico Nicholas Parazoo (…) la continua descongelación del permafrost en el norte del Ártico hará que, para el año 2300, las emisiones totales de carbono de esta región sean 10 veces mayores que todas las emisiones de combustibles fósiles producidas por los humanos en 2016.

El descubrimiento de que la región más fría debe descongelarse antes que la más cálida ha sido una sorpresa para los científicos. (…) “El permafrost en el sur de Alaska y en el sur de Siberia ya se está descongelando, por lo que obviamente es más vulnerable. Parte del permafrost más frío y estable en las latitudes más altas de Alaska y Siberia parecía estar resguardada del cambio climático extremo y no esperábamos mucho impacto en los próximos doscientos años”, destacó Parazoo.

El permafrost, también conocido como permahielo, es un suelo que ha permanecido congelado durante años o incluso siglos bajo la capa superior del suelo. Contiene material orgánico rico en carbono, como hojas, que se congelaron sin descomponerse.

A medida que el aumento de la temperatura del aire en el Ártico hace que el permafrost se descongele, el material orgánico se descompone y libera su carbono a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero: dióxido de carbono y metano».

(En mundo.sputniknews.com)

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Los lagos de colapso: lagos burbujeantes de metano

Si uno se pone a buscar en internet, los artículos de divulgación advirtiendo de esa liberación de metano por ejemplo en el Ártico y en general en el permafrost son prácticamente interminables. No quiero abrumar con ello, aunque probablemente lo estaré haciendo. Aporto nuevos extractos simplemente porque creo que el disponer de más información es el objetivo básico que me mueve. Así que aquí tenemos otro ejemplo…

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Esta imagen viene acompañada del siguiente texto, en tendencias21.net:

«Científicos noruegos han descubierto más de 600 filtraciones de metano en el Mar de Barents, procedentes de centenares de cráteres que tienen hasta un kilómetro de diámetro y 30 metros de profundidad. Algunas de sus llamaradas llegan casi a la superficie del mar. Estos cráteres, situados a 390 metros de profundidad, pueden explotar por el calentamiento del océano, liberar toneladas de metano a la atmósfera y precipitar el calentamiento global. (…)

Centenares de cráteres a lo largo de los fondos del mar de Barents, en el océano Ártico, algunos de los cuales tienen un kilómetro de diámetro y 30 metros de profundidad, y que están a punto de explotar, han sido descubiertos por un equipo de científicos noruegos. (…) Lo que han descubierto estas nuevas observaciones es que los cráteres muestran unas protuberancias llenas de metano que se desprenden del centro de cada montículo. (…) 

El metano se está filtrando lentamente desde el subsuelo a través de grietas en el fondo marino, pero debido al cambio climático y al aumento de la temperatura marina, los montículos podrían explotar, emitiendo enormes cantidades de metano desde el fondo marino del mar de Barents, advierten los científicos. (…)

El mar de Barents es uno de los sitios de filtración de metano más activos que los investigadores han identificado en el Océano Ártico, llegando algunas de sus llamaradas casi a la superficie del mar, señalan en su artículo. (…) Un pequeño cambio en la temperatura del océano, algo que ya está ocurriendo, podría alterar este equilibrio y causar la explosión de estos montículos helados, un desastre cuyas consecuencias son impredecibles. Hay que tener en cuenta al respecto que el Ártico se está calentado dos veces más rápido que el resto del planeta. (…)

Si el metano se liberara de sus actuales depósitos como consecuencia del calentamiento global, provocaría una alteración del medio ambiente de los océanos y de la atmósfera de la Tierra similar a la que originó una extinción masiva hace aproximadamente 250 millones de años, o similar también al brusco cambio climático que marcó el fin del Paleoceno y el inicio del Eoceno, hace 55,8 millones de años».

(Absolutamente brutal y acojonante. La noticia data de junio del 2017; esa imagen en colores es una representación infográfica de los cráteres que se formaron hace unos 12 000 años en el fondo del mar de Barents. El metano explotó y los formó; es decir, esto ya ha ocurrido y ha sido documentado por estos científicos).

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Hoy, 15 de noviembre, me asaltan las dudas. Muchas dudas. Hablar o escribir del calentamiento global es algo que muy probablemente me viene grande, muy grande. Ni soy científico ni tengo la formación académica o técnica necesaria, como he señalado antes. No pretendo dármelas de enterado ni de sabio. Tan solo intento recopilar información sobre este complejo problema y presentar una visión de conjunto bastante superficial. Es obvio que explicar con detalle cada una de las aristas del cambio climático supondría textos muy largos y multitud de enlaces, cosa no imposible pero sí inviable si uno no quiere que la entrada se convierta en virtualmente inacabable. Pero me asaltan las dudas. Escribir sobre todo esto en un blog eminentemente musical es hasta cierto punto “ridículo” y está fuera de lugar. Y me han asaltado las dudas porque he dado con cierto blog (de pura casualidad, a través de una imagen). El nivel científico, de precisión y rigor de esta bitácora es pasmoso, y es por eso que me he sentido ridículo y un mero aficionado, un simple ciudadano que expresa su visión del asunto, sus impresiones y preocupaciones. Reitero, sería absurdo por mi parte intentar dar una visión científica de esta problemática, además de que no es mi intención.

Pero bienvenido el descubrimiento de este blog, porque creo que toca el quid de la dolorosa cuestión, llega hasta el fondo, hasta los aspectos clave o más importantes, haciendo además las preguntas pertinentes, también absolutamente fundamentales. Como decimos en catalán, y en el caso de este blog, arriba fins el moll de l’os (llega hasta el fondo de la cuestión, hasta lo fundamental, literalmente “el tuétano o la médula ósea”). El nombre del blog es USTED NO SE LO CREE (“Divulgación científica y comunicación sobre cambio climático y escasez energética: una visión multidisciplinar”).

Y volviendo a mi caso particular… ¿qué voy a hacer ahora con esta entrada? ¿borrarla, desestimar la idea de escribir sobre esto? No, ya que lo decidí y empecé, voy a terminarla y publicarla. No soy climatólogo, ni biólogo, ni químico, ni geólogo, ni siquiera un profesor universitario. ¿Y qué… ? La intención no es parir un informe científico, para eso ya están los del gremio, y yo me estoy nutriendo de ello, y de los medios de comunicación.

Volvamos a las emisiones de metano y en este caso en el permafrost ártico o siberiano, no solamente desde el fondo de los mares (que en líneas generales sería posterior y un proceso mucho más lento; aunque justamente en las aguas de las zonas árticas, como acabamos de ver, es un fenómeno alarmante que ya se está dando). Esto no es alarmismo barato; no es una magufada; no es palabrería; no es una fantasmada, bluff o farol. Ferran P. Vilar nos habla desde ello en su blog. Ferran es Ingeniero Superior de Telecomunicación titulado y periodista científico. Dedicado en los últimos años de su vida a analizar el cambio climático desde múltiples ángulos. (“Mantengo la convicción de que el sistema mediático convencional y el sistema económico son estructuralmente incapaces de informar de forma adecuada y de afrontar el reto del cambio climático y la escasez energética con eficacia ética suficiente. Y que es muy posible que hayamos superado ya puntos de no retorno”).

Joder —con perdón— que vaya pedazo de descubrimiento que he hecho. Dentro de la “desgracia” casi me siento “contento” (por lo menos creo que estaré bien informado). Es normal que habiendo descubierto semejante blog con tal nivel de rigor me hayan entrado todas las dudas habidas y por haber.

Ferran nos habla del permafrost y del metano. En un artículo —y eso duele muchísimo— ni más ni menos que… ¡¡del 2011!!. Mucho ha llovido desde entonces, o para nuestra desgracia hay que decir que mucho hielo se ha derretido, o mucho metano se ha escapado. Vamos allá. Título más que explícito. Esto va a doler, como dijo Hannibal Lecter antes de cortarse una mano en Hannibal

(Las emisiones de CO2 y metano del permafrost ártico ya se han iniciado y serán netas en los años 2020. El proceso es irreversible)

«En abril de 2009, Amanda Leigh Mascarelli se preguntaba en Nature Reports Climate Change, filial de Nature, la revista científica de mayor impacto y prestigio mundial por el ‘gigante durmiente’ presente tanto en los fondos marinos del Ártico, en forma de hidratos de metano, como en las zonas continentales más septentrionales, en forma de permafrost, que es la vegetación que se congeló durante, o hasta, la última edad de hielo, hace unos 20 000 años, y que se encuentra entre 0 y 6 m de profundidad. Este permafrost ocupa cerca del 16% de la superficie terrestre del planeta y contiene nada menos que 1,672 Tt (teratoneladas, o billones de toneladas) de carbono, una cantidad similar a todo el carbono contenido actualmente presente en la atmósfera. (…)

La emisión neta de metano y dióxido de carbono por fusión y descomposición del permafrost supone el peor de los escenarios imaginables, sólo precedido en severidad por la erupción de los hidratos de metano del fondo marino, que en todo caso se produciría, masivamente, después. Significa la constatación práctica de haber perdido todo control humano sobre el ciclo del carbono y el comportamiento en el tiempo (dinámica) del sistema climático en su conjunto. Sería el momento en que tendríamos la prueba definitiva de que el sistema climático de la Tierra estará ya basculando hacia un nuevo estado».

Aquí voy a hacer un inciso personal, pues he pensado algo esta tarde. He pensado que quizá a veces no nos paramos a pensar, analizar, reflexionar o meditar sobre el verdadero y profundo significado implícito en ciertas definiciones: “cambio climático”… eso significa que el clima global va a cambiar (ya está cambiando, desde hace tiempo) y no de una forma suave, sutil o moderada (y por consiguiente soportable) sino de forma severa, quizá cada vez menos paulatina y sí más abrupta. Como en el caso de la película que hemos analizado hace rato, la naturaleza simplemente busca los mecanismos de compensación para intentar volver a cierto “equilibrio”; se reajustan esos enormes flujos de energía y termodinámicos. Simplemente, sigue las leyes de la física (y si tiene que aplastarnos o supone nuestra práctica extinción pues… demasiadas cosquillas le hemos hecho a Gaia, y va a estornudar). Sigamos…

«Esta emisión de gases de efecto invernadero por parte del permafrost del Ártico se produce debido al fenómeno de la amplificación polar según el cual, dada una perturbación del sistema como la que hemos producido, los polos se calientan mucho más que el promedio del planeta. Se dan por lo menos tres fenómenos de retroalimentación positiva:

  1. Uno es la fusión del hielo oceánico, que va reduciendo su superficie blanca reflectora en favor de superficie oscura marina que, por lo tanto, absorbe más calor procedente de la radiación solar. Es la denominada retroalimentación hielo-albedo, responsable principal, a su vez, del efecto de amplificación polar.
  2. Otro es la fusión del permafrost, que hoy nos ocupa: al superarse allí los 0 ºC (aproximadamente) se inicia su fusión, emitiéndose dióxido de carbono y gas metano a la atmósfera en su descomposición ulterior. Esta emisión supone un mayor efecto invernadero y por tanto mayor temperatura, lo que a su vez acelera la fusión y descomposición en la denominada retroalimentación del sistema climático con el ciclo del carbono.
  3. El tercero es la emersión del metano contenido en los fondos oceánicos presentes actualmente en forma de hidratos de metano congelados, y cuya fusión es debida al aumento de temperatura del océano. Ello produce el mismo tipo de retroalimentación positiva que el permafrost, pero incluso peor, dado que el metano tiene un poder invernadero entre 25 y 100 veces el del dióxido de carbono, según el intervalo de tiempo que se considere.

(Hago otro inciso para indicar que esa retroalimentación positiva es una manera técnica de expresar la idea de “un círculo vicioso”, es decir, un proceso que se alimenta y amplifica a sí mismo; las causas producen efectos y estos agravan aún más las causas y otros efectos, y así sucesivamente).

«Estos tres efectos, que se producen se forma sucesiva aunque con cierto solapamiento, constituyen el mecanismo del cambio climático desbocado. (…)

La revista académica Tellus B, editada por el instituto de meteorología de Suecia, acaba de publicar un importante paper de investigación (…):

“La fusión y la emisión del carbono actualmente congelado en el permafrost aumentará la concentración atmosférica de CO2 y amplificará el calentamiento de la superficie para iniciar una retroalimentación positiva del carbono del permafrost (permafrost carbon feedback, PCF)… Predecimos que el PCF cambiará el Ártico desde el estado de sumidero de carbono al de fuente de carbono a partir de la mitad de los años 2020, y es lo suficientemente intenso como para cancelar el 42-88% de todos los sumideros de carbono terrestres. La fusión y descomposición del permafrost es irreversible”.

Y según cuatro investigadores del prestigioso National Snow and Ice Data Center de la Universidad de Colorado:

“[Nuestra] estimación puede ser conservadora, puesto que no tiene en cuenta el calentamiento amplificado de la superficie debido al propio PCF”.

Sigue el artículo (que es muchísimo más denso y extenso; he suprimido también los enlaces que intercala a anteriores entradas o explicaciones) para analizar de forma bastante técnica cómo se están subestimando los efectos nocivos de estos procesos, pues justamente se retroalimentan. Esto es interesante pues se aprovecha para hacer una crítica:

«Han calculado en qué momento se iniciará la emisión neta y cuánto carbono será emitido a la atmósfera en los próximos 200 años, pero sin tener en cuenta el incremento adicional de temperatura que esa emisión neta de carbono, suplementaria a la antropogénica, va a producir. Es decir: han calculado el PCF pero no sus efectos. Y es suplementaria, adicional, porque los escenarios (y sus resultados) del moderado IPCC no contemplan los efectos de la realimentación del sistema climático con el ciclo de carbono, aun cuando se trata del punto más débil. (…)

Según estos autores, la zona actúa todavía como sumidero neto. Pero nos dicen también que dejará de serlo muy pronto, y sabemos que esta situación no está contemplada en los análisis del IPCC, que son los que se toman como referencia en la acción política». 

Más que suficiente con esto, porque es brutal y demoledor, y tan lejano como del 2011, no del 2017 o de este año. Todavía dos últimas fuentes, para que se vea que esto va muy en serio, y que pese a ser un escenario hipotético, la ciencia ya está encontrando preocupantes indicios. En otro artículo realmente completísimo y muy detallado en otro blog (PERMAFROST) se nos cuenta:

«La descongelación de la “tundra ártica” probablemente acelerará el cambio climático durante al menos un siglo. A medida que se vaya derritiendo el “permafrost” se irán formando lagos que emitirán “metano”, gas de potente efecto invernadero que puede constituirse en protagonista de dicho cambio climático.

Hasta hace poco se pensaba que si el calentamiento medio, global, se mantenía por debajo de los dos grados Celsius podrían evitarse efectos devastadores como una elevación catastrófica del nivel del mar. Investigaciones recientes, sin embargo, indican que tres mecanismos de retroalimentación podrían abocar al planeta a un cambio climático abrupto, incluso antes de llegar al límite de los mencionados dos grados.

Dichos mecanismos corresponden a la “pérdida global de hielo”, los “cambios que ello induce en las corrientes de circulación oceánica” y las “emisiones de metano y dióxido de carbono provocadas por el deshielo del permafrost”. Todo lo anterior podría acelerar el calentamiento, desestabilizar el tiempo meteorológico, causar incendios masivos y desencadenar otros desastres ecológicos, como plagas de insectos o la aparición de nuevos virus y bacterias.

Las expediciones científicas nos ayudan a comprender en qué medida se funde el “permafrost”, el suelo permanentemente congelado en el Ártico, en Siberia y otras zonas del norte y la cantidad de metano que se generaría en el proceso. El metano, como ya hemos dicho, es un gas de potente efecto invernadero: retiene 25 veces más calor que el dióxido de carbono. El “permafrost” se compone de material rocoso, suelo congelado y hielo. Su calentamiento implica su descongelación, no su derretimiento. Se ablanda sin volverse líquido. Cuando el “permafrost” se descongela, los microorganismos previamente congelados se reactivan y descomponen los restos de plantas y animales que se han acumulado en el suelo a lo largo de cientos y miles de años. Como resultado, se liberan dióxido de carbono y metano.

Las regiones de permafrost que rodean la parte norte del planeta contienen tal volumen de materia orgánica que la liberación de una simple fracción de ella en forma de “gases de efecto invernadero” aceleraría drásticamente el cambio climático.

Los cambios en el permafrost resultan preocupantes porque el suelo congelado, que ocupa el 20 por ciento de la superficie de la Tierra, almacena, solo en las decenas de metros más externas, cerca de 950 000 millones de toneladas de carbono (el permafrost continúa centenares de metros abajo). El carbono retenido se halla en forma de restos de plantas y animales muertos y se ha acumulado en el transcurso de decenas de miles de años. Mientras permanezca congelado en los numerosos lagos, o bajo los mismos, estará separado de forma segura de la atmósfera. (…)

Ahora, las “imágenes de satélite” registradas en las últimas décadas sugieren que el deshielo del permafrost podría estar acelerándose. Los registros recabados coinciden con las “estaciones de monitorización” que se han instalado en Alaska y Siberia, donde la temperatura del permafrost ha aumentado desde principios de los años setenta.

Las observaciones actuales respaldan la hipótesis de que el deshielo se acelera e indican que las emisiones podrían ser mucho mayores de lo que se había previsto. Según las estimaciones actuales, hacia 2100 el “deshielo del permafrost” podría aumentar las emisiones de metano más allá de lo que lo harían el conjunto de las demás fuentes naturales o humanas. Si se liberaran los depósitos de metano más profundo, como los “hidratos de metano”, nos encontraríamos en una situación muy grave, pues la temperatura media se elevaría varios grados. No hay más solución que ralentizar la tasa de calentamiento de forma contundente.

Por lo tanto, el permafrost no es el único punto de interés por lo que al metano se refiere. Grandes cantidades de ese gas se encuentran atrapadas en celdas de hielo a cientos de metros de profundidad, bajo la tierra y bajo el fondo del mar. Si esos “hidratos de metano” se fundieran y se liberaran a la atmósfera alguna vez, se podría producir un repentino cambio climático. Los datos obtenidos de los sedimentos del fondo marino sugieren que un acontecimiento de este tipo, alimentado por una subida brusca de la temperatura del océano, podría haber ocurrido hace 55 millones de años».

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Afloramiento de permafrost

(Recomiendo también otra formidable entrada en el mismo blog, que ayuda a entender las causas de esa no tan lejana ola de frío polar en Norteamérica y las extremas sequías en California, todo ello derivado de cambios en el flujo de aire del Ártico: ¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN EL ÁRTICO?)

«El deshielo de los polos es una de las consecuencias más visibles del cambio climático, pero ahora, además, puede ser partícipe de su aceleración. Un grupo de científicos estadounidenses han descubierto una nueva fuente de metano, uno de los gases de efecto invernadero más peligrosos, en áreas del Ártico donde el hielo oceánico se ha derretido.

El hallazgo, recientemente publicado en la revista Nature Geoscience, ha sido constatado tras varios vuelos de investigación sobre el Ártico, realizados en diferentes épocas del año. El metano emerge del océano a través de grietas aparecidas en el océano congelado. Anteriores investigaciones habían identificado un peligroso aumento de los niveles de metano en la costa norte de Siberia, donde el metano era expulsado desde el relativamente poco profundo lecho marino. Lo sorprendente del nuevo descubrimiento es que el metano aparece muy lejos de la costa, en el océano profundo, en zonas anteriormente cubiertas por completo de hielo. El problema es significativo, pues es de prever que surjan nuevas grietas a medida que se caliente el planeta, por lo que se liberará más metano y se calentará más el planeta. En definitiva: los polos podrían entrar en un círculo vicioso difícil de detener.

Eric Kort, investigador de la NASA participante en el estudio, ha explicado al diario británico The Independent cómo descubrieron el aumento en los niveles de metano: “Cuando volábamos sobre superficies oceánicas completamente sólidas no encontrábamos ninguna concentración de metano, pero cuando pasábamos por áreas donde el hielo oceánico se había derretido, o veíamos grietas en el hielo, registrábamos un aumento de éste. Nos sorprendió ver niveles tan altos de metano en latitudes tan elevadas. Nuestras observaciones apuntan a la superficie del océano como fuente, algo que no esperábamos”.

El equipo de Kort recorrió en avioneta un área situada aproximadamente 1500 km al norte de la costa de Alaska, y 550 km al sur del Polo Norte, donde encontraron niveles similares a los encontrados en Siberia».

(En elconfidencial.com; no solamente es preocupante lo que se cuenta, sino que la noticia esté fechada en el 2012)

Y por si todo esto fuera poco, se esconden otras terribles amenazas bajo los hielos eternos. El mercurio congelado…

«Más de 58 millones de litros de mercurio pueden estar enterrados en el permafrost del hemisferio norte, según un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters.

Es aproximadamente el doble del mercurio que se puede encontrar en el resto de los suelos, el océano y la atmósfera de la Tierra combinados. Y si las temperaturas globales continúan aumentando, todo ese mercurio podría salir derramando e intoxicando todo a su alrededor, señalan los científicos. (…)

Con el tiempo, los compuestos naturales en la atmósfera, como el mercurio y el dióxido de carbono, se pueden unir al material orgánico en el suelo y congelarse en el permafrost, quedando atrapados bajo tierra durante miles de años. (…)

“No habría problemas medioambientales si todo permaneciera congelado, pero sabemos que la Tierra se está calentando”, dijo en un comunicado uno de los autores del estudio, Paul Schuster, hidrólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos en Boulder (Colorado)».

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Existen también virus gigantes y bacterias congelados bajo los hielos, así que su hipotética reactivación podría conducir a posibles pandemias…

«Según los descubrimientos más recientes, el permafrost —capa del suelo permanentemente congelada— está atestado de virus gigantes de decenas de miles de años de edad que afectan las amebas.

Es por esto que surge la pregunta: ¿será posible que el Ártico, que se está calentando más rápido que otras regiones del planeta, contenga virus que afecten a los humanos? (…)

En Yakutia, Siberia, hallaron en 2014 dos familias de virus gigantes de 30 000 años en las muestras de terreno del permafrost. (…)

Los virus gigantes volvieron a exacerbar la cuestión de los peligros de las infecciones antiguas. Los científicos han recordado el brote de ántrax que ocurrió en 2016 en Chukotka, Rusia, después del deshielo de cuerpos de animales».

«El derretimiento de los glaciares, causado por el cambio climático, podría liberar bacterias que hasta hoy día están “durmiendo” entre los hielos durante millones de años y de ese modo “despertar” enfermedades mortales, alerta el microbiólogo francés Jean-Michel Claverie, de la Universidad de Aix-Marseille.

El biólogo evolutivo explica que ello se debe a que el permafrost (parte profunda del suelo permanentemente congelado) “es un buen conservador de los microbios y virus porque es frío, allí no hay oxígeno, y es oscuro”.

“Los virus patógenos que pueden infectar a seres humanos o animales podrían estar preservados en las capas antiguas, incluyendo algunos que han causado epidemias globales en el pasado”, dijo».

Estas tres noticias están recogidas y sintetizadas de la web mundo.sputniknews.com. ¿Es crear alarmismo innecesario o gratuito? Bien, lo cierto es que son amenazas que están ahí latentes, no son algo ficticio, y por lo tanto es bueno preocuparse y mantenerse alerta. Leemos en otro extenso artículo en bbc.com/mundo:

«¿Qué pasaría si de repente nos exponemos a bacterias y virus mortales que han estado “dormidos” durante miles de años, o que nunca antes hemos conocido?

El cambio climático está derritiendo los suelos del permafrost —la capa de suelo permanentemente congelada en las regiones polares—, liberando virus y bacterias antiguos que han permanecido latentes y vuelven a la vida.

En agosto de 2016, en un remoto rincón de la tundra siberiana llamada Península de Yamal, en el Círculo Polar Ártico, un niño de 12 años murió y al menos veinte personas fueron hospitalizadas después de haber sido infectadas por ántrax.

La teoría es que hace más de 75 años murió un reno infectado con la bacteria y su carcasa congelada quedó atrapada bajo una capa de permafrost.

Allí permaneció hasta una ola de calor en el verano de 2016, cuando se descongeló.

Esto liberó el ántrax infeccioso en el agua y el suelo cercanos, y luego en la cadena de suministro de alimentos. Más de 2000 renos se infectaron, lo que condujo a un reducido número de casos en humanos. Pero se teme que este no sea un caso aislado. (…)

Los científicos han descubierto fragmentos de ARN (ácido ribonucleico) del virus de la gripe española de 1918 en cadáveres enterrados en fosas comunes en la tundra de Alaska. La viruela y la peste bubónica también están probablemente enterradas en Siberia.

En un estudio de 2011, Boris Revich y Marina Podolnaya advirtieron: “Como consecuencia del derretimiento del permafrost, los vectores de infecciones mortales de los siglos XVIII y XIX pueden volver, especialmente cerca de los cementerios donde fueron enterradas las víctimas de estas infecciones”.

Por ejemplo, en la década de 1890 hubo una importante epidemia de viruela en Siberia y una ciudad perdió hasta el 40% de su población».

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Un virus gigante (porque puede verse simplemente con un microscopio)

«Los cadáveres fueron sepultados bajo la capa superior de permafrost en las riberas del río Kolyma. 120 años después, los desbordamientos del Kolyma han comenzado a erosionar las riberas, y el derretimiento del permafrost ha acelerado este proceso de erosión.

En un estudio de 2014, un equipo liderado por Claverie revivió dos virus que habían quedado atrapados en el permafrost siberiano durante 30 000 años».

Aunque puedan parecer amenazas hipotéticas, estos organismos están ahí durmientes y podrían descongelarse y aflorar, con todo el peligro que conlleva. Sin embargo, como bien concluye dicho artículo, la amenaza de otras enfermedades más conocidas es otro de los aspectos del cambio climático, siendo mucha gente consciente de ello:

«A medida que la Tierra se calienta, los países septentrionales serán más susceptibles a brotes de enfermedades “meridionales” como la malaria, el cólera y el dengue, ya que estos patógenos prosperan a temperaturas más cálidas».

(Noticia de hoy 16 de noviembre: primer caso detectado de dengue autóctono en Cataluña, transmitido por el mosquito tigre; sexto caso en toda España).

Para finalizar con todo este espeluznante escaparate de calamidades (hay muchas más, es obvio… ), vamos a fijarnos en algo que se ha comentado de pasada en un par de artículos: la sustitución de los colores blanquecinos de la nieve y el hielo por colores mucho más oscuros del terreno que hay debajo, consecuencia del deshielo (marrón, ocre, verde… ) es también fatal y constituye otro de los factores que retroalimentan el excepcional calentamiento de las zonas polares. Ya que esas superficies blancas hacen de pantalla y la radiación solar rebota y sale reflejada, mientras que los colores más oscuros absorben la radiación solar mucho más eficientemente. Lo mismo es aplicable a la sustitución de las plataformas de hielo flotante por el azul del agua líquida —los océanos, ya se ha dicho, absorben ingentes cantidades de calor—. A esta propiedad de reflejar la luz solar se la conoce como albedo (también reflectancia), y al preocupante efecto que acabamos de describir como “disminución del efecto albedo”:

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«Una de las diversas consecuencias del calentamiento global es que el aumento de las temperaturas puede alterar el albedo de la Tierra, lo que a su vez puede provocar que el planeta se caliente más rápidamente. El albedo es el porcentaje de la radiación solar que llega a la Tierra y que se devuelve al espacio cuando se refleja en la superficie del planeta. El albedo promedio de la Tierra es de entre el 37 y el 39 por ciento (entre 0,37 y 0,39). Es decir, de toda la radiación que llega a la Tierra desde el Sol más de una tercera parte se refleja hacia el espacio.

El albedo se mide en una escala que va de 0 a 1. El valor 0 correspondería a un negro teórico capaz de absorber el 100 por cien de la radiación recibida. Por el contrario un blanco que refleje el 100 por cien de la radiación recibida tendría un 1 en la escala del albedo.

Un albedo alto enfría el planeta, porque la luz (radiación) absorbida y aprovechada para calentarlo es mínima. Por el contrario, un albedo bajo calienta el planeta, porque la mayor parte de la luz es absorbida por el mismo.

La presencia de agua en la Tierra crea una interesante realimentación positiva para el albedo, ya que las bajas temperaturas incrementan la cantidad de hielo sobre su superficie, lo que hace más blanco al planeta y aumenta su albedo, lo que a su vez enfría más el planeta, lo que crea nuevas cantidades de hielo; de esta manera, teóricamente al menos, podría llegarse al punto en que la Tierra entera se convertiría en una bola de nieve.

O podría llegarse al punto contrario. Según Popular Science los científicos investigan cómo el albedo de la Tierra cambia a lo largo del tiempo, y si su valor se reducirá debido al calentamiento global.

Si el albedo de la Tierra desciende el mismo principio que actualmente mantiene todo en equilibrio podría hacer que el mundo se calentase todavía a más velocidad en el futuro. El calentamiento global provoca que los glaciares reduzcan su superficie y que el hielo marino se derrita, exponiendo superficies oscuras y más absorbentes que reducen el albedo de la Tierra. Al mismo tiempo la contaminación en forma de hollín negro y gris se deposita sobre el hielo y lo vuelve más oscuro, y esto hace que el hielo absorba más calor del Sol y que se derrita más rápidamente.

En ese caso al reducirse el albedo de la Tierra el planeta absorbería un porcentaje mayor de la radiación solar recibida, lo que unido al efecto invernadero, aceleraría el aumento de las temperaturas».

(En microsiervos.com, una web con interesantes artículos sobre el cambio climático)

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«La palabra albedo proviene del latín “albus“, que significa luz blanca o color pálido. Aunque también puede referirse a la propiedad de iluminación del suelo y su atmósfera. (…)

La Tierra refleja parte de la radiación que recibe del Sol a través de tres actores principales: la atmósfera, las nubes y la superficie terrestre. La radiación reflejada por esta superficie terrestre es el albedo. Así pues, podemos decir que el albedo es la cantidad de radiación solar que es devuelta a la atmósfera tras chocar con la superficie terrestre.

La variación de albedo, es decir, la distinta cantidad de luz que es reflejada o absorbida se debe al color de la superficie que recibe los rayos. Dicha variación da lugar a dos efectos principales: el refrigerante o de enfriamiento (cuando la luz es reflejada) y el de calentamiento (cuando la luz es absorbida). Además, el albedo puede alterarse de forma natural, con la presencia de catástrofes, como los incendios forestales, los huracanes o las plagas».

(De Inside the Nature)

En mi búsqueda de más información sobre el albedo terrestre, he dado con otro artículo. No solamente es interesantísimo, sino que es absolutamente brutal, demoledor, clarificador y brillante. La capacidad de síntesis que muestra, de visión de conjunto de la coyuntura actual —y eso que se centra básicamente en la situación del Ártico, a la Antártida casi ni se la nombra— me hace incluirlo sobre la marcha, porque me ha dejado impactado. Algunos de sus párrafos, enormemente acertados, ilustran a la perfección todo lo que estoy intentando expresar en esta entrada; escrito por Peter Wadhams, catedrático de Física Oceánica en la Universidad de Cambridge (En EL PAÍS):

«En un pasado no lejano, el océano Ártico estaba cubierto de hielo todo el año (…)

La situación ha cambiado. Una superficie que en aquel entonces tenía 8 millones de kilómetros cuadrados en septiembre (periodo de mayor retroceso), hoy ha pasado a tener durante ese mes solo 3-4 millones de kilómetros cuadrados, y el espesor medio del hielo se ha reducido a la mitad, por lo que el hielo estival no tiene más que la cuarta parte del volumen que tenía en los años setenta del siglo pasado.

El calentamiento del Ártico está avanzando al doble o el triple de velocidad que en el resto del mundo, y eso está acelerando de tal modo la desaparición del hielo que acabará produciendo un verano sin nada de hielo a muy corto plazo, tal vez incluso el año próximo, dada la extraordinaria incapacidad del Ártico para volver a helarse que estamos viendo este invierno.

Las consecuencias de esa desaparición son dramáticas para el planeta. Cuando el hielo se derrite, el albedo —el porcentaje de radiación solar que la superficie terrestre refleja o devuelve a la atmósfera— cae del 0,6 al 0,1, con la consiguiente aceleración del calentamiento global. El motivo es que el hielo estival retrocede en una época en la que se está recibiendo mucha radiación del sol. Se calcula que el ritmo de desaparición del hielo está causando una disminución del albedo en todo el mundo que contribuye en un 25% a los efectos directos del calentamiento global causado por los seres humanos.

También estamos viendo que, a medida que desaparece el hielo marino, la nieve de las tierras costeras del Ártico se derrite mucho más deprisa en primavera, debido a las masas de aire más caliente que llegan a esas costas desde el mar despejado; en junio de 2012, había una superficie de 6 millones de kilómetros menos que en 1980. Si unimos estos dos efectos, el descenso de albedo de la nieve y el del hielo, en total, contribuye en un 50% al calentamiento global directo, lo cual demuestra hasta qué punto el Ártico, al absorber más radiación, se ha convertido en motor del cambio climático, y no sólo en consecuencia. (…)

A partir de los ochenta, en la capa helada de Groenlandia empezaron a aparecer charcas de agua del deshielo, un agua que en gran parte se va por unos agujeros llamados molinos glaciares hasta las capas más profundas o hasta la roca. (…) En 2012, un año de récord, hubo un momento, en el mes de julio, en el que el 97% de la capa de hielo de Groenlandia estaba cubierta de agua de deshielo.

Las consecuencias son muy graves: todavía en 2007, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés) hacía la predicción muy poco realista de que el agua subiría 30 centímetros en este siglo; luego se actualizó esa cifra a 60-90 centímetros, pero la mayoría de los glaciólogos que estudian el deshielo de Groenlandia (y el principio del deshielo en la Antártida) calculan que habrá un metro o más de subida, quizá mucho más. Se trata de un cambio irreversible que tendrá efectos desastrosos en ciudades costeras…

Un tercer efecto, seguramente la amenaza más inminente que se cierne sobre la humanidad, es el de las emisiones de metano de los fondos marinos. (…) La desaparición de la cubierta de hielo elimina un sistema de aire acondicionado vital para el Ártico. Mientras en el verano haya algo de hielo, por poco que sea, la temperatura de la superficie del mar no puede subir de 0 °C. Cuando el hielo desaparece por completo, la superficie del mar puede calentarse varios grados en verano (hasta los 7 °C) cuando absorbe las radiaciones solares, y en la poca profundidad de las plataformas continentales, ese calor llega hasta el fondo marino. Eso, a su vez, derrite el permafrost marino, los sedimentos congelados que yacen allí desde la última Era Glacial.

El deshielo del permafrost marino es como levantar la tapa de una olla a presión: genera la liberación de grandes columnas de metano procedente de la desintegración de los hidratos de metano (un compuesto de metano y hielo) atrapados en el sedimento del fondo. 

Un tercio del océano Ártico está compuesto por plataformas marinas poco profundas, de entre 50 y 100 metros, por lo que la superficie afectada es inmensa. Dos colegas míos y yo hemos calculado que esos gases, en un periodo de 10 años, producirían un calentamiento extra de 0,6 °C en todo el mundo para 2040…

Al mismo tiempo, la subida inmediata de las temperaturas será probablemente desastrosa para nuestros intentos de limitar la velocidad de calentamiento del planeta. La mayoría de los científicos no estaban preparados para afrontar esta grave amenaza, porque la desaparición masiva del hielo de las plataformas marinas en el verano no empezó hasta 2005, de modo que es un fenómeno nuevo que seguramente no había vuelto a ocurrir desde antes de la última Era Glacial.

(…) El futuro del calentamiento no puede trazarse de forma lineal, con arreglo al volumen de emisiones de CO2. En realidad, hay nuevos factores que intervienen en determinadas etapas cruciales, aceleran el calentamiento y quizá acaben por dominar la pauta. Hemos señalado dos nuevas repercusiones que son muy peligrosas: el efecto albedo y el efecto metano. Así que es posible que, incluso aunque reduzcamos las emisiones de CO2, el sistema no reaccione porque está desarrollando un ímpetu propio. (…)

Mi conclusión personal es que ni siquiera una rápida reducción de las emisiones de CO2 llegará a tiempo, por lo que debemos pensar con urgencia en métodos que puedan frenar algo el calentamiento y nos permitan ganar tiempo para cambiar la forma de vivir en este planeta».

En realidad el artículo es más extenso. He omitido fragmentos, donde se analizan más aspectos y amenazas de ese calentamiento, efectos a nivel más local o factores como la corriente del Atlántico Norte. Creo… creo que poco se puede añadir. Pero añadiré… «El futuro del calentamiento no puede trazarse de forma lineal, con arreglo al volumen de emisiones de CO2»Es justamente la misma idea, el espeluznante mensaje que lanza la película de Emmerich que hemos analizado. Y añadiré esto:

«Científicos alertan de que el planeta se acerca al punto de no retorno. Una investigación ha sugerido que diez fenómenos de retroalimentanción provocarán un efecto dominó a partir del aumento de las temperaturas provocado por el hombre.

Un estudio que se acaba de publicar en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha concluido que, incluso si se cumplieran los compromisos de los acuerdos de París, de limitar el calentamiento hasta los 2 ºC de ascenso, el clima corre el riesgo de llegar a un punto de no retorno al que han llamado estado de “Tierra invernadero”. La existencia de fenómenos de retroalimentación conduciría a un aumento de la temperatura global que sería de 4 a 5 ºC, lo que iría acompañado a una subida del nivel del mar de 10 a 60 metros. En consecuencia, el planeta vería reducida su capacidad de cobijar al humano, hasta una población de solo 1000 millones de habitantes».

(En revoprosper.org; artículo publicado en agosto de este año)

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Basta. Es más, mucho más que suficiente, ¿verdad? Por mi parte no enunciaré ni detallaré ningún aspecto más del calentamiento global, de esa hidra de mil cabezas. El desfile de calamidades y de amenazas me temo que mucho más que hipotéticas es descorazonador. Y eso que aspectos todavía hay muchos más, algunos nombrados de pasada (las cosechas, la alimentación de la población mundial, los efectos en la salud, las posibles pandemias, la degradación a todos los niveles de los mares… ). Por no hablar de las consecuencias más allá de los aspectos puramente físicos, biológicos, medioambientales. Son numerosísimas, abarcando casi la totalidad de aristas que conforman el poliedro de la civilización y la vida humanas: políticas, económicas, sociales, humanas, humanitarias, éticas, legales, filosóficas y un largo etcétera. Por no hablar, valga la redundancia, de la temible posibilidad de que en un futuro muchas ciudades costeras desaparezcan tragadas por las aguas y millones y millones de seres humanos tengan que salir huyendo o… perecer.

Mucho he reflexionado sobre este grave problema en los últimos años y meses. Las cosas no han hecho sino que agravarse. Mucho he reflexionado estos días de intensa búsqueda de información, de frenética escritura (y más frenético copiar y pegar). Jamás intentar ensamblar las piezas de un puzzle me había parecido tan espantoso. Tengo muy malos presentimientos acerca de todo esto asunto, siento decirlo. No pretenderé poner buena cara ni intentar engañar a nadie. Creo que lo han expresado de forma más que clara Ferran P. Vilar o Peter Wadhams, o la mayoría de artículos citados. Creo que probablemente sea tarde, si no para evitar una catástrofe global de agárrate y no te menees sí unas consecuencias espantosas que quitan el hipo. Las cabezas de la hidra. Ferran explicaba en una de sus apabullantes entradas que deberíamos haber empezado ya en el 2013 con una reducción sin paliativos de las emisiones de los GEI, de forma inequívoca y valiente. La ciencia ayuda a calcular los plazos, y esos efectos que se van acumulando y sumando y convirtiendo esto en un fatal dominó se prolongarán por décadas y décadas a la vez que nos roban tiempo. Y esos plazos hechos calculadora en mano, con la ciencia (las energías, la química, las moléculas, los flujos de temperatura de las corrientes oceánicas, las fórmulas… no la palabrería o el mero presentimiento) hablan de una fecha “límite” —pero límite, límite, límite— del 2030 (o a lo sumo 2035) para emprender acciones drásticas que mitiguen el desastre absoluto. Lo demás ya es llegar tarde, ir a rebufo de un clima ya desbocado. Si alguien está muy interesado puedo buscar el enlace a ese artículo en concreto.

Nos asalta estos días la noticia: la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que el Gobierno de Pedro Sánchez piensa aprobar. Pero la fecha clave de toda esta jugada es el 2040, año en el que se prohibirán la matriculación y venta de todo tipo de vehículos que funcionen con gasolina o diésel, incluso de los híbridos…

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“El Gobierno se propone reducir el 37% de las emisiones en 11 años, un 20% más de lo exigido por la UE”… Es loable, es admirable, es ciertamente ambicioso. Hasta me emociona un poquito, pero ese 2040 me parece increíblemente lejos en el tiempo. ¡Veintidós años hemos de esperar! Vistas las orejas al lobo a la hidra, por todo lo expuesto, creo que debería estar ya más que claro a estas alturas que cada año cuenta, y mucho. Creo que debería hacerse un verdadero esfuerzo, titánico si es necesario, para intentar implementarlo en el 2030. ¿Qué pasa, que intentar hacer un esfuerzo titánico es pedir demasiado, incluso si el futuro de la humanidad puede depender de ello? Si no el futuro, en el sentido de la supervivencia, sí el intentar salvar un planeta que probablemente ya no volvamos a ver tal y como lo conocemos y lo conocimos. Como mínimo desde los puntos de vista climatológico, medioambiental, geográfico y biológico.

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Miradlo… qué hermoso es. ¿Y si dejamos de verlo con este aspecto? ¿Y si los cambios que le estamos infringiendo son irreversibles? Si esta brutal entrada logra de alguna manera concienciar (más), informar, preocupar, golpear, impactar, incluso asustar, me daré por satisfecho

Nada me gustaría más que equivocarme, y por otro lado cualquiera que lea todo esto es muy libre de pensar que soy un pájaro de mal agüero, y qué feo que queda eso por mi parte. Los planes o políticas que pretendan poner en marcha los diferentes gobiernos, los putos gobiernos, han de ser lo más ambiciosos posible. Habría que sacudirse la miopía cortoplacista, el molesto zumbido de los intereses económicos de las empresas teóricamente “afectadas” (léase automovilísticas, petroleras, de hidrocarburos, y muchas más…), la pereza, la mezquindad y la tontería mayúscula del “bueno, esto no es tan grave, todavía queda tiempo”. Ah, y por cierto… ¿qué pasa con Donald Trump y su cohorte de cretinos negacionistas? Donald Trump no se entera de una puta mierda. Sigamos por donde íbamos. Porque si no se sacuden todas esas trabas mentales y económico-políticas de encima el panorama, que ya pinta fatal, pintará también fatal por lo que respecta a la reacción del ser humano para enfrentarse a la tragedia y buscar salidas. De hecho para mí ya pinta más que mal. Mi optimismo sí que está congelado —qué ironía— y no confío en absoluto que se pongan las pilas hasta ese anunciado 2040. Eso si no queda en mera palabrería o bonitas promesas a incumplir, o vienen detrás otros gobiernos a deshacer lo ya hecho (como Trump con Obama) y a priorizar los beneficios económicos de las empresas (“válgame Dios, pero… ¿en qué estaban pensando toda esta panda de socialistas, progresistas y perroflautas?”).

“Tenemos dos graves problemas” (no sé a quién podemos soltarle este mensaje). El primero, es obviamente el de la naturaleza, el medioambiental, físico, de flujos de energía, de contaminación, un problema regido por las leyes de la física y la química. Y el segundo, que no hay verdadera voluntad política ni económica para agarrar el descomunal problema por los cuernos y acometer soluciones, si hace falta radicales. Y si hay algo de voluntad, desde luego es ridículamente insuficiente. ¿Existe una verdadera conciencia de la enorme gravedad de lo que se nos viene encima? Un día sí y otro también pienso y tengo la punzante sensación de que no.

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Ya puestos a ejercer de pájaro de mal agüero, voy a hacerlo bien hecho. Bromas funestas aparte, repito que no confío para nada en que se cumplan esos plazos temporales anunciados. Está por ver, y ojalá me equivoque. Pero estoy bastante seguro de lo que pasará. En un futuro no muy lejano, quizá unos diez años, nos golpearán con la terrible noticia de que el ritmo del deshielo supera con mucho las predicciones y estimaciones que se habían hecho. También el nivel de subida de los mares. Y claro, también el aumento global de temperaturas. ¿Dos grados más? Y hasta tres o cuatro. Y los tres procesos se habrán acelerado de forma vertiginosa (ni más ni menos que como ya está pasando). Entonces se echarán las manos a la cabeza y se cagarán de miedo. Políticos, científicos, ciudadanía. Nos cagaremos de miedo. La catástrofe sí que pintará entonces muy mal; la constatación para los más escépticos e imbéciles ya será como si un huracán te golpeara en la cara. ¿He dicho dentro de diez años? Es tirar muy largo. Probablemente lo veremos en cinco años, y quién sabe si en cuatro o en tres. Estoy seguro, sucederá así. La retroalimentación de estos fenómenos de calentamiento nos da bonitas garantías de ello.

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Y ahora voy a ceder la palabra a otras personas:

APOCALIPSIS

Herida en sus entrañas llora Gaia
de sangre y savia, ácidas lágrimas
se funden en un río
encrespado, implacable, atronador,
mortal.
Sobre él se balancean los verdugos
apretados en un puente colgante.
Ya no existen fronteras, colores ni linajes,
ya da igual quién se es y a quién se ama;
porque ya no hay amor.
¡Ahora lloráis, malditos egoístas!
Suplicáis un perdón inmerecido.
Fue vuestra estupidez
la que inclinó a su lado la balanza
y arrasasteis con todo a vuestro paso.
El destino está escrito, no hay salida.
Caeréis. Moriréis.
Es la venganza de la Madre Tierra.

(Luna Paniagua)

«El Holoceno fue la era geológica que comenzó hace más de    10 000 años, con condiciones climáticas favorables que sustentaron la civilización humana tal como la conocemos. El Antropoceno es una nueva era geológica, con condiciones ambientales que la humanidad nunca antes ha experimentado. Es lamentable, pero la temperatura de la Tierra hoy es más alta que durante el Holoceno, debido al dióxido de carbono que la humanidad ha emitido a la atmósfera al quemar carbón, petróleo y gas, y al transformar indiscriminadamente los bosques y las praderas del mundo en granjas y tierras de pasto.

La gente sufre y muere en un contexto nuevo, y lo que se viene es mucho peor. Se estima que el huracán María se cobró más de 4000 vidas en Puerto Rico en septiembre pasado. Los huracanes de alta intensidad se están volviendo más frecuentes, y tormentas de gran envergadura están causando más inundaciones, debido a la mayor transferencia de calor de las aguas cada vez más cálidas de los océanos, la mayor humedad en el aire más templado y el ascenso de los niveles del mar. Todos ellos son fenómenos mucho más extremos como consecuencia del cambio climático inducido por el hombre.

(…) A partir de 1992, Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, ignoró ostentosamente los tres nuevos acuerdos y dio a entender a otros Estados que también podían disminuir sus esfuerzos. El Senado estadounidense ratificó los tratados sobre clima y desertificación, pero no hizo nada para implementarlos. E incluso se negó a ratificar el tratado para proteger la diversidad biológica. (…)

Más recientemente, el mundo adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015 y el acuerdo climático de París en diciembre de 2015. (…) Y el presidente Donald Trump ha declarado su intención de retirar a EE. UU. del acuerdo de París en cuanto sea posible (2020), apenas cuatro años después de la entrada en vigor del texto.

Las cosas van a empeorar. El aumento de los niveles de CO2 generado por el hombre todavía no ha alcanzado su efecto pleno de calentamiento, debido al considerable retraso del impacto que tendrá en las temperaturas de los océanos. En las próximas décadas la temperatura media global aumentará otro medio grado, aproximadamente, de acuerdo con la concentración actual de CO2 (408 partes por millón) en la atmósfera. Y el calentamiento será mucho mayor si las concentraciones de CO2 siguen subiendo con la quema habitual de combustibles fósiles.

Para lograr el objetivo del acuerdo de París de limitar el calentamiento “muy por debajo de dos grados centígrados” con respecto a los niveles de antes de la industrialización, el mundo necesita pasar decididamente del carbón, el petróleo y el gas a la energía renovable aproximadamente en 2050, y de la deforestación a la reforestación y la restauración de las tierras degradadas.

¿Por qué, entonces, la humanidad sigue avanzando tontamente hacia una tragedia segura? La razón principal es que nuestras instituciones políticas y los gigantes corporativos ignoran deliberadamente los crecientes peligros y perjuicios. La política tiene que ver con obtener y mantener el poder y los beneficios, no con solucionar problemas. Ni siquiera problemas ambientales de vida o muerte.

Necesitamos un nuevo tipo de política que empiece con un objetivo global claro: la seguridad ambiental para la gente del planeta, cumpliendo con el acuerdo climático de París, protegiendo la biodiversidad y reduciendo la contaminación, que mata a millones de personas cada año. Esa nueva política deberá escuchar a expertos científicos y tecnológicos, no a líderes empresariales que actúan en interés propio ni a políticos narcisistas.

Los climatólogos nos permiten calcular los crecientes peligros. Los ingenieros nos instruyen sobre cómo hacer la transición rápida, en 2050, a una energía sin emisiones de carbono. (…)

Una política de esas características es posible. En verdad, la población la espera con ansias».

(Escrito por Jeffrey D. Sachs, profesor de Desarrollo Sostenible y de Política y Gestión de la Salud en la Universidad de Columbia y director del Centro para el Desarrollo Sostenible de Columbia; texto completo aquí)

“El informe muestra que solo nos quedan escasísimas oportunidades para evitar un daño impensable al sistema climático que permite la vida tal y como la conocemos”, dijo el miembro de la junta del IPCC Amjad Abdulla, a raíz de la presentación de ese informe a principios de octubre.

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Lagos de Bolivia absolutamente secos…

De acuerdo… repaso un poco ese informe de advertencia del IPCC, repaso las distintas noticias y ese calendario propuesto por el actual ejecutivo español, y me fijo en las fechas que se están mencionando… Todo ello, francamente, y me reafirmo en mis impresiones, me parece excesivamente conservador, tomarse las cosas con demasiada calma. El tiempo apremia y ya lo he dicho: cada año importa. Incluso tengo la certeza de que ese comité del IPCC ha subestimado la gravedad del problema y calculado mal, excesivamente a la baja, los peligros, porcentajes y plazos. Ya Ferran P. Vilar arroja unas cuantas críticas en este sentido, como apunté de pasada. Según este ingeniero, este comité no habría tenido en cuenta los efectos de los efectos —aunque suene a auténtica tontería—, es decir, ese círculo vicioso o efecto dominó que lo va acelerando todo más y más. Sí, sin ser científico ni climatólogo voy a decir que me parece que su estudio y sus advertencias pecan de timoratas, conservadoras, excesivamente confiadas y optimistas. Quizá sean excelentes científicos, honestos e imparciales, pero vete a saber si el poder político y los intereses económicos no habrán metido las zarpas ahí dentro, o ejercido sus influencias de forma sutil. O sea, un poco en la línea de “sed cuidadosos con lo que decís y anunciáis y la forma en que lo hacéis”. Quizá el asqueroso pasteleo que suele impregnarlo todo llega también hasta ahí. Vilar se pregunta cómo un comité científico interdisciplinar de tan alto nivel puede errar en sus estimaciones de esta forma. Necesitamos científicos que no se casen con nadie, joder. Yo no espero menos.

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Repaso propuestas y fechas de ese informe… “elevar el consumo de energía renovable del 70% al 85% en 2050 y reducir el consumo de gas al 8%”. ¿En el año 2050? ¿Y todavía consumiendo un 8% de gas? ¿Por qué? Debería desaparecer del mapa el gas. Y sus primos hermanos. Adiós a los combustibles fósiles. Estos señores están diciendo que aún se estarán consumiendo dentro de 32 años. A mí no me vale tanto conformismo; a decir verdad, me parece absurdo, cobarde y decepcionante. Ya apunté también que Vilar daba como fecha límite el año 2030 para no alcanzar ese punto de no retorno, lo que otra web ha definido con letal acierto como “la Tierra invernadero”. Y para que se vea que no son paranoias mías, ahí va un informe completamente independiente de otros equipos científicos:

«El planeta Tierra podría llegar a un ‘punto de no retorno’ en 2035 si los gobiernos no actúan decididamente para luchar contra el cambio climático porque sería poco probable que en 2100 el calentamiento global se sitúe 2 ºC por debajo* de los niveles de la era preindustrial.

Así lo aseguran cuatro investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Utrecht (Países Bajos) en un estudio publicado en la revista Earth System Dynamics, de la Unión Europea de Geociencias.

La investigación indica que ya ha pasado la fecha límite para limitar el calentamiento planetario a 1,5 ºC, que también aparece recogido en el Acuerdo de París, salvo que se tome “una acción climática radical”».

*Se supone que se han equivocado y quieren decir “solamente aumente 2 ºC por encima de… “.

(En rtve.es)

O bien otro equipo de científicos, esta vez chinos, afirman:

«El clima de la Tierra podría aumentar cuatro grados más en comparación con la era preindustrial antes de que finalice este siglo, concretamente entre 2064 y 2095, lo que supondría duplicar el objetivo de dos grados recogido en el Acuerdo de París, adoptado en 2015 por 195 países y la UE.

Así lo afirman tres científicos del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias en un estudio publicado en la revista Advances in Atmospheric Sciences. “Un gran número de eventos de calor sin precedentes, fuertes inundaciones y sequías extremas ocurrirían si el calentamiento global supera el nivel de 4 ºC con respecto al periodo preindustrial”».

(En rtve.es)

Sí, me da que los señores del IPCC pecan de conservadores. Después tenemos el anuncio del gobierno español, planteándose el 2040 y el 2050 como los años decisivos en cuanto a implementación de medidas. Para el 2030, “reducir al menos en un 20% las emisiones de GEI con respecto a 1990”. ¿En un 20%? Hablamos de una acción no dentro de dos años, sino de veintidós. Me parece ridículamente poco. Sí, entiendo toda la complejidad del problema y las dificultades logísticas. seguramente soy yo el que no toco del todo de pies en el suelo. No se pueden reducir las emisiones de forma tan drástica, y sobre todo no se puede hacer el cambio de las energías fósiles a las limpias de la noche al día. Ha de ser un esfuerzo gradual. Y… ¿qué tenemos por ahí en esos teatrillos del poder?

«Los países de la Unión Europea (UE) han fijado en un 35% el recorte de las emisiones de CO2 que quieren exigir a los nuevos coches y camionetas a partir de 2030, nivel que eleva la propuesta inicial del 30% de la Comisión Europea (CE) pero limita la ambición del 40% que reclama la Eurocámara».

Mmmm… a pasteleo conformista me huele, siento decir. Señoras y señores, el problema es brutal y acuciante, gravísimo. Espada de Damocles que nos golpeará de forma retardada y en diferido, pero que ya está golpeando… y que no por eso deja de cortar con contundencia.

Sí, dificultades logísticas, imposibilidad de implementar esos cambios en un abrir y cerrar de ojos. Se marcan objetivos “ambiciosos” (vamos a concederles ese beneficio, especialmente comparando con el estado actual de las cosas), pero no lo suficientemente ambiciosos, he ahí el problema. Todo ello me lleva a infinidad de reflexiones y preguntas, y voy a lanzar una que parecerá demasiado simplista: ¿cúal es o debería ser el objetivo de la humanidad, de la vida humana? Pues muy fácil, sencillamente vivir. Vivir un día más. Y otro. Y otro. Pronto se va a convertir en meramente sobrevivir. Quiero decir con esto que el objetivo primordial de la vida humana —para mí— no es ni debería ser cumplir con las obligaciones diarias, ni tener que ir a trabajar, tener que coger el coche o tener que formar parte del gran tinglado económico y productivo. A la mierda la puta economía y a la mierda el puto tejido productivo (decidlo en voz alta, sienta muy bien). La forma en que está estructurada la sociedad, la forma en que funciona todo, el “sistema” de las narices parece que nos indique que la finalidad última del ser humano es ser una piececita más (productiva, por supuesto) del gran tinglado económico. Y no es así en realidad. ¿Cuánto daño le han hecho al planeta el sistema o los sistemas económicos, el maravilloso capitalismo, la Revolución Industrial? Mucho, muchísimo, y todo en aras del progreso. Progresar, prosperar y crecer está bien, en teoría, aunque hay gente, incluyendo prestigiosos sociólogos y economistas, que se preguntan por qué —biiiiiiiíp— tenemos que crecer como sociedad (a nivel productivo, de bienes de consumo). Todo ello nos llevaría a una profunda reflexión sobre qué modelo de sociedad tenemos y cuál deberíamos tener. Y si hemos de crecer como sociedad de consumo, que sea haciéndolo de forma respetable y sostenible con el medio. Parece lógico si no vamos a quedarnos en sociedades primitivas, agrícolas o en las cavernas…

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Así que partiendo de la convicción de que otro mundo es posible, cabría preguntarse qué pasaría si nos plantáramos y no cogiéramos el coche, por ejemplo. Ya mismo, desde este momento. Desde mi punto de vista ni un solo motor de combustión, ni un solo tubo de escape, ni una sola fábrica humeante debería ponerse en funcionamiento desde ya mismo. Y pretenden esperar al 2030, es demencial. Y se deduce de sus planteamientos y propuestas que en el 2050 aún habrá vehículos y fuentes contaminantes. ¿Qué pasaría, se pararía el mundo? ¿Sería el colapso total? Por supuesto que traería muchos problemas, y la sociedad ha de funcionar en mil sentidos para proporcionar bienes y servicios, como la alimentación o la salud (y la cultura y el arte). Pues no estaría tan mal que se parara el mundo, al menos un poco. Eso sería, dicho en otras palabras, encontrar otros modos y otros ritmos de vida. Damos muchas cosas por hechas y algunas necesidades impuestas por imprescindibles, pero el mundo existió cientos de años sin coches y sin fábricas, sin internet, smartphones o televisión. Así que quizá cabría preguntarse qué es lo que en verdad se pararía. ¿Quizá la economía, quizá el engranaje productivo? Ah, creo que aquí hemos dado con el meollo de la cuestión. Quizá lo que ocurre es que los que detentan puestos de poder, los capitostes del capitalismo, los empresarios en general, sentirían pánico si la gente en masa no acudiera a sus puestos de trabajo. Y ojo, que transportes hay muchos, también los públicos y la bicicleta, y lugares de trabajo también muchos, no necesariamente fábricas. Hago toda esta reflexión para indicar que dejar de coger esos medios de transporte que contaminan es posible, solo que tendría un impacto considerable y uno de los más notables sería a nivel económico. Quizá deberíamos plantearnos qué modelo de sociedad queremos, o de sistema productivo, y si los actuales son sostenibles con el medio ambiente. Claramente no, he ahí el problema.  Y ante una disyuntiva de vida o muerte, de plantearse la encrucijada de un mundo futuro habitable o sencillamente infernal, claro que es posible dejar de coger el coche ahora mismo y no poner en marcha ni una puta fábrica o central más. Nos jugamos el futuro. Cambios mucho más radicales y ambiciosos son posibles, mucho más allá del decepcionante teatrillo de aquellos que mandan. Otro gallo cantaría si la ciudadanía en general se plantara en muchas cuestiones y no se dejara manipular ni mangonear. Son todas estas reflexiones, e imaginar otros escenarios, imaginar posibles soluciones, imaginar qué podría en verdad hacer el ciudadano de a pie, lo que me lleva a no poder aceptar, a encontrar profundamente decepcionante, desacertado e incorrecto que sigamos contaminando y expulsando GEI hoy, mañana, el mes que viene, el año que viene, el otro… Y lo que más me indigna, lo que me indigna de verdad, es que los gobiernos se tomen el problema con tanta tranquilidad. Menos mal que en el 2030 “se corta” todo y “se soluciona” todo. Planteárselo así es patético, porque hay que actuar ya, cada día.

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En esta entrada no va a haber ningún vídeo musical. Aunque me han pasado por la cabeza algunos títulos de algunos temas. Por ejemplo, el It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine) del grupo R.E.M. (desde luego puedo decir que I don’t feel fine); por ejemplo, el When the World Is Running Down, You Make the Best of What’s Still Around de The Police. También tendríamos el Burning Down the House de los Talking Heads (que es lo que le estamos haciendo al planeta). O poniéndonos más pesimistas podemos recordar el tema The End de The Doors.

Pero no me apetece en absoluto hacer una entrada sobre posibles “canciones del fin del mundo”. Lo que viene a continuación son dos fragmentos de dos películas de las que ya he hablado en un pasado: Koyaanisqatsi y Baraka. Tienen muchos nexos de unión y muchas similitudes en cuanto al contenido y el mensaje que quieren transmitir. Ambas cintas proponen una mirada y una reflexión sobre nuestro mundo, sobre su belleza, diversidad y fragilidad, y sobre el impacto que sobre él está teniendo la civilización humana, y especialmente el progreso tecnológico y la era industrial y moderna, también la sociedad de consumo por extensión, obvia decir. Por eso me parecían apropiadas para acompañar esta entrada.

Koyaanisqatsi fue estrenada en 1982 y fue dirigida por Godfrey Reggio. Es un film en el que no hay argumento ni historia, personajes ni narrador. A través de una interminable sucesión de imágenes, combinadas con música, se pretende producir un efecto en el espectador, hacer que reflexione sobre nuestra forma de vida, sacudir su conciencia. Se trata de «un poema visual cuyo tono es establecido mediante la yuxtaposición de imágenes y música. Reggio se refiere a la falta de diálogo diciendo que “no se trata de falta de amor por el lenguaje por lo que estas películas no tienen palabras. Es porque, desde mi punto de vista, nuestro lenguaje está en un estado de gran humillación. Ya no describe el mundo en el que vivimos”». (Wikipedia)

Toda la banda sonora corre a cargo de Philip Glass, en una combinación perfecta con las imágenes, escenas y paisajes que corren ante nuestros ojos. La película empieza centrándose en la naturaleza, enseñándonos imponentes paisajes como cañones, desiertos, nubes moviéndose o las olas del mar. Poco a poco va apareciendo el ser humano a través de diversas actividades que impactan en el medio ambiente: “imágenes de flores cultivadas, un camión minero produciendo polvo negro, estaciones petroleras, plantas energéticas, detonaciones de bombas atómicas y otras”. Y conforme avanza la cinta la naturaleza desaparece de nuestra vista y el único protagonista es el género humano, con su frenética actividad, el estrés y las prisas de la vida moderna… parecemos hormigas atareadas, un enjambre imparable de abejas u otros insectos con el ir y venir imparable de las obligaciones cotidianas como acudir al puesto de trabajo o ir de compras; también disfrutar del ocio o desplazarse en todo tipo de transportes…

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Y así vemos una sucesión continua de imágenes donde la civilización humana se muestra fundamentalmente en el ritmo de vida en las grandes ciudades: rascacielos, el discurrir de vehículos en autopistas o calles (también sus luces, en secuencias nocturnas), el tráfico humano en las calles, cruces, semáforos, grandes estaciones de ferrocarril o metro, tiendas o grandes almacenes, cadenas de producción… todo ello usando la técnica del time-lapse. Hormigas… una reflexión visual donde el ritmo acelerado, el progreso y la tecnología son los grandes protagonistas (“no es que usemos tecnología, es que vivimos la tecnología. La tecnología se ha hecho tan ubicua como el aire que respiramos”).

«Realizado entre los años 1975 y 1982, “Koyaanisqatsi” —primera parte de lo que sería luego una trilogía formada por Koyaanisqatsi (1982), Powaqqatsi (1988) y Naqoyqatsi (2002)— es un singular documental que refleja la colisión entre dos mundos obligados a convivir: por un lado la vida de los hombres en la sociedad moderna, la vida urbana y occidental, llena de tecnología, ciencia y consumismo. Por otro la naturaleza y el medio ambiente del planeta Tierra. (…) Godfrey Reggio presentó este documental ante 5000 personas el 4 de Octubre de 1982 en el Radio City Hall de Nueva York, convirtiéndose al instante en un documental de culto». (FILMAFFINITY)

En suma, en este film de culto realizado hace más de treinta años «se muestran imágenes de gran impacto visual y emocional sobre el efecto destructivo del mundo moderno en el medio ambiente» (Wikipedia). El nombre de la película significa «vida fuera de equilibrio» (Life Out of Balance) en la lengua de los indios hopi.

He escogido dos fragmentos mejor que uno, de toda la parte de la película donde la actividad humana se antoja claramente más frenética…

En cambio el film Baraka no es tan frenético en ese sentido, sino mucho más pausado, reflexivo e incluso poético. Una película maravillosa, sensacional y con una calidad de imagen espectacular. El impacto sobre el espectador es notable —yo salí flotando del cine aquel lejano día—. Se filmó con una cámara de 70 mm diseñada por el propio director, Ron Fricke. Fricke es uno de los grandes nexos de unión de las dos películas que nos ocupan: fue director de fotografía y participó en el guion y montaje de Koyaanisqatsi, mientras que dirigió él mismo Baraka diez años después. Las similitudes entre ambos films son numerosas, empezando por el lenguaje visual —aquí tampoco hay historia, solo imágenes y música— y siguiendo con la intencionalidad de hacer reflexionar al espectador y ofrecer una mirada global. También en Baraka se mira a nuestro planeta, a la imponente naturaleza y al género humano. Pero no se ofrece una imagen tan frenética de la actividad humana como en el otro film. Más bien habría que hablar de las civilizaciones, en plural: queda muy presente la diversidad humana a todos los niveles, en tribus, etnias, culturas y distintas religiones. Creo que lo que más me impresionó, aparte de la magnificencia de la naturaleza, fue ver el enorme peso de las religiones y la espiritualidad en tantas partes del mundo, especialmente en el poblado continente asiático y en África (aunque no hace falta irse tan lejos: tenemos Oriente Medio, Israel, Turquía… ). Vuelvo a decirlo: la película es impresionante, una maravilla.

«Aclamado documental sobre la naturaleza del planeta Tierra. Rodada en 24 países diferentes, trata de captar la esencia de la naturaleza y la cultura de la humanidad y sus costumbres, al tiempo que señala las formas en las que el ser humano se relaciona con su medio ambiente. La aparente fragilidad de la vida humana es contrastada con la grandeza de sus obras, subrayándose la desigual relación entre hombre y naturaleza. Baraka no tiene argumento lineal, ni personajes ni diálogos, pero, en medio de estos enormes contrastes, la espiritualidad de la humanidad surge como el elemento más importante que la distingue de otras especies. Un mundo más allá de las palabras». (FILMAFFINITY)

El calentamiento global es una bomba de relojería. Quizá carece de temporizador. Quizá sí lo tiene y se nos antoja borroso (o la ciencia puede determinarlo). La pregunta con la que concluyo la entrada va dirigida a la ciudadanía en general, pero especialmente a esas personas que están ocupando cargos de poder: en los gobiernos, en las instituciones, en las empresas privadas, en las grandes corporaciones energéticas, en todos esos tinglados que son auténticas máquinas de —y solo piensan en, por más que intenten pintárnoslo bonito— hacer y ganar pasta… Sí, hay gente concienciada y con buenas intenciones, pero también es cierto que los imbéciles, los egoístas y los mezquinos se cuentan por miles y miles. A toda esa gente apoltronada en sus puestos va dirigida mi pregunta… porque la catástrofe se nos viene encima. Hace bastante tiempo que oigo el tic tac. ¿Es que nadie más puede oírlo?

La humanidad, la ciudadanía, los políticos y los científicos (por citar dos colectivos de gran importancia) deberían centrar todos sus esfuerzos en intentar buscar soluciones a este gravísimo problema; de hecho el problema más grave al que nos enfrentamos, aunque quede disimulado porque dé la apariencia de ser lejano en el tiempo. Falsa apariencia, craso error y fatal conclusión, pues el calentamiento global puede precipitarse de forma abrupta y fatal, ya que los acontecimientos no hacen más que agravarse en distintos puntos del planeta. Debería apostarse decididamente por el cambio a las energías limpias, por dejar de emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera y especialmente dióxido de carbono, e intentar frenar en seco, estabilizar o incluso reducir su concentración en el aire (ppmv, “partes por millón en volumen”). Esperar para ello al 2030 o el 2040 es otro gravísimo error, pues ya será demasiado tarde: los gases emitidos prolongarán sus efectos como se ha mencionado como mínimo hasta el año 2300, aparte de que los procesos relacionados con el carbono o el metano adquieren sus propias dinámicas de “círculo vicioso”, donde la humanidad pierde ya toda posibilidad de control. Se debería. Pero no, la humanidad y los políticos parece que andan en otras cosas.

Concluiré también con una cita incluida en el mencionado blog USTED NO SE LO CREE. Aprovecho para recomendar muy encarecidamente otra vez que visitéis este blog y leáis algunas entradas. Es impactante todo lo que se cuenta y creo que le cambia a uno la visión, volviéndose ésta más descarnada y afilada (para aquellos casos, que no serán pocos, de personas preocupadas por el tema pero quizá no en exceso). Allí sí que se habla con criterio y conocimiento de causa de este vastísimo problema.

«Cuando las élites fracasan, es la hora de la gente».

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(Fuente: microsiervos.com)

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Barbra Streisand: Don’t Lie to Me

Quizá una carga de profundidad. Quizá un golpe de izquierda. Lo que sí es seguro es que es activismo. Y denuncia. Y hartazgo. Y hablar alto, claro y sin miedo. Conciencia política, social y planetaria. Algunas de las imágenes de este vídeo conectan directamente con lo que será mi próxima entrada. Muy bien por Barbra. How do you sleep?

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The Sugarcubes: Regina

En 1986 nace el grupo islandés The Sugarcubes (“Los terrones de azúcar”, Sykurmolarnir en islandés), una formación integrada por músicos que tenían experiencia previa por haber militado en diferentes bandas de la isla. Una formación que nos metería de lleno en la postmodernidad y que allanaría en gran medida el camino para la eclosión de la música indie. En su corta vida musical (hasta el 92) sacaron solamente tres discos:

Life’s Too Good (1988)

Here Today, Tomorrow Next Week! (1989)

Stick Around for Joy (1992)

Ya me ocupé de esta formación islandesa hace más de dos años, por muy diversas razones: porque formaron parte de mi crecimiento musical; porque tengo sus dos primeros trabajos en vinilo; porque esos dos discos son buenos, interesantes, rompedores y singulares… pero principalmente por dos motivos: el primero de ellos, porque tenemos una canción tan extraordinaria como Birthday; el segundo, porque The Sugarcubes sería el trampolín definitivo para el lanzamiento de la carrera en solitario de una artista tan importante, influyente y aclamada como Björk.

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Sobre ese primer trabajo y esa canción dije en su momento:

«Álbumes algo irregulares pero con una factura personalísima, eso es innegable. El que impactó más y supuso toda una sorpresa fue el primero, por supuesto. De ese Life’s Too Good, probablemente el mejor y aclamado unánimemente por la crítica británica y estadounidense, extraerían el single que nos ocupa: Birthday, todo un bombazo, fue un éxito indie en las islas británicas, donde fue bastante radiado. Fue John Peel, conductor de las míticas “Peel Sessions” en la BBC Radio 1, quien dio a conocer el tema. También tendría repercusión radiofónica en los Estados Unidos. (…) Birthday, votado single del año por la crítica británica».

Su segundo trabajo ni fue tan bien recibido por la crítica en líneas generales ni gozó de tanto éxito entre el público. A pesar de ello llegaría hasta el puesto número 15 de la lista de álbumes británica y escalaría hasta la primera posición en la lista también del Reino Unido de álbumes independientes.

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En un interesantísimo blog musical de nombre picadura de abeja (“cuidados intensivos para música imperdible”) he encontrado unas jugosas reflexiones acerca de esa tibia acogida del segundo disco por parte de la crítica:

«Entre los vinilos y cassettes que había por casa cuando era pequeño, en muchos casos no teníamos los discos que se consideran clásicos indiscutibles de cada uno de los artistas. (…) De The Sugarcubes, la banda que sirvió de tarjeta de presentación mundial a Björk (voz), teníamos Here Today, Tomorrow Next Week! (1989). (…) Tiempo más tarde, cuando Björk empezó a publicar discos por su cuenta y leí las primeras entrevistas y libros sobre su persona, me enteré de que el mundo no había recibido muy bien ese segundo álbum del grupo islandés. Daba igual que ahí estuviesen ‘Planet’, ‘Regina’ o ‘Speed Is the Key’: era la secuela de un disco por el que los críticos se habían derretido en halagos y The Sugarcubes no podían acertar; nada iba a complacerles, ni repetirse ni salirse por la tangente. Visto en perspectiva, por mucho cariño que le tenga y aunque es un disco resultón, puedo entender que las costuras de Here Today, Tomorrow Next Week! se le hiciesen indiscretas a quien se hubiera sorprendido con Life’s Too Good: menos cohesión (demasiadas canciones, algunas realmente flojas); la sensación de que hacían gala de una excentricidad más ensayada; y una presencia más intrusiva de Einar Örn (voz, trompeta), un bufón que daba la cara junto a Björk, tan importante en la banda como cualquier otro miembro; agradable si recita en algún interludio de manera sosegada, pero a menudo irritante como un bebé que gruñe para pedir comida. (…) Montar The Sugarcubes fue la respuesta a su ocurrencia de formar un grupo de pop intrascendente. En ese sentido podríamos afirmar sin miramientos que les salió el tiro por la culata. La complejidad post-punky y la claustrofobia atmosférica de Kukl el grupo previo— fueron una enseñanza valiosa que enriqueció y dio un toque inaudito a lo que para ellos era un pop festivo y fácil, sin más. Enseguida se habló de unos The B-52’s del indie pop y como referencia inicial es válida: se da el intercambio entre la voz robótica masculina y las disparatadas melodías de Björk… ».

Efectivamente, el álbum fue criticado por esa mayor contribución vocal de Einar Örn. Y difícilmente podía estar a la altura del álbum de debut, aunque para algún que otro crítico lo estaba e incluso lo superaba.

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¿Y qué se puede decir de la figura y la voz de Björk? A estas alturas, cuando ya goza de fama mundial en solitario, bien poca cosa («Y lo que hace Björk con la voz es increíble. No hay palabras. Un dominio total, con subidas, bajadas, gruñidos… Parece un ser llegado de otro mundo o de otra dimensión, quizá mágica, quizá etérea, quizá élfica», dije de ella acerca de Birthday). Así es, la exhibición de sus facultades vocales en el single que les y la catapultaría a la fama es apabullante. Cualquiera que intentara emular esos gorgoritos (“quiebro que se hace en la garganta con la voz, especialmente al cantar”, “emisión de la voz caracterizada por subidas y bajadas de intensidad en un tono agudo”) acabaría probablemente en la consulta del otorrinolaringólogo. Lo mismo puede decirse, aunque quizá de forma no tan exagerada, del tema Regina, el que sería lanzado como primer single de ese Here Today, Tomorrow Next Week!.

Unas facultades vocales que son una muestra más del talento de esta auténtica mutante de la música y la expresión artística; Björk es tan camaleónica y ambiciosa que su obra y su influencia abarcan muchas facetas: siempre innovando y experimentando, siempre probando y fusionando nuevos estilos (electrónica, avant-garde, dance music, art pop, música experimental, trip hop… ), siempre en la vanguardia, participando en proyectos multimedia y en múltiples colaboraciones, atreviéndose con el cine o sorprendiendo con escenografías y apabullantes looks y vestuarios. Un camaleón, una artista única y singular. Gustará más o menos, pero es valiente y no se acomoda: ante esto le hago mil reverencias.

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¿Qué se puede decir del tema Regina? ¿De qué trata la canción? No es fácil asegurarlo. Según un usuario que se hace llamar The Devil In The Circuit, sobre una viajera y sobre el regresar a Islandia. También se parodian algunos aspectos tópicos de este singular país y se hacen referencias visuales en el vídeo a las langostas (lobsters). Adjunto la traducción de este interesante punto de vista:

«Esta canción es sobre la cansada viajera (Regina) volviendo a casa, a “Johnny” (Islandia, la tierra misma). Islandia es pequeña pero con un terreno extremadamente variado: suelo volcánico rojo, desierto polvoriento, acantilados de basalto, glaciares y bosques húmedos. Björk y sus compañeros de banda eran muy sensibles a cómo se esperaba que la música popular se escuchara como música de otros lugares; por ejemplo, los Estados Unidos, el Reino Unido, Europa, etc. Ella y la banda querían crear música con un sonido original que fuera exclusivo de Islandia. La banda incluyó referencias específicas a viajeros legendarios para agregar un aire de viaje épico a esta canción. Las referencias a la langosta son, creo, su forma de afirmar que eran completamente diferentes del resto del mundo; la langosta es un manjar en todas partes, pero no en Islandia. Tienen un plato local parecido a la langosta, pero en realidad es un langostino (camarones grandes) y no una verdadera langosta. El mensaje allí es: “mantén tu langosta… no la necesitamos”».

Podrían haber también alusiones históricas a alguna reina —regina en latín— , o como sugiere el anterior texto, haberse tomado algunas referencias épicas o de las mitologías clásicas. ¿Y si se refiere simplemente al avión Regina, protagonista del vídeo? El avión está provisto de dientes y se dice with white teeth (“con los dientes blancos”). Y Johnny ser solamente una persona concreta a la que va a encontrar ese viajero/a. Puede ser una mezcla caprichosa y surrealista de elementos.

Aquí les tenemos. The Sugarcubes con el primer single de su segundo disco. Un tema divertido y de estribillo pegadizo. Einar Örn contribuyendo a la parte vocal y Björk con sus asombrosos gorgoritos…

 

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Montserrat Caballé: O mio babbino caro (Puccini)

Montse, Montserrat es un nombre muy nuestro, un nombre muy catalán, un nom molt català. Montse se llama mi hermana —que es un año y medio más joven que yo— y Montse se llamaba la madre de mi madre —que por cierto, fue madre soltera en unos tiempos muy difíciles y que acabó viviendo y muriendo en un pueblecito de Tarragona llamado Vallmoll— . Montse se llamaba y se llama una chica por la que estuve coladísimo en mis tiempos de estudiante de instituto —sí, aquel grupo de chicas que versionaban “a todas horas” canciones de Lluís Llach a la guitarra, lo expliqué hace tiempo— . Ha habido unas cuantas Montses en mi vida, de las que guardo un claro recuerdo.

Montserrat Caballé ha sido y es una artista muy nuestra, pero desde Barcelona —la que cantó junto a Freddie Mercury— se convirtió en una superestrella de la música para todos, para el mundo, y eso es lo grande y lo hermoso. Después de formarse e iniciar su carrera, el verdadero salto a la fama internacional lo dio al sustituir a la indispuesta soprano Marilyn Horne en el Carnegie Hall de Nueva York, un 20 de abril de 1965, para la representación de la ópera Lucrezia BorgiaLucrecia Borgia— , de Gaetano Donizetti.

«El diario The New York Times llegó a decir que su voz era una combinación de las de las legendarias Maria Callas y Renata Tebaldi»

(El País)

Me ha gustado mucho y me ha emocionado la forma en que TV3 ha relatado este crucial episodio de su carrera. Más o menos han venido a decir que los espectadores que ante el anuncio de que actuaría una “desconocida” soprano sustituta en lugar de Horne y que sin embargo decidieron no devolver la entrada y quedarse a ver el espectáculo no pudieron dar crédito a lo que escucharían y presenciarían. Pese a ya haberse proyectado, a todos los efectos ese día nacía un mito a nivel internacional.

«Tenía una voz tan increíble que le decías: “Montserrat, ¿cuándo vas a respirar?”»

(Plácido Domingo)

Me ha entristecido la noticia de hoy. Lo que no me entristece es pensar y saber que la belleza, el arte, la emoción y el sentimiento son atemporales y nos trascienden.

Podría poner aquí unas cuantas interpretaciones de la diva, y de hecho he estado escuchando y visionando algunos vídeos. Por ejemplo es absolutamente espectacular cómo canta el famosísimo y bellísimo Nessum Dorma del Turandot de Puccini, junto a Josep Carreras. Buff, eriza el vello, esta es sencillamente una de las cumbres del arte lírico de todos los tiempos. Pero nos centraremos en una pieza, y además nos centraremos en los principios de la carrera de la Caballé, sin tanta “parafernalia” y fama posteriores (pues existen por supuesto interpretaciones más recientes). Montserrat Caballé interpretando el O mio babbino caro, un aria de la ópera Gianni Schicchi (1918) de Giacomo Puccini. Año 1975, en el Liceo de Barcelona.

Los que quieran hacer la comparación pueden escuchar a Maria Callas interpretando la misma pieza. Acabo de escucharla y también me ha arrebatado los sentidos. Bellísima voz, aunque la voz de la Caballé es poderosísima y de una profundidad…

Por cierto, para los que se lo pregunten o se hayan fijado en el detalle, no se trata del vocablo bambino (en italiano “niño” o “bebé”), sino de babbino o babbo (“papá”). Así que en la rotulación del vídeo que viene a continuación hay un error o confusión.

«O mio babbino caro (“Oh, mi querido papá”)… La canta el personaje “Lauretta”, después de que las tensiones entre Schicchi y sus futuros suegros llegan a un punto de ruptura que amenaza con separarla de Rinuccio, el joven a quien ella ama. En la ópera, representa un contraste entre la expresión de la simplicidad lírica y la fusión de los amantes en un solo corazón, en medio de una atmósfera de hipocresía, celos, doble negociación y feudalismo en la Florencia medieval, en la única comedia de Puccini… ».

(Fuente: Wikipedia)

“No queda otra” que dejarse llevar por esta maravillosa melodía y este prodigio de voz…

O mio babbino caro,  Oh, mi querido papá,
mi piace, è bello, bello.  me gusta, es guapo, guapo.
Vo’andare in Porta Rossa  ¡Quiero ir a Porta Rossa
a comperar l’anello!  a comprar el anillo!
Sì, sì, ci voglio andare!  ¡Sí, sí, allí quiero ir!
e se l’amassi indarno,  ¡Y si le amase en vano
andrei sul Ponte Vecchio,  iría al Ponte Vecchio
ma per buttarmi in Arno!  pero para arrojarme al Arno!

Mi struggo e mi tormento!  ¡Me consumo y me atormento!
O Dio, vorrei morir!  ¡Oh Dios, querría morir!
Babbo, pietà, pietà!  ¡Papá, piedad, piedad!
Babbo, pietà, pietà!  ¡Papá, piedad, piedad!
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The 1975: Paris / A Change of Heart / The Ballad of Me and My Brain / Love Me

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En este blog la subjetividad, las sensaciones que me hace experimentar la música y las preferencias personales tienen un peso específico muy importante. Y la entrada de hoy va a ser otra clarísima muestra. Por cierto, un inciso: ¿qué “hoy”? “Hoy” para mí es el 21 de septiembre, momento en que empiezo a escribir este post. Pero me llevará unos cuantos días, lo sé. ¿El “hoy” para ti, momento en que lo leas (que ahora es futuro)? Pero bueno, tampoco importa demasiado. Sólo es una visión einsteniana del “ahora”, escurridizo, elástico y relativo.

La subjetividad… puedo escribir entradas en plan más o menos divulgativo, enciclopédico, aséptico, objetivo… no sé qué palabra se ajusta mejor, pero supongo que se me entiende. Incluso adoptando un estilo mucho más objetivo al explicar las cosas (y todo ello está muy bien, por supuesto). Relativamente no hay problema: con el artista o grupo en cuestión, con su historia, componentes, estilo, influencias, carrera, discografía… con el disco que se corresponda con los temas presentados. Sin embargo, y ahí quería llegar, cuando se trata de las canciones me es casi imposible mostrarme “neutral”. Suelo usar con generosidad los adjetivos y las apreciaciones personales. ¿Y por qué? Es muy obvio: porque las canciones siempre dejan en mí una impresión. Siempre me tocan la fibra, de muchas formas posibles. Y el post de “hoy” esta entrada va a demostrar esto una vez más.

best20161Cuando hice hace algún tiempo un ligero repaso a los mejores discos del 2016, me dejé en el tintero muchos nombres. Entre ellos, a este grupo y este disco. Así que esas impresiones van a cruzar esa invisible puerta de plata entre mi mundo interior y la materialización en algo tangible, convirtiéndose en un artículo.

The 1975 nacen en el 2002 en Manchester, una ciudad con muchísima historia musical. Son cuatro compañeros de clase que atienden a la Wilmslow High School. Ese año empiezan a tocar juntos como quinceañeros, y se inscriben en uno de los eventos organizados por dicha escuela bajo ese nombre.The 1975” está inspirado en un libro de poemas de Jack Kerouac. Ladies and gentlemen, ellos son…

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De izquierda a derecha en ambas fotografías: George Daniel (batería), Matthew “Matty” Healy (voz y guitarra rítmica), Ross MacDonald (bajo y teclados) y Adam Hann (guitarra principal). Aunque no lo especifique aquí, todos ellos tocan los teclados, sintetizadores o el piano en según qué temas, además de ayudar en las voces

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Por cierto que Matthew Healy es hijo del actor Tim Healy, que se hizo especialmente famoso con una comedia de los 80 titulada Auf Wiedersehen, Pet. Sobre las relaciones con su padre, Matty cuenta que…

«“You’re John Lennon”, he’d say, from the time I was six. He expected me to be a rock star. Mark Knopfler and Brian Johnson would occasionally come around so rock stars walked among us».

(Brian Johnson es el vocalista de los AC/DC)

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Un jovencísimo Matthew con su padre

El grupo saca cuatro EP, y el 2 de septiembre del 2013 debutan con un primer álbum homónimo. Seis días después, el disco se coloca en lo alto de las listas británicas de álbumes. Tuvieron que pasar tres años para que llegara su segundo larga duración: I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful yet So Unaware of It (“Me gusta cuando duermes, porque eres tan hermosa aunque tan inconsciente de ello”). Pero el público no se había olvidado de ellos: el nuevo trabajo se encarama otra vez a la primera posición de las listas británicas… y también de las norteamericanas, al mismo tiempo. Ahí es nada. No solamente eso: en el 2017 ganan el Brit Award como “Best British Group”. Y no solamente eso: la inmensa mayoría de medios especializados consideran el disco como uno de los mejores trabajos del 2016.

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The 1975 puede considerarse una banda de indie rock e indie pop, pero también de synth-pop, electropop, dance-rock o dance-pop. Su estilo y sus discos beben de muchas otras fuentes, así que no podemos quedarnos en la simplificación: funk, pop punk, soul… Influencias muchas, efectivamente. Entre las reconocidas: Talking Heads, Roberta Flack, D’Angelo, Boards of Canada, Sigur Rós, My Bloody Valentine, Michael Jackson, Prince… Pero también toda la “Black American music”, según palabras del propio Healy. Y también, esto vamos a percibirlo de forma clara, todo el pop-rock y muy especialmente el techno pop realizado en la década de los 80.

Como muy bien señala jenesaispop.com en una crónica, “el grupo ya puede presumir de haber sido número 1 a la vez en las listas de álbumes de Reino Unido y Estados Unidos”, algo que jamás consiguieron bandas británicas tan emblemáticas como Oasis, Arctic Monkeys, Franz Ferdinand o Blur. Para conocerles un poco mejor, ya que no entraré a desmenuzar sus discos, echemos mano de dicho artículo:

«El carisma sobre las tablas de Matthew Healy es una de las razones del éxito de este grupo, tan apto para la portada de una Smash Hits como de una NME. Su producto gusta a los adolescentes y es más o menos vendible a las revistas de moda, pero también divierten en los festivales que mezclan underground y mainstream anglosajón. Por momentos The 1975 parecen una boyband (…) pero hay tal cantidad de referencias en este álbum a la locura (‘The Ballad of Me and My Brain’) y al consumo de drogas (‘UGH!‘), en concreto a la cocaína, que como producto no es nada presentable en el zapato de los Reyes Magos ni en el calcetín de Papá Noel. Al fin y al cabo el disco empieza, como el anterior, con una intro sobre sexo oral… ».

¡Toma ya! Van fuertes estos chicos. Continúa dicha crónica soltando dos frases que son clave: “además, The 1975 son inquietos musicalmente” y “cuando The 1975 son buenos son bastante buenos”, refiriéndose a ese segundo disco que están analizando y a la brillantez de muchas de sus canciones (contiene 17 temas y fácilmente tenemos una decena a gran altura).

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MacDonald, Daniel, Healy y Hann

Desgranemos un poco esas afirmaciones. Lo de la inquietud musical es una alusión directa a las variadísimas influencias que se perciben en sus canciones, punto ya señalado y sobre el que vuelvo en breve. Que parecen una “boyband” por momentos… es cierto, pero creo que sería un error verlos como un mero producto de marketing manufacturado para arrasar y vender entre el público adolescente. Lo cierto es que parecen tener mayoritariamente un público jovencísimo y adolescente, que les ha acogido con los brazos abiertos. Pero no creo que su aceptación se limite a esa franja de edad, para nada: a mí me han llamado la atención y me gustan, y se supone que a muchos más adultos. Tenemos la propia juventud de los integrantes de la banda, y que es una cuestión en parte generacional (aunque ya no son unos críos, Healy tiene ahora 29 años). Y esto conecta con otro punto importante: las letras de sus canciones hablan de temas como la adicción a las drogas, el suicidio entre los adolescentes, el sexo, la desorientación y aparente falta de rumbo, o de valores: la crisis en este sentido. También se habla de las nuevas tecnologías y de internet, de todo este mundo en que la juventud está mayoritariamente inmersa y que ya ha cambiado la forma en que las personas se relacionan y comunican. Arrasan entre el público más joven… pero eso por sí solo no justificaría su enorme éxito, mucho menos que la crítica les alabe. Este no parece el caso de un grupo de chicos jóvenes lanzados al estrellato mediático pero con discutibles méritos musicales, sino más bien diría todo lo contrario: aquí parece haber bastante talento y un enorme background musical, lo cual no tiene por qué estar reñido con el éxito (ni este parámetro despistarnos sobre ese talento).

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El citado medio musical también nos ilustra sobre las inquietudes reflejadas en las letras del grupo:

«Si su nuevo disco se llama ‘A Brief Inquiry Into Online Relationships’, este nuevo tema es exactamente eso, una “breve reflexión sobre las relaciones en internet”. (…) Matt Healy clama que la “modernidad nos ha fallado”. Sobre esta frase (…) se levanta una canción que menciona problemas como la adicción a las drogas, la brutalidad policial o los combustibles fósiles (…) con la indiferencia con la que los seres humanos consumimos buena parte de las noticias hoy en día, que es mediante titulares que un algoritmo ha buscado por nosotros. La misma indiferencia con la que las redes sociales han convertido la crueldad en la máxima unión humana (ese “fuck your feelings!”) y la verdad en un mero “rumor”. Healy no puede sino llegar a la conclusión que lo único que nos queda es la “decadencia”».

Efectivamente, la banda publica nuevo álbum en las próximas semanas, y está adelantando algunos cortes.

Que sacaran un disco excelente y que la crítica lo señalara entre lo mejor del 2016 es ya de por sí una poderosa razón para escribir una entrada sobre The 1975. Pero debo confesar que todavía hay una razón que ha pesado más para mí: la canción Paris. Me parece un tema extraordinariamente bonito y dulce. Y esta es la parte que conecta con lo de la subjetividad y el cómo te afectan las canciones. Debemos volver al asunto de las influencias para señalar algo “sorprendente”: la cadencia del tema y el ritmo imprimido por el bajo —más que la melodía principal— recuerdan poderosamente al Every Breath You Take de The Police. También vagamente al Only You del grupo Yazoo. Paris se sustenta por otra parte en un magnífico colchón a base de sintetizadores, un loop, y en unos arreglos muy acertados. Y hablemos de Matthew Healy: sí, parece tener una fuerte personalidad, mucho carisma y tablas pese a su juventud. Vi este vídeo hace ya varios meses y me cayó automáticamente genial este chico: por ese amaneramiento que tiene, más que al cantar al moverse, por ese aire que se da donde mezcla desenfado y comicidad. Leo con posterioridad en un reportaje que se declara un “sexually confused Edward Scissorhands”Lo repito: me parece una canción preciosa. Aunque esa belleza se vuelve agridulce si nos vamos a la letra; adjunto mi propia traducción (algunos giros, para alguien no angloparlante, no son fáciles). El consumo de drogas flota ahí en el trasfondo de esa historia. Que la disfrutéis. Paris

She said “hello”, she was letting me know  Ella dijo “hola”, me estaba haciendo saber
We share friends in Soho  Que compartimos amigos en Soho
She’s a pain in the nose  Ella es un incordio (1)
And I’m a pain in women’s clothes  Y yo un desastre en ropas de mujer
And you’re a walking overdose in a great coat  Y tú eres una sobredosis andante en un gran abrigo
And so she wrote a plan for it on the back of a fag packet  Así que ella escribió un plan a tal efecto en el reverso de un paquete de cigarrillos
She had to leave because she couldn’t hack it  Tuvo que dejarlo porque no podía lidiar con ello
Not enough noise and too much racket  No suficiente ruido y demasiado jaleo 
I think I’ve spent all my money and your friends, oh  Creo que he usado todo mi dinero y tus amigos, oh
But how I’d love to go to Paris again  Pero cómo me gustaría ir a París otra vez
Oh, how I’d love to go to Paris again  Oh, me encantaría volver a París otra vez
Mr. Serotonin Man, lend me a gram  Señor Serotonina, présteme un gramo (2)
You call yourself a friend?  ¿Y tú te llamas a ti mismo “amigo”?
I got two left feet and I’m starting to cheat  Tengo dos pies izquierdos y he empezado a engañar
On my girlfriend again  A mi novia otra vez
I caught her picking her nose  La pillé hurgándose la nariz
As the crowd cheered for an overdose  Mientras la multitud animaba para una sobredosis
And I don’t suppose you know where this train goes  Y no creo que sepas adónde lleva este tren
There was a party that you had to miss  No tuviste más remedio que perderte una fiesta
Because your friend kept cutting her wrists  Porque tu amiga intentó de nuevo cortarse las muñecas
Hyperpoliticized sexual trysts  Hiperpolitizadas citas sexuales
“Oh, I think my boyfriend’s a nihilist”  “Oh, creo que mi novio es un nihilista”
I said “Hey kids we’re all just the same  Dije “hey, chicos, somos todos iguales,
What a shame”  Qué vergüenza”
And how I’d love to go to paris again  Y cómo me gustaría ir a París otra vez
And how I’d love to go to Paris again  Y me encantaría volver a París otra vez
Oh stop being an asshole  Oh, basta de ser un idiota
And counting my eye rolls Y de contar cúantas veces pongo los ojos en blanco (3)
They’re like piss holes in the snow  Los tengo hundidos de la borrachera (4)
Uh oh  Uh Oh
Keeping a tab on my health  Llevando un control de mi salud
Man you putting me up on a shelf  Tío, me estás dejando al margen
Well I’ll believe you’re clean  Me creeré que estás limpio (sin drogas)
But only by seeing your face for myself  Solo si veo tu cara por mí mismo
And then she pointed at a bag of her dreams  Entonces ella señaló el bolso de sus sueños
In a well posh magazine  En una revista muy elegante
I said “I’m done, babe. I’m out of the scene”  Dije “He terminado, baby. Ya no estoy en esa movida” (5)
But I was picking up from Bethnal Green  Pero estaba pillando (drogas) en Bethnal Green (6)
She said I’ve been romanticizing heroin  Ella dijo “He estado fantaseando con la heroína”
And oh how I’d love to go to Paris, to Paris again  Y oh, cómo me gustaría ir a París otra vez, a París otra vez
And how I’d love to go to Paris again  Me encantaría volver a París otra vez
And how I’d love to go to Paris again  Me encantaría volver a París otra vez
And how I’d love to go to Paris again  Me encantaría volver a París otra vez

(1) A pain in the arse/the ass/the neck: Se dice de alguien cuando es un incordio, una persona molesta e irritante, un coñazo. A pain in the nose podría ser una variante o, literalmente “una molestia en la nariz”, lo cual podría ser una referencia indirecta al consumo de cocaína u otras drogas.

(2) Mr. Serotonin Man, lend me a gram: Existió un cuarteto femenino estadounidense, llamado The Chordettes (música tradicional popular, cantaban a capella usualmente), que en uno de sus más famosos temas dicen “Mr Sandman, bring me a dream”. Podría ser un guiño a este verso, y puede estar refiriéndose casi con toda probabilidad a alguien que suministre drogas, a la alteración del equilibrio químico y de sustancias como la serotonina.

(3) Eye roll/eye rolling/roll the eyes significa poner los ojos en blanco, entornar los ojos, mirar hacia arriba usualmente para expresar incredulidad, disgusto, incomodidad o cualquier reacción de carácter negativo. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí tenemos una clara demostración en este divertidísimo vídeo.

(4) Piss holes in the snow significa literalmente “agujeros de una meada en la nieve”, y se aplica a una persona cuando tiene los ojos hundidos debido a una noche de juerga o de borrachera, usualmente sin dormir. O sea, tener muy mal aspecto a causa de esa juerga o de tener resaca. La expresión se usa para otras cosas que implican tener mala apariencia.

(5) Se refiere al consumo de drogas.

(6) Bethnal Green es un distrito de Londres. Según algunas fuentes, un barrio de los más peligrosos de la ciudad, con delincuencia y tráfico de drogas. La mayoría de sus habitantes son inmigrantes procedentes de Bangladesh, y se da el grave problema de que muchos jóvenes de esta etnia consumen drogas.

Diversas tesis discuten el significado global de esta letra, pero parece bastante claro que se habla de una chica adicta a la cocaína y de las adicciones propias. “París” podría ser una metáfora o un eufemismo, no se sabe si de un tiempo feliz antes de caer en la adicción, o justamente todo lo contrario, de un período en que el protagonista lo pasó muy bien porque consumía drogas. Éstas parecen ser las protagonistas de la canción, y una serie de personajes con estilos de vida viciados. No es de extrañar que algunas personas digan que, pese a ser un tema melódicamente muy bonito, su letra es depresiva y deprimente.

Y hablando de cosas bonitas… aquí tenemos otro tema del mismo disco absolutamente irresistible, a mi juicio precioso. Qué magnífica sonoridad a base de sintetizadores, y es que aquí se notan todas esas influencias de los grandes grupos de techno: Depeche Mode, Heaven 17, OMD, Yazoo, Erasure… Incluso de grupos más actuales como M83 o los Daft Punk.

Pero es una belleza de nuevo totalmente agridulce, teñida de tristeza. Porque la letra habla de una ruptura, un desengaño y una despedida. Habla del fracaso en una relación. Veamos algunos versos para constatar que es así:

For goodness sake  Por el amor de Dios
I wasn’t told you’d be this cold  Nadie me dijo que serías tan fría
Now it’s my time to depart and I just had a change of heart  Ahora es hora de que me vaya, simplemente cambiaron mis sentimientos
(…)
And she said, “I’ve been so worried about you lately  Y ella dijo “He estado preocupada por ti últimamente
You look shit and smell a bit  Te ves hecho una mierda y hueles un poco
You’re mad thinking you could ever save me  Estás loco si piensas que alguna vez podrías salvarme
Not looking like that”  No con esa pinta”
You used to have a face straight out of a magazine  Tenías una cara que parecía sacada directamente de una revista
Now you just look like anyone  Ahora tan solo pareces cualquier persona
I just had a change of heart  Simplemente mi corazón ha cambiado

Vi este vídeo hace ya unos meses y me llamó la atención, me gustó; pero no pasó de ahí. Es ahora, al volver a él después de un tiempo —debo ser de efectos retardados— que me doy cuenta de que probablemente hace muchos meses que no veo un vídeo tan bonito y entrañable. Como tengo en el fondo un corazoncito sensible voy a decirlo: oh, qué maravilla la coreografía que se marcan los dos protagonistas. Cúanta ternura y cúanta inocencia se reflejan en esta pequeña historia. Es el propio Healy el que encarna a un payaso triste, junto a una bailarina que hace de partner (que no es otra que la coreógrafa del vídeo, Katie Collins). Según explicaciones de Healy, el vídeo es un homenaje a la película I Clowns de Federico Fellini (del año 1970). Pero también a Charles Chaplin, cómo no, a Gene Kelly y al Moonwalker de Michael Jackson. Y al mimo y el cine mudo en blanco y negro, obvia decir. A los chicos de The 1975 y al director del vídeo, Tim Mattia, les ha quedado una pequeña obra maestra. Hay que observar con atención la interacción entre ambos personajes y los detalles para preguntarse cómo acabará la historia, si bien o mal. En cualquier caso, ésta es la combinación tema-vídeo…

Oigámosles en otros registros y metámosle caña a esto. Se ha hablado de drogas y de suicidio, pero ahora la cosa se va a poner seria musicalmente hablando, porque se acabó la dulzura melódica pop que degustábamos en los dos anteriores temas. Me parece un absoluto temazo el que viene a continuación, The Ballad of Me and My Brain. Atención a la estructura del tema, a su contundencia e intensidad: el piano, el bajo, la batería… Es un tema a medio camino de la balada que podría haber firmado perfectamente Prince en cualquiera de sus mejores álbumes. O en otras palabras, este tema tiene fuertes ecos de algunos momentos del Sign o’ the Times. En esta canción Healy deja que nos asomemos a un inquietante abismo: el de la locura, con un tono entre sarcástico y humorístico. De los varios vídeos posibles, escojo esta actuación en el Madison Square Garden, porque estos chicos suenan contundentes e impecables (con auriculares y el volumen alto, aún mejor). Letra y traducción a continuación…

And well, I think I’ve gone mad  Bien, creo que me he vuelto loco
Isn’t that so sad?  ¿No es una verdadera pena?
And what a shame you’ve lost a brain that you never had  Y qué vergüenza, has perdido el cerebro que nunca tuviste
Oh mum check the car it can’t have gone far  Oh, mamá, mira en el coche, no puede haber ido muy lejos
I must have left it on a train or lost in a bar  Debo haberlo dejado en el tren o perdido en un bar
It’s likely in a Sainsbury’s  Es probable que esté en un Sainsbury’s (1)
Flirting with the girls and waiting for me  Ligando con las chicas y esperándome
I jumped on a bus, declared my name  Salté a un autobús, dije mi nombre
And asked if anybody’s seen my brain  Y pregunté si alguien había visto mi cerebro
Your brain was last seen going for a run  La última vez que fue visto fue dando una vuelta
And would you sign an autograph for my daughter Laura?  ¿Y me firmarías un autógrafo para mi hija Laura?
‘Cause she adores you  Porque ella te adora
I think you’re shit  Yo creo que eres una mierda
I’ve gotta look for my brain for a bit!  ¡Tengo que buscar mi cerebro durante un rato!
I stepped outside, it hurt my eyes  Salí afuera, me dolían los ojos
Well what do you expect when you’ve got no mind!  Bien, ¡qué esperas cuando no tienes mente!
I searched all day it drove me insane  Lo busqué durante todo el día, me desquició
Where would I be if I was my brain?  ¿Dónde estaría si fuera mi cerebro?
The nice nurse told me said she felt my pain  La amable enfermera me dijo que podía sentir mi dolor
But couldn’t find a single trace of my brain  Pero no pude encontrar el más minímo rastro de mi cerebro
Oops I did it again started playing  Ups, lo hice otra vez, empecé a jugar
Forget my brain, remember my name  Olvida mi cerebro, recuerda mi nombre

(1) Sainsbury’s es la segunda cadena de supermercados en el Reino Unido. La sede central está en Londres.

¿Alguien se acuerda del tema Make Me Feel de Janelle Monáe? Si esta artista y este tema recordaban poderosamente con esos guitarrazos al Kiss principesco, Healy y sus colegas casi llevan el asunto más lejos. Enorme riff de guitarra, enorme tema preñado de funk y que afortunadamente rescata el espíritu del de Minneápolis. Healy se convierte en una reencarnación de Prince, y de hecho la totalidad del vídeo es un tributo: descamisado, pantalón de cuero negro, ese pelo rizado, el desparpajo, el funk, esa guitarra, las bailarinas. Enorme gancho del tema que sería escogido como el primer single de ese LP. Y una clara muestra de la gran versatilidad de estilos de esta banda. El mérito en buena parte está en esa fusión a medio camino con el pop y con la música bailable. Para ser justos… ¿sabéis también a quiénes me recuerdan poderosamente? A los australianos INXS y por supuesto su Need You Tonight. Cómo no, este Love Me me enganchó a la primera. Me enganchó en tres segundos…

Y aquí viene un quinto tema, por sorpresa. Este es el bonus track, el hidden track de esta entrada, porque “no aparece en los créditos”. Este Give Yourself A Try ha aparecido hace pocas semanas como adelanto del nuevo álbum, ya mencionado: A Brief Inquiry Into Online Relationships. Si Adam Hann ya demostraba que es un excelente guitarrista en este Kiss Love Me de The 1975, en el tema que viene a continuación le da a la guitarra como un poseso, en un riff inacabable que se mete (afortunadamente) en la cabeza: brutal. Otra vez: temazo. Otra vez: me enganchó sin pestañear, me dejaron con un excelente sabor de boca. Este tema es todo un frenesí guitarrero. Me atrevería a decir que si, por ejemplo, The Smiths, The Housemartins o Joy Division siguieran haciendo música en el 2018, podrían sonar exactamente así, o muy parecido. De hecho algunas opiniones sostienen con muy buen criterio que este tema apunta directamente al Disorder de Joy Division. También se ha dicho que es un cruce entre The Strokes y The Cure.

La letra de nuevo está plagada de guiños generacionales, de reflexiones dirigidas hacia —pero no exclusivamente—  los millennials (jóvenes nacidos a partir de los 80, la generación digital). Otra vez menciones a las drogas y al suicidio entre los adolescentes. Algunos extractos:

I found a grey hair in one of my zoots  Encontré un cabello gris en uno de mis cigarrillos de marihuana
Like context in a modern debate, I just took it out  Como contexto en un debate moderno, simplemente lo saqué de ahí
The only apparatus required for happiness is your pain and fucking going outside  El único aparato que necesitas para ser feliz es tu dolor y follar al salir por ahí
And getting STDs at 27 really isn’t the vibe  Y coger una enfermedad de transmisión sexual a los 27 realmente no mola (1)
Jane took her own life at 16  Jane se quitó la vida a los 16 años
She was a kid who had the box tattooed on her arm  Era una cría que llevaba tatuado el ataúd en el brazo
And I was 25 and afraid to go outside Y a los 25 yo tenía miedo de salir a la calle
A millennial that baby-boomers like  Un millennial de esos del baby boom
(…)
And what would you say to your younger self?  ¿Y qué le dirías a tu yo más joven?
Growing a beard’s quite hard  Dejarse crecer barba es bastante difícil
And whiskey never starts to taste nice  Y el whisky nunca empieza a saber bien
And you’ll make a lot of money, and it’s funny  Y harás un montón de dinero, y (eso) es divertido
‘Cause you’ll move somewhere sunny and get addicted to drugs  Porque te irás a vivir a algún lugar soleado y te harás adicto a las drogas

(1) STD son las siglas de “sexually transmitted disease”.

Es curioso cómo un grupo que me pasó casi desapercibido y al que no presté demasiada atención me ha acabado enganchando tanto. Como mínimo algunos de sus temas. Supongo que debería decir que “en teoría” me gustan más los grupos y los sonidos más rockeros, con más protagonismo de las guitarras eléctricas, pero es justo decir que los temas presentados están muy bien. Parece que estos chicos son bastante o muy buenos. Parece que tienen bastante o mucho que decir. Una última consideración para cerrar el chiringuito por “hoy”: mi primera intención estaba “clarísima”, escribir una entrada únicamente sobre el tema Paris. Y sin embargo…

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Spoon: Hot Thoughts / I Ain’t The One / WhisperI’lllistentohearit

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Vaya por delante una preciosa, colorida y original portada de disco para volver a escribir después de unos cuantos días. La gran portada del álbum Hot Thoughts del grupo Spoon

El universo del denominado indie, a nivel musical —pop, rock, etc….— es realmente inmenso. Es materialmente imposible estar razonablemente “al día” o tan siquiera conocer muchísimos nombres —y escuchar sus trabajos, ése es el quid—, pues los artistas y las formaciones son literalmente miles y miles. En ese incansable afán de mantener los radares operativos y de ampliar horizontes, hace un tiempo me hice con los trabajos Transference (2010) y They Want My Soul (2014) de esta banda, pero pese a irlos escuchando tampoco les presté excesiva atención. Hasta estos días y hasta este reciente trabajo —Hot Thoughts (2017)—, ya que me pregunté qué tal le estaría yendo a esta formación.

Spoon nacen en Austin, Texas, en 1993. Son el cantante, guitarrista y líder de la banda Britt Daniel y el batería Jim Eno los que fundan el combo y publican su álbum de debut bajo el formato de trío en 1996.

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La formación actual es un cuarteto. De izquierda a derecha: Alex Fischel (teclados, piano, guitarras… ), Britt Daniel (voz, guitarra, teclados… ), Jim Eno (batería, percusiones… ) y Rob Pope (bajo, guitarra, teclados… )

Hasta el 2017 contaban con el teclista y guitarrista Eric Harvey, que dejó la banda, aunque el baile de componentes ha sido más movido a lo largo de estos años. Para sus actuaciones en directo ahora se apoyan en un quinto componente, Gerardo Larios, a los mismos instrumentos (es quien aparece en el vídeo final).

La banda goza de una excelente reputación entre la crítica, y han ido cosechando un creciente éxito entre el público. Este último trabajo es ya su noveno disco, donde introducen una serie de cambios fundamentalmente en la instrumentación y el sonido, y miran hacia otros estilos aún no explorados. Me convencen totalmente las referencias que nos da jenesaispop.com; es una buena síntesis para hacerse una idea de esta banda:

«El grupo ya no se acuerda de los días en que vendía cuatro copias de sus discos, ahora los coloca en el top 5 americano, y tiene la crítica a sus pies, aunque nunca haya logrado la repercusión comercial de unos Radiohead o unos Alabama Shakes. A pesar de esta desventaja, la opinión general sobre Spoon es que es uno de los grupos más consistentes en activo ahora mismo en Estados Unidos, si no el que más. Al contrario que el excelente ‘They Want My Soul’, un álbum introspectivo y contenido, de tonos más bien sombríos, ‘Hot Thoughts’ es un trabajo colorido, exuberante y explosivo en arreglos, que bebe -siempre desde las fórmulas del rock- de la música disco y funk tanto como del rock’n roll y el rhythm and blues clásico y en el que los sintetizadores en particular toman un protagonismo hasta ahora inédito en el repertorio del grupo. (…) En ‘Hot Thoughts’, la electrónica abre mil posibilidades para el futuro del grupo».

Por cierto que el nombre del grupo lo escogieron para rendir homenaje a la banda germana de krautrock y rock experimental Can, ya que uno de los hits de este grupo de los 70 se titulaba precisamente Spoon. Y aunque el nombre Can tenía otras significaciones y no venía del inglés, curiosamente podemos decir que can entre muchas otras cosas significa lata. Así que ya tenemos la lata y la cuchara, de momento. Los chicos de la cuchara, por su parte, han sido comparados a bandas como Radiohead, y su líder admite clarísimas influencias de Bowie y Prince en este disco, así como del funk, la música disco y el pop rock hecho en los 80. Y se nota.

Vamos con el tema que abre el disco y que le da nombre. Daniel explica en una entrevista a NME que la inspiración le vino de una curiosa situación. Hallándose con su novia en el popularísimo barrio tokiota de Shibuya, un extraño personaje se acercó para “tirarle los trastos” a su chica:

“It was actually my girlfriend who inspired the first lyrics for ‘Hot Thoughts’. Last spring some guy who barely spoke English came up to her in Shibuya (Japan) and told her she had beautiful teeth, her teeth were so white and they shined so bright. I just thought this was a very courageous and original way to hit on my girlfriend”.

Se trata a mi juicio de un gran tema. Han tenido que pasar semanas para que me enganche, pero realmente la parte instrumental es magnífica y muy pegadiza. Además, nótese el inmenso detalle —nada menor— de que estos señores, después de presentarnos la canción en la primera estrofa, se embarcan y nos embarcan en una auténtica espiral a base de guitarrazos. Y lo hacen por tres veces a lo largo de la canción. Uau, chapeau, sin duda alguna solo me queda decir que eso demuestra su talento y que la intensidad es una de sus señas de identidad. Me quedo con este increíble vídeo en directo porque se acercan asombrosamente a la nitidez del sonido de estudio…

¿Y el resto del disco? Pues contiene algunas excelentes canciones, algunas de ellas auténticos hits en potencia. Pero destacaré dos en concreto. El primero de ellos, I Ain’t The One, un temazo en formato balada. La voz algo rasgada de Daniel y esos teclados tomando gran protagonismo; pero no es una balada con exceso de azúcar, sino que tiene consistencia y va creciendo. Una vez más, el gancho para el oyente me parece muy claro…

Y finalmente WhisperI’lllistentohearit (que es Whisper I’ll listen to hear it escrito todo junto), otro tema donde la intensidad es evidente. Atención a ese inesperado cambio de ritmo. A mí me suena a muchas grandes canciones de los 80. Otro tema que ha captado mi atención…

Y hasta aquí este breve repaso al último disco de los chicos de la cuchara y a sus pensamientos calenturientos

Hot thoughts melting my mind
Could be your accent mixing with mine
You got me uptight, twisting inside
Hot thoughts all in my mind and all of the time, babe

En un show mainstream, presentándose de forma más “comedida” pero sin perder casi esa intensidad (las espirales)…

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Three Billboards outside Ebbing, Missouri: Last Rose of Summer / Suite / Buckskin Stallion Blues

Su hija fue violada y asesinada. El cuerpo, quemado y abandonado. Jamás se encontró al asesino y violador, jamás se resolvió el caso y la investigación quedó aparcada en un punto muerto, sin pruebas concluyentes ni pistas que ayudaran a desencallar el caso… Ante estas durísimas circunstancias, Mildred Hayes (Frances McDormand), residente en Ebbing, decide alquilar tres vallas publicitarias que están en desuso en las afueras de esta pequeña población de Missouri para intentar llamar la atención sobre este feminicidio no resuelto. La violación y asesinato de su hija, Angela…

Estas son las premisas argumentales con las que arranca la película estrenada en septiembre del 2017 Three Billboards outside Ebbing, Missouri, titulada en España Tres anuncios en las afueras. Tres anuncios, sí, pero no tres anuncios cualesquiera…

RAPED WHILE DYING  Violada mientras moría

“AND STILL NO ARRESTS?  ¿Y todavía no hay arrestos?

HOW COME, CHIEF WILLOUGHBY? ¿Cómo es posible, por qué, jefe Willoughby?

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Seguramente lo habréis intuido, pero, ¿hace falta decir que estamos ante una gran película? ¿Ante un drama intenso y emotivo? Es cierto, tal y como apuntan algunas críticas que he leído hace unas horas, el guion puede calificarse de algo flojo, y según este punto de vista, de manifiestamente mejorable. O, tomando otras valoraciones y si no somos tan duros, podemos afirmar que el guion tiene ciertos baches y ciertos momentos y elementos algo forzados. Pero si valoramos la película en su conjunto, el film tiene muchas otras virtudes que hacen olvidar y casi ignorar esta flojera, de forma que este punto débil no sea importante ni impedimento para que efectivamente estemos ante un film bastante notable.

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No voy a entrar en un análisis a fondo sobre esta cuestión del guion y de las debilidades y fortalezas de la película, pero si a alguien le interesa por ejemplo se desmenuzan en este artículo. Como tampoco es mi intención lanzarme a la fastidiosa tarea de destripar todo el argumento y quitarle toda la gracia y el elemento sorpresa. Pero algunas claves sí que voy a mencionar —aviso—, y hay una que para mí enlaza directamente con esta cuestión del guion: no estamos ante uno precisamente convencional o previsible; no estamos ante el típico thriller al que podamos ponerle la etiqueta “crimen resuelto gracias a una espectacular y brillante investigación, que dejará a los espectadores boquiabiertos y totalmente satisfechos”. No. De hecho, tan terribles crímenes no se esclarecen y el film se cierra con las investigaciones varadas en el mismo punto.

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Mildred Hayes (Frances McDormand) y Jason Dixon (Sam Rockwell)

Pero como decía antes, la película tiene muchos otros elementos que la hacen interesante y con altas probabilidades de tenerte “pegado a la butaca” y totalmente pendiente de la trama. Y entre estos están sin duda las brillantes interpretaciones de todos los actores y actrices, no solamente del trío protagonista: Frances McDormand, Woody Harrelson y Sam Rockwell.

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Woody Harrelson y Frances McDormand

Baste decir que la película ha cosechado numerosos premios y nominaciones, entre ellas a los Oscar. McDormand está absolutamente soberbia y sobrecogedora y se llevó merecidamente el Oscar a la mejor actriz. Pero es que Rockwell se llevó también la estatuilla, como mejor actor secundario. No sé qué decir de él… si McDormand está increíble, Rockwell está que se sale y tanto su interpretación como la evolución de su personaje se meten al espectador en el bolsillo. El caso es que quien vea la película va a empatizar totalmente con ambos personajes, pese a representar carácteres tan distintos y opuestos (otro gran logro del film).

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Hablemos del personaje encarnado por Rockwell y de su estrecha relación con ese guion tan atípico. Ya de entrada Mildred Hayes se encuentra con la oposición casi total de los habitantes de Ebbing, principalmente por señalar como directo responsable de la inoperancia policial en una de las vallas al sheriff Bill Willoughby, muy querido en el pueblo. Digamos que el cuerpo de policía de dicha población es un tanto “peculiar”: racistas, homófobos, acomodados en sus puestos, ocupados en nimiedades, y con la típica chulería y arrogancia del “aquí mando yo y se hace lo que yo diga”. Pero la cosa va a empeorar cuando el agente Jason Dixon —Rockwell—cobre mayor protagonismo. Dixon es aparentemente mala persona y mal policía; racista, alcohólico, violento, frustrado e intolerante. Pero él va a aportar claramente un nuevo elemento disruptivo a la trama, al no avanzar ésta en lo que se refiere a la resolución del caso. Por la citada evolución del personaje. Un ser como decíamos bastante despreciable y violento, que se acaba ganando a pulso que le expulsen del cuerpo de policía. En un momento dado entra en la comisaría de noche a recoger algo importante (no explicaré más). Coincide este hecho con otra circunstancia, y estamos para mí ante el punto álgido de la película: Mildred, harta de la incompetencia policial y además del rechazo, maltrato recibido y las malas praxis de estos funcionarios, decide incendiar la central de policía lanzándole varios cócteles Molotov. Encima, otro detalle clave, algún desalmado ha prendido fuego a su vez a sus tres vallas publicitarias. Está furiosa. Lo que no sabe es que Dixon está dentro de la comisaría en esos momentos.

“Mildred llama por teléfono una y otra vez a la estación para asegurarse de que no hay nadie dentro y Dixon no escucha las llamadas —lleva unos auriculares, está escuchando música y leyendo una carta—. Durante ese minuto de lectura, el hombre más violento, irascible e impulsivo de la cinta, se transforma en una persona pausada. El cuarto cóctel Molotov entra por la ventana y saca a Dixon de su momento de iluminación. Está rodeado de fuego y no tiene por dónde salir, pero su primera acción es poner a buen resguardo el archivo del caso de Angela Hayes, la hija de Mildred. Lo protege y salta por la ventana; sufre fuertes quemaduras, pero el archivo está a salvo. Puedo estar equivocado, pero este es el punto más alto de la película, la transformación de un mal policía y pésima persona en alguien de bien, o al menos con un matiz que hasta ese momento no nos habían mostrado, al punto de poner en riesgo su integridad física para ayudar a otros”.

La escena es tremenda. A partir de ahí, después de escapar de una muerte segura entre las llamas, esa “pésima persona” protagonizará un cambio y una especie de redención. Se da cuenta de lo cabronazo que ha sido hasta ese momento; se da cuenta de que lo único verdaderamente decente y valioso es intentar ayudar a los demás; se da cuenta de que en el fondo lo que quiere es ser un buen policía, y que sus frustraciones se lo han impedido hasta el momento…

He “destripado” mucho el argumento —mis disculpas— , pero no lo he explicado todo, ni muchísimo menos.

Hablemos de la banda sonora, porque me llamó la atención inmediatamente. La película se abre con una escena donde vemos esas vallas semiabandonadas, mientras suena de fondo el primer gran tema de la cinta: se trata de The Last Rose of Summer.

The Last Rose of Summer es un poema escrito por el poeta irlandés Thomas Moore en 1805. Se asoció a una melodía tradicional transcrita a finales del siglo XVIII, y ambos fueron publicados juntos en 1813 como parte de unos volúmenes titulados A Selection of Irish Melodies, del propio Moore. Dicha melodía y poema fueron objeto de atención de numerosos compositores clásicos, que la incluyeron en distintas obras o hicieron variaciones. Algunos tan conocidos como Beethoven, Mendelssohn, Hindemith o Britten. En cuanto a la música popular, ha sido adaptada o versionada por un sinfín de artistas, desde Bing Crosby a Tom Waits, pasando por Clannad o Judas Priest.

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El disco de la banda sonora, que corre a cargo del compositor Carter Burwell

En cuanto a la versión que se oye en la película, corresponde concretamente a la adaptación que hizo el compositor alemán Friedrich von Flotow, que la convirtió en el aria Letzte Rose incluida en su ópera Martha (1847). La interpretación corre a cargo de la soprano Renée Fleming, con la English Chamber Orchestra dirigida por Jeffrey Tate. Sobrecogedor, hermoso y apropiadísimo para arrancar la película. Si las imágenes y la trama me iban a atrapar, la banda sonora ya lo hizo antes…

Como tema principal tenemos esta Suite, muy hermosa y emotiva también. En este vídeo en concreto han fusionado cuatro de los temas cortos que van sonando en el film, que de hecho son variaciones de la misma melodía…

Por ejemplo, aquí tenemos una de las partes, el tema Mildred Goes to War

Otro de los temas destacados de la película es The Night They Drove Old Dixie Down —aunque no lo he incluido en el título de la entrada para no alargarlo más— interpretado por Joan Baez. Es una canción compuesta por Robbie Robertson, de su época en el mítico grupo canadiense The Band. El tema salió en el segundo álbum de The Band, y la parte vocal iba a cargo de Levon Helm. Joan Baez, gran voz, magnífica…

Para finalizar este repaso, aquí tenemos Buckskin Stallion Blues, que suena dos veces en el film. La primera en voz del que fuera su autor, Townes Van Zandt, y la segunda, la que oiremos aquí, a cargo de Amy AnnelleVan Zandt, fallecido en 1997, fue un cantante y songwriter de country, folk y blues. Su vida no fue nada fácil, subsistiendo en moteles baratos, casuchas o cabañas, en austeras condiciones materiales, además de sufrir diversas adicciones durante toda su vida, alcoholismo e incluso un trastorno bipolar. Su obra sería difundida por los grandes del country, como Emmylou HarrisWillie Nelson o Merle Haggard

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Conocía ya a Van Zandt de nombre. Le conocía porque cuando escribí una entrada sobre el fantástico tema Guitar Town de Steve Earle, recuerdo que el detalle hizo mella en mí: Earle aprende a tocar la guitarra a los once años, a los trece se presenta a un concurso en la escuela y se dice que a los catorce años se va de casa en pos de su ídolo de juventud y gran referente musical, que no es otro que… Townes Van Zandt.

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(Steve Earle con Townes Van Zandt en la década de los 90)

“El gran valor de Tres anuncios en las afueras es, sin lugar a dudas, sus personajes. La historia no es nada del otro mundo, un Mystic River a lo 2017, pero sus personajes son los que sostienen todo. Son los que mantienen y dan sentido a las contradicciones de dirección de McDonagh. Y las contradicciones no tienen por qué ser negativas. (…)

Golpes de efecto que mantienen despierto al espectador en una película lenta y, por momentos, áspera. Áspera y dulce; agria y apetecible; amarga y sedienta. Contrastes que te despiertan, actores que te succionan; trama que te engancha aunque no te lleve a nada. Porque esta es la clave, la nada. (…)

McDonagh escribe un guion brutal donde se entremezcla todo, pero nada ocupa más que lo otro. Dolor, esperanza, amargura, rabia, humor, moralidad y amor… De lo sencillo, McDonagh llega a lo complicado, a lo difícil, a lo peor del ser humano, pero a la vez a lo mejor. Un guion cargado de contradicciones perfectas”.

(Crítica en El Mundo)

“Martin McDonagh mantiene su vocación de autor insólito en Tres anuncios en las afueras. El pueblo de la América profunda en la que se desarrolla, el ambiente, los personajes y el tono recuerdan inevitablemente a Fargo, aquel espléndido invento de los hermanos Coen. Aquí, narra la odisea de una mujer reivindicativa, comprensiblemente implacable y vengativa para encontrar al autor de la violación y asesinato de su hija, obsesionada por su certeza de que las autoridades no hacen todo lo posible (o lo imposible) para resolver el macabro caso. Es el hilo conductor para retratar ese universo paleto con sus propios códigos al que pone muy nervioso el acoso al que le somete esa incansable y feroz madre coraje. El panorama parece exclusivamente desgarrado y trágico, pero el director también introduce presunta comicidad, sorna, humor surrealista. La mezcla funciona a ratos y en otros me resulta cargante (…) y de vez en cuando me asalta la molesta sensación de que el director está empeñado en demostrarte en cada secuencia lo listo que es y la complejidad que ha introducido en su historia… “

(Crítica en El País)

No, este “western protagonizado por una mujer” no es una obra maestra que te vaya a deslumbrar y dejar boquiabierto. Pero ese atípico guion funciona y sobre todo engancha, enganchan los personajes y sus historias personales. Es emotiva, intensa y reflexiva. Personalmente, me hizo reflexionar. No sobre esos terribles crímenes que son el origen de todo. Tampoco sobre las vergüenzas de la sociedad (la estadounidense, por ejemplo). La sensación que me quedó es lo frágiles que somos todos/as en el fondo, independientemente del papel que estemos representando en esta tragicomedia.

 

 

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Eros (29): Grimace (mueca) [1]

Me encanta esta fotografía, absolutamente. Sin ningún tipo de rubor puedo decir, exclamar y hacer hincapié en cómo me gusta todo, todo, absolutamente todo de esta chica: sus tremendos ojazos, sus cejas, sus pestañas, su sombra de ojos, sus labios… y por supuesto esa divertida expresión facial o mueca…

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Grimace es una banda finlandesa de heavy metal, de “melodic heavy metal”. Según reza su página web, “melodic metal with some rock elements from Mikkeli, Finland, with or without melody… “. Nacieron en el 2008 y parece que tienen cuatro discos en su haber.

Pues el “metal”, en sus infinitas variantes, desde luego que no es mi estilo predilecto, lo que más me atrae, interesa o transmite. Pero puedo tolerarlo más que bien en pequeñas dosis. Depende de los temas, de su virulencia y de algunos factores más. Pero este tema está francamente bien. Suenan de fábula, son potentes y se dejan escuchar la mar de bien. Muy bonitas las partes más acústicas a cargo de la guitarra. El “metal”, la banda Grimace… si la culpa es de ella…

 

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The Clash: London Calling / Brand New Cadillac

Hoy me apetece recordar y rendir homenaje a un gran grupo y a un grandísimo disco. ¿Y por qué? Pues aparte de haber escuchado muchas veces el London Calling de The Clash, de conocerlo, haberlo disfrutado y tener en mente una entrada sobre estos temas, existe un claro “culpable” —ja, ja, ja, bendito culpable— : un compañero de trabajo se ha presentado este miércoles al curro luciendo una camiseta de la legendaria banda británica. Iba escuchando música con unos auriculares. He mirado la camiseta, he esbozado una sonrisa y simplemente he articulado para que pudiera leerme los labios: “The Clash”. Se ha quitado los auriculares y he añadido “London Calling”, como si esa complicidad entre entendidos del asunto fuera más que suficiente. Y lo ha sido. Eso nos ha permitido departir durante dos breves minutos sobre lo grande que es este álbum doble. Ya os podéis imaginar qué he pensado para mí: “ya va siendo hora de escribir esa entrada, probablemente hoy es el día”.

The Clash In New York

Lo siento —qué morro— pero voy a tirar clara y descaradamente del “copia y pega”, y no porque no pueda aportar mi propia visión y mis propias vivencias acerca del grupo y el disco, sino porque los medios acreditados y los críticos profesionales ya lo han hecho probablemente con mayor propiedad y con una claridad y capacidad de síntesis que me sería difícil igualar. Además, digo “amén” a todo lo que acabo de leer, porque coincido hasta en la última coma, así que… A nivel personal sí puedo decir que en aquella década de los 80 en que acaparaba y escuchaba toneladas de música —y lo sigo haciendo, aunque más canas pueblen mi azotea tras los años— me hice con un grabación en cassette del LP que hoy nos ocupa. No pocas veces lo he escuchado, y sin duda estas dos canciones que traigo hoy están entre mis predilectas, por la fuerza que tienen. Así que esto es un “copio, pego, coincido, digo amén e invito a la lectura y la reflexión”.

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Abrimos fuego con la sacrosanta Wikipedia, porque los párrafos que vienen a continuación son perfectos para entender quiénes fueron los Clash, qué representaron en el ámbito del punk y el punk rock y la enorme trascendencia de su obra:

«The Clash fue una banda británica de punk que estuvo activa entre 1976 y 1986. El grupo fue uno de los más importantes e icónicos de la primera ola del punk originada a fines de los años 70 y, a diferencia de la mayoría de las bandas punk que se caracterizaban por su simplicidad musical incorporó reggae, rock, rockabilly, ska, jazz y dub entre otros variados estilos en su repertorio. The Clash llegó a ser una banda muy influyente en la música mundial. Sumado a esto, The Clash exhibió una intencionalidad política en sus letras que con el tiempo se convertiría en su característica distintiva fundamental. El idealismo expresado en las composiciones de Joe Strummer y Mick Jones contrastó con el nihilismo de Sex Pistols y la sencillez de Ramones, las otras bandas emblemas del punk en la época».

Pues amén, y remachamos para entender lo que han representado estos señores:

«Su tercer álbum, London Calling (publicado en 1979), es considerado uno de los mejores discos de la historia de la música comercial. De hecho, la revista Billboard lo calificó como el mejor de los años 80,​ y según la revista Rolling Stone como el octavo mejor de la historia en su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos».

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Nos vamos hasta la crónica escrita por José Sanz Gil-Cepeda en el 2015 para El Quinto Beatle. Atención a sus sabias palabras:

«The Clash es punk, “London Calling” no del todo, afortunadamente. Que no se me malinterprete, el punk es uno de mis géneros predilectos. Rabia, mecha corta, crudos riffs de tres acordes, un tío pegando alaridos… no necesito mucho más para pasármelo bien con un disco. Sin ir más lejos, el propio debut de The Clash tenía todo eso, y además contaba con el mérito de ser un álbum pionero e indispensable para la construcción del género. Si me preguntáis, os diría que “The Clash” es el mejor disco punk de todos los tiempos y una de las mejores colecciones de singles de rock, lato sensu.

Decía ‘afortunadamente’ porque “London Calling” es mucho más que eso. Sin abandonar el compromiso político que acompañó siempre a Joe Strummer, The Clash supieron reformular su propio sonido incorporando influencias del blues, soul y R&B que aprehendieron de su visita al otro lado del Atlántico, sí, pero también ska, dub, reggae y cierto regusto pop. Y no se trata sólo de que cambiaran el curso del punk (y del rock por extensión) que ellos mismos habían ayudado a parir, ni de que conservaran el mensaje durante el proceso, además lo hicieron en un doble álbum de diecinueve tracks con la misma potencialidad de convertirse en singles que los temas de su debut. De manera que podemos reverenciar a este trabajo, reconociendo su trascendental importancia, sin precisar de una esforzada escucha. Si aplaudimos a “The Clash” por habernos enseñado qué es el punk, debemos vitorear a “London Calling” porque nos ha mostrado todo lo que éste puede dar de sí.

Insisto, por si no fuera suficiente el lavado de cara que The Clash aplicaron al punk con su tercer LP, lo mejor es que lo hicieron como sólo pueden hacerlo los grandes discos, a base de grandes canciones. Porque cuando un determinado grupo da con una fórmula nueva, lo difícil no suele ser ejecutarla, sino, como en casi todo, encontrar esa idea más o menos revolucionaria que hará que muchos más quieran seguirte. (…) Lo que Strummer y Jones hicieron con el punk en “London Calling” fue una gran idea, pero la forma en la que la efectuaron fue aún mejor. Ha habido miles de grupos que han querido sonar como The Clash, tú mismo puedes montarte uno e intentar conjugar en un solo trabajo géneros tan dispares como los que el disco de marras presenta. Ni en tus mejores sueños conseguirás un resultado tan compacto, ni mucho menos reproducir composiciones la mitad de buenas. Discos como éste separan a los grupos que aspiran a la genialidad de los que viven asentados en ella. Por eso es tan bueno “London Calling”, porque, ni aunque quisieras, podrías repetirlo». 

La valoración es tremendamente elocuente, acertada y rotunda. Después de comentar las canciones una a una, este crítico nos cuenta algo interesante:

«The Clash no lo tuvieron fácil para publicar un doble disco como este, desde CBS (su discográfica) las pegas fueron innumerables. Al final la agrupación tuvo que convencer al sello para que le dejara editar un LP con un maxi-single de regalo, intentando que el precio del producto no fuera demasiado elevado para sus fans. CBS no encontraba la razón por la que un grupo punk quería editar un doble álbum, algo más propio del rock progresivo; y además temía por la viabilidad comercial del mismo ya que no incluía ‘ninguna canción de amor’ que pudiera seducir los oídos del mainstream». 

Me hace mucha gracia: “ninguna canción de amor”. Pues yo leo la letra de London Calling y veo ahí mucho amor: amor a la vida, amor a la verdad, amor a la libertad que se sacude sin miedo las estúpidas ataduras sociales. Hostia, es mucho amor. Termina dicha crítica con la valoración sobre la importancia de esta banda:

«En 1979 The Clash salvaron al punk y, probablemente, también a sí mismos. El movimiento estaba condenado a muerte desde el principio por su rápida combustión, por la fugacidad con la que se apagaban las llamas que encendían sus riffs de tres acordes. “London Calling”, sin necesidad de adoptar una postura pretenciosa, sin renunciar a poner más corazón que técnica en sus temas, revitalizó el género y catapultó a Strummer y compañía a la eternidad… ». 

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(De izquierda a derecha: Topper Headon, Mick Jones, Paul Simonon y Joe Strummer)

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Estos cuatro señores en la misma “alineación”

Para finalizar, Ramon Llubià escribía para la prestigiosa revista Rockdelux:

«Una de las cumbres de la música rock de todos los tiempos. Brillante y abierta estilísticamente, la tercera obra de los Clash (presentada en formato de doble LP) sentó cátedra. En poco más de una hora, The Clash le regalaron al futuro un puñado de temas eternos. “London Calling” fue escogido el número 14 en la lista de los doscientos mejores álbumes del siglo XX que se publicó en octubre de 2002 en el Rockdelux 200. (…)  “London Calling”, tercer álbum de The Clash, grabado y publicado en diciembre de 1979, el otoño del punk. A toda prisa, como si nada. Un doble LP plagado de hits (…) igual que “Sandinista!” (1980), un triple LP menos afortunado que apareció solo un año más tarde. The Clash tenían estas cosas.

Mientras los Sex Pistols habían nacido prisioneros de la codicia de Malcolm McLaren, The Clash fueron un caudal creativo independiente (sobre todo respecto a la multinacional que los tenía en nómina) que nunca olvidó el compromiso con los suburbios londinenses de donde procedían (bien, es de dominio público que Joe Strummer “se escapó” de una familia bien, pero hoy todavía se le puede ver tocando en casas ocupadas)ni con los del resto del planeta. Mick Jones había sacado el nombre del grupo de un grafiti en el muro de la autopista que hacía de frontera entre su barrio y una de las zonas más acomodadas de la ciudad. Claro que Paul Simonon también se atribuye el bautismo, después de comprobar que la palabra “clash” estaba presente en la mayoría de las noticias que se publicaban en los periódicos británicos de la época. En cualquier caso, el conflicto, el choque, el enfrentamiento, vienen de visita.2 

Lejos de vivir encerrados y de emprenderla con la población inmigrante que ya era común en las calles donde habían crecido, The Clash se impregnaron de cosmopolitismo, se dejaron llevar por la marea de diversidad que invadía Portobello y por el ritmo caribeño del Roxy, un templo punk donde siempre se acababa bailando reggae porque el DJ era jamaicano… (…)

Y The Clash decidieron que al punk le convenía ver mundo. Por eso se tomaron en serio lo que Estados Unidos tenía que ofrecerles como fuente cultural y musical inagotable, por eso también se fueron a Jamaica a la primera ocasión y conocieron a Lee Perry. (…) Todo esto cristalizó de un modo exuberante en “London Calling”. Strummer, Jones y Paul Simonon, a esas alturas con Topper Headon bien asentado en la batería, estuvieron sembrados en el momento de parir este disco. Lúcidos hasta en los instantes de furia: la misma portada –Simonon, capturado en blanco y negro por la fotógrafa Pennie Smith, a punto de estrellar su bajo contra el suelo– marca una huella inconfundible y, por supuesto, también ha figurado en todas las listas de las mejores portadas de la historia habidas y por haber. (…)

“London Calling” (…) es una obra que propone salidas y respuestas, la solución más cuerda y entusiasta al callejón sin salida en que se había metido el punk denunciando que todo el pasado había sido decadencia. Como todos los grandes discos, tiene la virtud de reciclar, filtrar, reinventar y generar. Hay rock clásico y hasta apuntes de rockabilly, además de la evidente inmersión, honesta y respetuosa, en la música de baile de la época, el reggae y todas sus variantes». 

Sí, señor, qué grandísima reseña. Con estas tres extensas citas tenemos más que suficiente para hacernos una idea de lo que representaron este grupo y este disco. Creo que yo no podría haberlo expuesto con más brillantez…

Vamos con el tema que da nombre al disco, y volvamos a la crítica escrita por José Sanz Gil-Cepeda:

«El doble LP se abre de manera implacable con “London Calling”: la batería de Topper, guitarras distorsionadas que marcan el ritmo y una línea de bajo difícilmente olvidable. En esta ocasión el conjunto decidió utilizar una tonalidad menor que tiñe al tema de un cierto sentimiento apocalíptico. Sus versos reflejan de manera sucinta el contenido lírico de todo el álbum: el temor ante la posibilidad de un desastre nuclear influido por el accidente del reactor nuclear de Three Mile Island, el riesgo de que el centro de Londres se inundase ante una eventual crecida del Támesis, la omnipresente represión policial del gobierno de Thatcher, el desempleo creciente y la sensación de que la sociedad está avanzando en la dirección equivocada». 

Versión de estudio, con la letra traducida, y versión en directo, algo acelerada, pero que es muy valiosa como documento gráfico. Hemos leído bien, hipotético desastre nuclear y el Támesis anegándolo todo. Seguro que a este grupo punk les gustaría mi coletilla punk: incordiaban más que una mosca cojonera y le echaron un par de huevos.

«“Brand New Cadillac” echa la mirada atrás, para fijarse en el rockabilly de finales de los años cincuenta. El tema en cuestión es una versión mejorada del también británico Vince Taylor». 

Los dos temas abren el disco, se da la circunstancia. Un comienzo inapelable…

Y así hemos aprendido unas cuantas cosas sobre esta mítica banda de punk rock…

[1] Joe Strummer murió en el 2002 “a causa de un fallo cardíaco congénito no diagnosticado”.

[2] Clash en inglés efectivamente significa “enfrentamiento”, “choque”, “encuentro”, “desacuerdo”.

Atención a esto, porque sobran las palabras. La demostración de lo que significó para generaciones de músicos:

«En los premios Grammy de febrero de 2003, “London Calling” fue interpretada por Elvis Costello, Bruce Springsteen, Steven van Zandt, Dave Grohl, Pete Thomas y Tony Kanal como tributo a Strummer». 

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Paul Simonon, Topper Headon y Mick Jones fotografiados en el 2013. Ella es Cerys Matthews

(Después de terminar la entrada y publicarla, he consultado otro par de reseñas. Y he decidido añadir un par de extractos más que son muy definitorios, así como una imagen que es absolutamente reveladora en cuanto a la portada del disco. Creo que esto completa bastante esta referencia a las claves que generaron el LP).

El primer párrafo está extraído de la web todopunk.com. Muy buena crónica. Esta es su conclusión sobre el disco:

«Lo más sorprendente de todo es que, pese a que el disco muestre una variedad tan grande de influencias a lo largo de sus canciones, todas ellas acaban ensamblándose de una forma tan natural que sorprende. Hay que tener un talento especial para ser capaz de ensamblar un puzzle tan complejo y completo sabiendo cómo hacer que quede perfectamente ensamblado y sin estridencias o disonancias. Y es que no en vano “London Calling” es uno de los discos más importantes de la historia del rock y uno de los más influyentes de las últimas décadas. The Clash entraron de lleno con este álbum a ese espacio reservado para unos pocos. Esa suerte de olimpo en el que sólo unas cuantas bandas son capaces de acceder para trascender al paso del tiempo y convertirse en una referencia inmortal de la música moderna. Visionarios en su tiempo pero clásicos en el nuestro. El punkrock no sería lo que es hoy si The Clash no hubiesen existido».

La segunda cita proviene de la web sopitas.com:

«Las semillas de London Calling se plantaron cuando el grupo realizó su primera gira por Estados Unidos. El “choque cultural”, los hizo enamorarse aún más de la música que había tenido cuna en este país: el Rock & Roll en su forma más pura y primigenia. Aún más, los integrantes del grupo se volvieron ávidos coleccionistas y fans de los artistas de Soul y Rhythm & Blues, con quienes sentían mayor afinidad por venir de clases trabajadoras. Es por ello que mientras avanzaba la gira incluyeron a artistas como Bo Diddley y Sam & Dave para abrir sus conciertos.

A su regreso el grupo se embarcó en un ambicioso proyecto: lanzar un álbum doble, bajo el título de The Last Testament con el que pretendían ponerle punto final a la historia del Rock, una historia que había comenzado en 1956 con el lanzamiento del primer álbum de Elvis Presley.

El nombre se desechó pero la idea se mantuvo musicalmente (lo cual incluía usar la misma tipografía de la portada de Elvis para la propia de este álbum doble, además de la contraposición de ambas fotos: Elvis dando un alarido primigenio, el grito del nacimiento del Rock & Roll contra el bajista de The Clash, Paul Simonon destruyendo su instrumento, poniendo punto final a aquello que lo generó). London Calling ya forma parte permanente e indispensable del paisaje de la historia del Rock. (…)

De ahí que entonces el grupo se embarcara con 19 tracks en un recorrido por los más diversos estilos, al menos los que a ellos les parecía que tenían más relevancia de la historia de la música hasta el momento, como el Rockabilly, el Reggae, el Jazz, el Rhythm & Blues y hasta el Pop al estilo Motown, esto a pesar de los cánones punks en los que era indispensable vilipendiar a todas las figuras posibles del pasado cercano. Si bien en uno de sus primeros sencillos llamado “1977” desacreditaban a los Beatles, los Rolling Stones y Elvis, en London Calling les hacían reverencia o al menos los saludaban respetuosamente.

El productor del álbum fue Guy Stevens, un excéntrico manager de los Mott the Hoople y productor de Free, quien era famoso por sus borracheras indómitas, arranques de furia y también por capturar perfectamente la espontaneidad de las bandas. Guy creía más en la “vibra” que en la técnica, la toma perfecta debía tener el ambiente perfecto… (…)

The Clash dejó clara su postura y dio el primer paso hacia nuevos territorios, en lugar de abandonarse a morir siendo una caricatura de sí mismos, entrampados por las ideas Punk que se habían vuelto contra ellos en afanes prohibicionistas de “no puedes hacer esto o esto otro”. Don Letts, productor y miembro de Big Audio Dynamite (proyecto post-The Clash de Mick Jones) lo definió muy bien: “el Punk no trataba sobre nihilismo y negatividad, el Punk trataba sobre el empoderamiento, la individualidad y la libertad personal o musical. London Calling enarboló estos ideales más que ningún otro álbum Punk del momento”».

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Finalmente, voy a poner un enlace a la letra del tema, ya que cantan en inglés coloquial y algunas cosas francamente no las he pillado a la primera, como por ejemplo ese “the sun’s zoomin’ in”.

Y el vídeo original y oficial. Hay que incluirlo. Buenísimo, el grupo tocando en un muelle o embarcadero…

Mi memoria fotográfica no puede decirse que sea “excelente”. Creo que no pasaría esa prueba que hemos visto en algunas películas o series: el adiestramiento de agentes secretos altamente dotados que pueden “fotografiar” mentalmente una habitación en 30 o 60 segundos para después describirla con una asombrosa precisión en los detalles. Pero juraría que era esta camiseta. O parecida, desde luego sí recuerdo ese sol en color rojo al estilo nipón (fue la bandera militar japonesa usada por la armada y el ejército imperial japoneses hasta mediados de los años 40 y 50).

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Rock con mayúsculas

 

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